nvestigadores brasileños han logrado producir un tipo de plástico más resistente y biodegradable que puede usarse en varios tipos de empaque, incluyendo bolsas de plástico, aplicando ozono al almidón de la mandioca.
“Nuestras pruebas indican que esta nueva técnica puede generar un plástico biodegradable tan resistente como los plásticos hechos de petróleo”, afirmó Carla Ivonne La Fuente Arias, ingeniera química de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de Sao Paulo.
Según explicó la ingeniera, el ozono cambia las propiedades moleculares del almidón de la mandioca, obteniéndose un bioplástico un 30% más resistente que el hecho de almidón de papa, arroz o maíz.
Aunque aún no se sabe exactamente el costo de producir plástico biodegradable con la nueva técnica, Arias y su equipo ya han solicitado la patente para su invento. “Ahora estamos negociando con algunas empresas para decidir a cuál transferir esta tecnología”, señaló.
“En este momento, el costo será mayor al de producir el plástico tradicional de petróleo”, reconoció. Sin embargo, “debería bajar a medida que se produzca a gran escala”, añadió.
Los bioplásticos son menos dañinos para el medio ambiente porque pueden degradarse por acción de organismos vivos, dióxido de carbono, biomasa o dentro del agua.
Ante esto, la investigadora remarcó que este tipo de plástico tiene el potencial de ayudar a los países a enfrentar el consumo desenfrenado de plásticos y la contaminación generada por su inadecuada eliminación.
No obstante, para Alexander Turra, biólogo del Instituto Oceanográfico de la Universidad de Sao Paulo, el problema referido a la contaminación generada por la eliminación inapropiada del plástico es más complejo y se relaciona con problemas socioeconómicos.
“La contaminación causada por el plástico tiene que ver con la forma en que se estructura la economía global y también la lógica de consumo de las sociedades, lo que, a su vez, guarda relación con cómo se desecha la basura”, manifestó Turra, aunque reconoció que “esta nueva solución tecnológica es importante y podría actuar como una medida paliativa para el ambiente”.
Según un estudio publicado por Science Advances, se estima que desde mediados del último siglo se han generado 8,9 mil millones de toneladas de plásticos, ya sea sin reciclar o producidos a partir de reciclados. Aproximadamente dos tercios de este total, es decir, 6,3 mil millones de toneladas, se han convertido en basura, mientras que 2,6 mil millones de toneladas todavía están en uso.
Las proyecciones indican que si el ritmo de producción no se detiene, para el 2030 el mundo tendrá que hacer frente a aproximadamente 550 millones de toneladas de este material. “Es fundamental evitar que toda clase de residuos, biodegradables o no, lleguen al medio ambiente”, enfatizó Turra. Para ello, los gobiernos deberían invertir en saneamiento básico y un sistema eficiente de recolección de basura, además de en educación ambiental.