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El girasol ante una chance histórica para dar el salto

El asesor económico Jorge Ingaramo analiza la cadena de valor del girasol desde la visión de la economía y los mercados, en un contexto que aparece como el “año del girasol”

El girasol ante una chance histórica para dar el salto
miércoles 27 de julio de 2022

Por Jorge Ingaramo

El año 2022 aparece como un “año girasol”. La razón principal que se esgrime en torno a esto es que el segundo mayor proveedor mundial de aceite de girasol invadió al primero, destruyendo su capacidad productiva (invasión de Rusia a Ucrania el pasado 24 de febrero).

Pero el girasol ya era negocio en Argentina, luego de los magros resultados de los dos grandes jugadores mencionados durante la campaña 2020-2021. Entre Ucrania y Rusia se habían perdido 4 millones de toneladas de producción de grano, lo que generó una suba del 69% en el precio CIF Rotterdam del aceite respecto a la comercialización de 2020 y del 41% en relación a la década anterior.

Como era de suponer, al entrar en conflicto los proveedores del 78% del aceite de girasol comercializado en el mundo en 2021, los precios crecieron extraordinariamente. En los últimos días, sin embargo, estas mejoras se están atenuando como consecuencia de la desarticulación de la economía mundial, motivada por la fuerte suba de los precios de los commodities alimentarios y energéticos (riesgo cierto de estanflación). 

La lamentable destrucción de la capacidad productiva de Ucrania, que solía representar más del 50% de las ventas externas de aceite, alimenta la posibilidad de que Argentina pueda recuperar, al menos parcialmente, su rol como exportador. A fines del Siglo XX, nuestro país supo ocupar la mitad del comercio mundial pero perdimos esa posición por las desafortunadas políticas locales, principalmente, entre 2007 y 2015 (retenciones de 30% para aceite).

La restricción coyuntural más importante proviene de la escasez de semilla para la siembra que está a punto de comenzar, proveniente de cuestiones climáticas tales como “soplete de verano”, vientos fuertes y otros que afectaron a diversas zonas en las que los semilleros tienen sus plantas productivas. No obstante, una compulsa reciente efectuada en ASAGIR, demuestra que existe semilla suficiente para implantar, al menos, 2,2 millones de hectáreas, es decir un 33% más que en la campaña pasada.

 

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