Por Agroempresario.com
El ambicioso proyecto del Oleoducto Vaca Muerta Sur, liderado por la petrolera estatal YPF, se perfila como una de las obras más trascendentales para el futuro energético de Argentina. Con una inversión estimada en 2000 millones de dólares, la megaobra no solo pretende resolver el cuello de botella que ha limitado la expansión de la producción en la formación de Vaca Muerta, sino que también ha captado la atención de inversores globales.
Según un informe publicado por El Cronista, la empresa estadounidense Energy Transfer, uno de los mayores operadores del sector energético en los Estados Unidos, ha mostrado un marcado interés en participar en el financiamiento y la construcción de este oleoducto. La firma, que opera más de 200,000 kilómetros de infraestructura energética en Estados Unidos, ve en Vaca Muerta una oportunidad única para expandir su influencia internacional.

El presidente Javier Milei, durante una reciente visita a la región, se reunió con directivos de las principales operadoras involucradas en el proyecto, como YPF, Chevron, Exxon, Shell, y Total. La magnitud de esta obra no solo es crucial para el desarrollo del sector energético argentino, sino que también podría posicionar al país como un jugador clave en el mercado mundial de hidrocarburos.
El Oleoducto Vaca Muerta Sur, que ya ha iniciado la construcción de su primer tramo de 130 kilómetros entre Añelo, en Neuquén, y Allen, en Río Negro, tendrá una longitud total de 650 kilómetros y una capacidad de transporte de 350,000 barriles diarios. Además, incluirá una mega terminal portuaria en Punta Colorada, con capacidad para recibir tanqueros de crudo de hasta 2 millones de barriles.
El interés de Energy Transfer, con su robusta experiencia y sólida posición financiera, podría ser clave para asegurar el éxito de este proyecto. La empresa no solo aportaría capital, sino también su vasta experiencia en la operación y gestión de infraestructuras energéticas a gran escala.
El desarrollo de este oleoducto es un paso fundamental para destrabar el potencial productivo de Vaca Muerta y podría ser el motor que impulse a Argentina a consolidarse como un exportador energético de peso en el mercado global.