Por Agroempresario.com
La provincia de Córdoba enfrenta una nueva amenaza en forma de mangas de langostas, que han comenzado a aparecer en diferentes localidades, incluyendo Sierras Chicas, Punilla y la capital cordobesa. Aunque hasta el momento la plaga no ha causado daños significativos en los cultivos, sí ha tenido un impacto en la fauna local.
Desde 2017, las langostas han sido una preocupación recurrente en Córdoba, con episodios notables de infestaciones provenientes de Bolivia, Brasil y Paraguay. Las autoridades nacionales y provinciales han trabajado en conjunto para controlar la plaga, que ha mostrado una tendencia a aparecer con regularidad en el norte del país.
Javier Rotondo, vicepresidente 2º de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), indicó que los focos de langostas se registraron principalmente en el departamento Ischilin y Tulumba, regiones de sierra con escasas áreas de cultivo. Aunque el impacto en los campos ganaderos ha sido limitado, la plaga se ha desplazado hacia zonas agrícolas cercanas, como el departamento Totoral y áreas alrededor de Jesús María y Sinsacate.
A pesar de la presencia de langostas en la provincia, el secretario de Agricultura de Córdoba, Marcos Blanda, aseguró que no se ha observado una afectación significativa en la producción agrícola. Las autoridades han estado realizando tareas de control y monitoreo intensivo en La Rioja, Catamarca y el noroeste de Córdoba para prevenir la propagación. La plaga se ha desplazado hacia el centro de la provincia debido a vientos y temperaturas atípicas, pero hasta ahora no ha causado pérdidas importantes en los cultivos.

La situación de emergencia fitosanitaria en Córdoba está bajo la supervisión de Senasa, el Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Las autoridades provinciales continúan con los seguimientos y ajustes en las estrategias de control dependiendo de la ubicación de los focos y las condiciones locales.
La plaga de langostas, que se mueve en función de los vientos y se encuentra en una etapa de desarrollo, sigue siendo una preocupación. Las condiciones climáticas actuales y el tipo de suelo en la región pueden facilitar su proliferación, por lo que es crucial mantener un monitoreo constante para mitigar posibles impactos futuros.
El Senasa ha establecido más de 1000 puntos de control en todo el país para abordar la situación. La presencia de aproximadamente 40 mangas de langostas a nivel nacional y el seguimiento detallado de las condiciones locales son fundamentales para enfrentar esta amenaza y proteger la producción agrícola de la región.