La historia de DeepAgro no merece presentación. La startup oriunda de Casilda que surgió en 2018 está dando que hablar por su participación en la Consumer Electronics Show (CES), y por su inminente desembarco en Brasil luego de recibir una ronda de inversión de US$2 millones.
“Es nuestro objetivo principal para este año. De hecho, ya salió una exportación de una máquina que la idea es instalarla en un cliente allá y hacer una generación de demanda, entender si la tecnología está bien pensada para el mercado brasilero o si hay que adaptarla”, contó Iván Regali, cofundador y director de RRHH de DeepAgro y adelantó que el próximo objetivo es Estados Unidos.
Con un mercado que en los próximos años se estima en 4 mil millones de dólares, Microsoft sostiene que lhttps://admin-news.agrofy.com.ar/sites/default/files/deep_agro_tecnologia.jpga inteligencia artificial aplicada a la agricultura va a aumentar la productividad en un 45 % y va a reducir los costos en un 35 %.
En ese contexto, DeepAgro es pionera en aplicar inteligencia artificial para dar respuesta a las problemáticas que tiene el productor con la aplicación de herbicidas: “Actualmente, la forma que tiene el productor para eliminarlas es aplicarlo en todo el lote independientemente si hay o no presencia de malezas. Hay estudios de Aapresid que estiman que en promedio solo un 30 % del lote contiene malezas. Hay un 70 % que se está tirando en un lugar donde no va, se está desperdiciando, se está contaminando y es un producto que es lo más costoso que tiene la campaña. El herbicida representa el 40 % de los costos del productor”. 
Otra complejidad que se suma al productor es la resistencia de las malezas. Hoy en día los herbicidas que más se comercializan son genéricos, ya que al no poder diferenciar las cientas especies distintas de malezas que hay, eligen combatirlas todas con el mismo producto: “A medida que pasan los años las malezas se vuelven resistentes a ese producto entonces las compañías tienen que desarrollar productos que son cada vez más costosos, más concentrados y más contaminantes. Es un círculo que se retroalimenta”, agregó Regali.
DeepAgro utiliza inteligencia artificial para lograr algo que parece imposible: diferenciar la maleza del cultivo. Para eso, lo primero que hicieron fue a nivel laboratorio: “En base a mucha información, creamos y entrenamos algoritmos. Luego el mayor desafío fue llevarlo al campo con un producto tangible. Logramos concretarlo en el sistema SprAI, que a través de cámaras y picos que se abren y cierran, aplican selectivamente el producto en tiempo y forma sobre las malezas”.
En el ala de la máquina pulverizadora se colocan pequeños módulos blancos con el producto SprAI, que además tienen una cámara de video: “A medida que la máquina avanza puede detectar dónde hay una maleza, todo en tiempo real. No hay conectividad a internet, no hay una imagen que se suba a internet para consultar si es maleza o no, todo el desarrollo está embebido en el aparato. Cada uno de ellos tiene un ancho de visión de 2 metros, son modulares y se instala la cantidad que sea necesario dependiendo el ancho del ala”, detalló el cofundador.
Además de la cámara, el módulo tiene una microcomputadora que es la que procesa los algoritmos y en base a donde observa la maleza, los picos se abren y cierran en forma electrónica y automática para que se aplique el herbicida por encima de la maleza en tiempo y forma: “Hoy las buenas prácticas agrícolas recomiendan ir a 15 km por hora con la aplicadora y los desarrollos que hicimos logran mantener esa velocidad de trabajo de la máquina”, explicó Regali.
Toda especie vegetal que el SprAI reconozca que no es ese cultivo, lo ataca: “Era mucho más fácil a nivel de cantidad de imágenes y entrenamiento de algoritmos entender una planta que crece homogéneamente en todas partes del mundo y no las malezas, que hay cientos de especies vegetales y es imposible mapearlas a todas”.
Actualmente el producto está comercial tanto en barbecho, como en cultivo de soja y maíz. Se encuentran en desarrollo de otros cultivos como maní, algodón, caña de azúcar: “Trigo es bastante complicado porque hay malezas que son muy similares, pero estamos trabajando en eso también”.
Regali destaca que hay muchos ahorros de aplicación y eso depende del porcentaje de malezas que tenga puntualmente el campo: “Se logra reducir hasta el 90 % del producto. Acá vemos el aporte a la sustentabilidad que hacemos desde Deep Agro. Bajamos la fitotoxicidad en los cultivos”.
