El pasado 9 de julio, San Nicolás se vistió de celeste y blanco, en el acto que los autoconvocados llevaron adelante para expresarse en contra las nuevas medidas impulsadas desde el oficialismo, en el marco del Día de la Independencia. Los gestores de la movilización fueron José Perkins, Walter Malfatto y Juan Monín, quienes a través de un grupo de Whatsapp plantearon la idea, esperando aglomerar no más de 3.000 personas.
“Nunca nos imaginamos que íbamos a reunir cerca de 65 mil almas”, aseguraron los organizadores. Si bien puede que el número se haya exagerado como consecuencia de las distancias establecidas entre los grupos para frenar el avance del coronavirus, la convocatoria fue todo un éxito.
Entre los presentes, hubo un abanico variado de manifestantes, que se dieron cita por asuntos que iban mucho más allá de los reclamos de los sectores productivos. En este sentido, participaron docentes, jubilados, empresarios y políticos. Aunque estos últimos no interrumpieron mucho en la escena, la dirigente de la oposición Patricia Bullrich, llegó al predio acompañada de un regimiento de gauchos salteños a caballo.

Cada uno fue con su propio reclamo. Por ejemplo, el bailarín Maximiliano Guerra expresó que asistió en apoyo no solo de los productores, “sino de todos los comerciantes, gastronómicos e individuos que quieren trabajar y producir”. “Es muy necesaria esta convocatoria en momentos donde se avanza en una autocracia”, manifestó.
Por su parte, Analía Esperón, integrante del colectivo “Mujeres Maritimistas”, quien se dedica al transporte de ganado por barcaza a las islas del Delta por medio del Paraná, concurrió tanto por los reclamos del sector rural, como de su propia actividad.
“La Hidrovía está repleta de buques de bandera extranjeros, casi no hay argentinos. El Gobierno tiene que entender que con más barcos locales no solo se reactivará la industria, sino que también se conseguirá una drástica baja en los costos de transporte”, agregó.
A su vez, Juan Vilicich, médico y productor agropecuario de Whelwright (Santa Fe), señaló que muchos de los asistentes fueron porque desean frenar el éxodo “dramático” de argentinos al exterior. “Yo soy hijo de un juntadero de maíz, vengo de una familia de origen humilde que prosperó gracias a la educación pública y gratuita. De todas maneras, también tiene que haber contraprestación a lo que se recibe, ya que la cultura de recibir sin dar nada a cambio no conduce a ningún lugar”, sostuvo.
El empresario turístico rosarino Marcelo Méndez, declaró que en 28 años, jamás vio un avasallamiento a los derechos tan grande como el actual. “Hace 16 meses que no trabajamos”, lamentó.
Por último, la docente jubilada de San Isidro, Mercedes Moreno, comentó que participa de manifestaciones apartidarias desde 2013, con la única intención de que se respete la Constitución.

Perkins planteó que el acto costó cerca de $500.000, que se solventaron con aportes individuales de $500 por persona. El sobrante se destinará a un hospital de San Nicolás, en agradecimiento por ser sede de la convocatoria.