Si hay algo por lo que siempre se los ha caracterizado a los nipones, además de su avanzada educación y tecnología, por sus excentricidades. No tanto quizás como solemos ver en China, pero aun así con aspectos que a nosotros, al otro lado del mundo, nos resultan bastante extraños e incluso asquerosos como este caso, insectos.
Se trata de máquinas expendedoras de insectos, sí. Insectos. En lugar de golosinas como acostumbramos a ver, ellos decidieron instalar estos artefactos con insectos de verdad para que la gente que tenga antojos, pase y disfrute de uno. Ahora, si bien está demostrado por biólogos que su ingesta (hay que ver con atención que tipo de insecto se ingiere) no es dañina, sino que al contrario, comparte nutrientes y ácidos grasos con el pescado, a la cultura occidental le resulta chocante e impensado recurrir a estos bichos si no es para curiosidad o vivir la experiencia.
Su funcionamiento no varía mucho de las maquinas tradicionales. Los consumidores, que lo han recibido con los brazos abiertos, pueden adquirir dichos bichos por un precio que oscila entre los 600 yenes y los 1.000 yenes, precio que equivale a 5,49 y 9 dólares. Solo basta con ver el insecto que desean, elegirlo y listo.
Por supuesto su práctica es muy reciente, pero parece haber tenido el éxito esperado. Por eso mismo, no sería de extrañar que se convierta en una tendencia dentro de Japón y sus alrededores como China, donde, por supuesto, la pandemia nos dejó ejemplos de las especies que se ingieren y están a la venta en varios mercados, muchos de ellos, ilegales.
Según la FAO, los insectos son una gran fuente de proteínas y nutrientes. Además, la mayoría cuenta con ácidos grasos muy parecidos a los del pescado. Cocinados, secos, salados o refrigerados, se posicionan también como un alimento rico en fibra y micronutrientes, como cobre, hierro, magnesio, fósforo, manganeso, selenio y zinc.
Además del aspecto nutritivo, pueden actuar como una gran barrera para la transmisión de enfermedades zoonóticas, que son aquellas que pasan desde animales a humanos, como la gripe aviar o la enfermedad de las vacas locas, que se presenta como un problema alimenticio mundial.
Radio Mitre