La instalación de los módulos está a cargo de DeepAgro, y este año sumaron distribuidores: “También cerramos alianzas para que el SprAI venga instalado de fábrica en algunas máquinas. Al ser modular se puede instalar en cualquier máquina, de cualquier marca y modelo, nosotros lo adaptamos. Puede durar de 3 a 5 días la instalación. La máquina trabaja de la misma manera, el maquinista no tiene que hacer absolutamente nada, solo tiene que tocar un par de botones para prender el sistema y trabaja de la manera tradicional, es bastante autónoma”, detalló.
“En la industria estiman que en los próximos 5 años, el 70 % de los equipos de pulverización van a tener algún tipo de sistema selectivo. Ya no va a ser una cuestión de cuánto se ahorra, lo normal va a ser ser selectivos”, agregó
Dentro de los mayores impactos que tiene DeepAgro está el ahorro económico, por el insumo pero también hay un gran ahorro en el uso del agua: “Las aplicaciones de herbicidas o de otros productos en el campo llevan un consumo muy grande de agua, porque se diluyen en tanques de 3 o 4 mil litros, que tienen las máquinas pulverizadoras. Poder reducir un 70 % el consumo de agua es muy significativo, sobre todo en el norte que sabemos que hay problemas de consumo de agua doméstico”, expresó Regali.
También disminuye significativamente la cantidad de plástico que se utiliza: “Hoy en día los bidones de herbicidas, primero tienen un proceso bastante estricto que se tienen que lavar varias veces, se tienen que agujerear para asegurarse que no van a volver a usarse nunca más y así y todo tienen el problema que no saben dónde tirarlos porque siguen teniendo restos y son contaminantes. Poder reducir el uso de herbicidas resulta en una gran menor cantidad de envases”.
El impacto ambiental de las aplicaciones de herbicidas se mide en base a distintas variables: la máquina, la velocidad a la que va, el producto que se utiliza, el lugar geográfico donde se aplica, el viento, las derivas: “Esas variables se computan y te da un coeficiente del impacto ambiental. Los números que estamos recibiendo de los clientes es que del impacto que tenían en una aplicación tradicional lo están reduciendo un 45 %”.
José Solé, administrador de Marcamar Agropecuaria, contó su experiencia utilizando el sistema: “El SprAI lo instalamos en septiembre de 2022. En la campaña 22/23 en esas 10.500 hectáreas que usamos esa aplicación selectiva el ahorro de insumos total fue casi 140 mil dólares. Si a eso le descontamos el costo extra por la aplicación selectiva, el ahorro neto en dólares de esa campaña es de 85 mil dólares, usando la máquina de septiembre en adelante sin haberla usado en los barbechos”.
“A nivel mundial se destinan por año 37 mil millones de dólares en herbicidas. El 70 % de ese valor se está tirando a la basura y nosotros queremos generar un ahorro económico. Obviamente que es costoso al inicio, pero a la larga los números le cierran al productor”, explicó el cofundador.
En otras partes del mundo están trabajando en desarrollos similares a DeepAgro, utilizando inteligencia artificial: “Nuestra ventaja competitiva respecto a otras tecnologías tiene que ver con nuestra zona geográfica y el uso de siembra directa. La siembra directa te hace tener un suelo ´sucio de restos de cultivos anteriores. Poder tener una solución que reconoce malezas en un contexto tan complejo te hace tener una solución muy robusta que luego irte a otras geografías donde el suelo está más despejado funciona más simple y no a la inversa”.
Y continuó: “Las otras tecnologías trabajan en suelos muy labrados y quizás para ellos venir a Argentina o Brasil puede llevarles un retraso en el desarrollo para amoldarse. Además, somos modulares. Hay otras tecnologías que reconvierten toda la máquina, cambian el ala. Por último, por haber salido primero comercialmente en el mundo tenemos una pequeña ventaja”.

Actualmente, el mayor porcentaje de clientes de DeepAgro es de la zona norte de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe y Córdoba, donde hay poca competencia: “Hoy en día tenemos 30 máquinas vendidas, salimos comerciales en 2022, fueron dos años intensos y las proyecciones de este año son más grandes. Muchas empresas ya están invirtiendo en esta tecnología, lo que nos da el aval que es lo que se viene”.
DeepAgro es mucho más que SprAI: “Nuestra visión es ser ́ los ojos del campo ́. Estamos poniendo cámaras de video a 80 cm del piso, a resoluciones que hoy no existen en el mercado y que están recopilando una cantidad de información excesivamente grande. Hoy la estamos usando para detectar malezas, pero el día de mañana podemos desarrollar otros algoritmos para detectar enfermedades, plagas, nutrición y dar soluciones para el productor”.
Agrofy