Los impuestos pueden ser un obstáculo para la Industria del cannabis

Especialmente en el área del agro, esta nueva Ley abre la posibilidad a negocios que diversifiquen y amplíen la matriz productiva del país

Los impuestos pueden ser un obstáculo para la Industria del cannabis

Se presentó el proyecto de ley para regular la producción de cannabis y cáñamo con fines medicinales a mediados de 2021. De acuerdo con los anuncios del momento, el espíritu de la ley es promover la cadena de producción, industrialización y comercialización de plantas, semillas y productos derivados para el uso medicinal, textil, alimenticio y otros. Generando más de 10.000 empleos de calidad que fomenten el desarrollo de las economías regionales y locales.

Ahora bien, para echar raíces fuertes en un sector productivo nuevo, que promueva inversiones y ganancias extraordinarias es necesario detenernos en las legislaciones de otros países que ya han transitado este camino. Tomando nota de los obstáculos que se presentan al momento de evaluar inversiones en un nuevo sector.

Países como Francia, Italia, Alemania, Dinamarca, Israel, Inglaterra, Tailandia, República Checa, Colombia, Estados Unidos, México, Uruguay y Canadá han legalizado el cannabis. Dichos estados regulan el uso teniendo en cuenta el cultivo, la producción y comercialización para fines médicos y científicos.

Para alentar inversiones en el sector cannábico, es conveniente desarrollar un marco regulatorio de incentivos fiscales que permitan el desarrollo de la industria y potencien su crecimiento fortaleciendo la semilla de un nuevo mercado.

En el informe oficial “La cadena de valor del cannabis” se revisan las legislaciones y regulaciones de algunos de estos países y se propone crear la Agencia Regulatoria de la Industria de Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME) con la potestad para distribuir licencias y controlar el comercio, la producción y el cultivo de la planta. Sin embargo, en dicho informe no se mencionan los regímenes impositivos aplicados al sector en cada país. Por lo tanto, es fundamental generar un marco regulatorio adecuado a la realidad argentina. Teniendo en cuenta que el costo fiscal del campo es del 61, 8% (de acuerdo al informe trimestral de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) es un gran desafío el que se tiene por delante.

Hace un tiempo, a los fabricantes canadienses les preocupaba que las tasas impositivas sobrevaloraran el cannabis legal y llevarán a los compradores a mercados ilegales alternativos. Ante esta cuestión, en Canadá entendieron que los aranceles federales, provinciales y territoriales específicos del cannabis no pueden superar el CA $1 / gramo, o 10% del precio de venta de un productor.

Entonces, ¿cómo podemos hacer rentable el sector productivo del cannabis si partimos de una presión fiscal del 61,8% para el campo argentino, mientras que en Canadá la tasa es de 10%? Lo que nos lleva a la siguiente pregunta, ¿cómo mantener el espíritu del proyecto de formalizar la actividad cuando la carga impositiva argentina es tan alta? Es decir, mientras otros países se concentran en limitar la carga tributaria para “no premiar” la actividad informal, el proyecto argentino debería generar un marco fiscal adecuado para ir en dicho sentido.

También hay que entender que es un mercado nuevo y por desarrollarse, como los riesgos son mayores, la rentabilidad debería ser mayor. Una forma de lograrlos es brindando beneficios fiscales para el sector. Incluso se puede plantear que los gastos de I + D de las compañías del sector puedan ser reintegrados. En adición debería fomentarse, la contratación de mano de obra a través de la reducción de los costos laborales.

En conclusión, frente a una oportunidad, en donde la producción de agro argentino cuenta con un suelo donde todo brota y propicia desarrollos regionales, no hay que permitir que la presión fiscal sea un lastre para el crecimiento en esta nueva industria.

 

Cómo se regula la actividad en otros países

  • En Francia, desde 2013, está permitido utilizar derivados del cannabis para la fabricación de fármacos. Mientras que, en Italia, el Estado autoriza la producción, fabricación, distribución y exportación. En 2014, empezaron a cultivarla en terrenos del ejército italiano.
  • En Alemania, quien se encarga del cultivo, procesamiento y distribución es una agencia nacional. Sin embargo, hay que tener presente que la producción es importada.
  • Desde 2018, en Dinamarca, se conceden licencias para producir cannabis con fines medicinales, a empresas nacionales y extranjeras. En el mismo año, Israel permitió la exportación de productos y plantas de cannabis medicinal.
  • Inglaterra aprobó en 2018 una ley que permite prescribir fármacos derivados del cannabis. También se consagró una de las compañías más reconocidas en el mundo por la producción de fármacos hechos con cannabis, GW Pharmaceuticals.
  • El mismo año, en Tailandia se aprobó la regularización de la producción, importación, exportación y uso con fines terapéuticos.
  • Recientemente, en República Checa se aprobó una ley que regulariza la dispensación en farmacias. Mientras que las licencias para el cultivo, su compra y distribución quedan a cargo de una agencia estatal.
  • Colombia regula el uso medicinal del cannabis teniendo en cuenta el cultivo, producción y comercialización para fines médicos y científicos, la importación y la exportación. Estados Unidos, prohíbe cualquier uso del cannabis, sin embargo, muchos estados han reglamentado el uso de la planta con fines medicinales. Creando una industria sólida para el sector, cultivando, produciendo, comercializando y distribuyendo productos derivados del cannabis. México, también es el Estado quien regula regular la producción y uso de medicamentos con cannabis.
  • Uruguay fue el primer país que reguló el cultivo, la producción y el uso del cannabis. Desde 2013 una agencia estatal controla la cadena de producción y consumo en el país. Su regulación se centra en el pequeño cultivador, mientras que la canadiense, en la gran industria.
  • En Canadá, desde 2001, está permitido el acceso al cannabis para personas con enfermedades graves. En 2018, se aprobó una ley federal para el uso recreativo del cannabis. El Estado es el responsable de distribuir las licencias para la producción de la planta.
  • Argentina. La Ley 27.350, aprobada en 2017 permite el uso medicinal y científico del cannabis y sus derivados. Actualmente se debate la ley que permitirá regular su fabricación potenciando la cadena de producción en diferentes sectores económicos.

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