uchas empresas argentinas hoy son ejemplo en lo que a conservación se refiere. Cada vez más son más las que siguen los criterios de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
Hace 17 años, Greenpeace le reclamó al Gobierno de Jujuy por las 1.400 hectáreas ubicadas en la Selva Pedemontana de Yungas. En ese entonces, la compañía Ledesma había solicitado un permiso especial para nuevas plataformas de caña de azúcar. Sin embargo, el pedido de la organización internacional era evitar el desmonte de “un área prioritaria de conservación por su importancia biológica”, según afirmaron desde Greenpeace.
“Ledesma era dueño de la región y tenía libertad de acción en la zona”, contó Miguel Ullivarri, gerente de Medio Ambiente de la empresa. “Al principio fueron grandes peleas con Greenpeace con escraches en supermercados y marchas casi diarias en Jujuy y Buenos Aires, hasta que un día Alejandro Brown, presidente de la Fundación Pro-Yungas, se acercó a la empresa para analizar una propuesta global de un Plan de Ordenamiento Territorial de Ledesma”, recordó.
Tras cuatro largos años de negociaciones, el 26 de julio de 2007 Ledesma, Greenpeace, Vida Silvestre Argentina, el Gobierno de Jujuy y la fundación Proyungas firmaron el acta de conservación de bosques, enfatizando sobre la propuesta de “Ordenamiento Predial de la Empresa Ledesma SAAI y sobre el Plan de Ordenamiento Territorial de Jujuy”, según establece el documento.
Después de ese punto, Ledesma aceptó retirar el proyecto de desmonte de las 1.050 hectáreas del predio Sauzalito y “destinar el área a conservación, dada la alta valoración que reviste”. Greenpeace también firmó el convenio aceptando que el “ordenamiento de las tierras de la empresa son aceptables para el avance del desarrollo productivo”, dijo Ullivarri.
Años después, Ledesma duplicó la apuesta y creó en la zona el llamado Paisaje Productivo Protegido, que consiste en un programa destinado a buscar formas de compatibilizar el desarrollo con la conservación.
Actualmente, dos de cada tres hectáreas de las fincas son reservas privadas destinadas a la protección de las yungas y de su biodiversidad. La firma trabaja bajo el eslogan “Producimos con la mejor calidad, preservamos los ecosistemas que nos rodean y cuidamos el bienestar de las comunidades donde estamos presentes”.
Toyota Argentina se hizo partner de la asociación Aves Argentinas para llevar adelante su compromiso con la preservación de la biodiversidad. La ONG, que tiene más de 100 años de existencia, pertenece a BirdLife International, organización a la que la casa matriz del fabricante de vehículos está fuertemente asociada en las tierras orientales.
El Proyecto Macá Tobiano es un ambicioso programa de Aves Argentinas que tiene como objetivo conservar el ave autóctona, que se encuentra en peligro crítico de extinción y que habita de forma natural solo en la Patagonia, pero en lugares recónditos y de muy difícil acceso.
Hernán Casañas, director Ejecutivo de Aves Argentinas explicó: “Gracias a estos vehículos podemos penetrar en los terrenos en los cuales operamos y nuestra seguridad –en gran medida– depende de ellos”.
Con este aporte Toyota evita que la organización deba alquilar unidades especiales y se hace cargo de los costos de mantenimiento, hasta del seguro y las patentes.
En el último año, la empresa japonesa invirtió 35 millones de pesos en Responsabilidad Social Empresaria (RSE). De ese monto, cinco millones se destinaron a biodiversidad, con proyectos como Macá Tobiano, el Ciervo de los Pantanos, la Reserva Natural Urbana en TASA y el programa Conciencia Ambiental en escuelas primarias.
“Los proyectos de conservación tienen por finalidad poner nuestro propósito de marca en acción”, reflexionó Martín González Monin, Marketing Intelligence & Media Insight Manager de Villavecencio.
Desde hace 17 años, la empresa se hace cargo de la reserva Villavicencio en Mendoza y trabaja en diferentes proyectos de conservación y regeneración de biodiversidad. Entre ellos, uno de los que más resalta involucra una alianza con Banco de Bosques, nacida en 2012. La compañía concretó la donación más importante de la historia de una marca, salvando así 48 millones de metros cuadrados del bosque chaqueño en la Estancia La Fidelidad, acción que devino en la creación del Parque El Impenetrable. En cuestión de números, la firma destina más del 60% de su presupuesto anual en acciones de conservación.
Según González Monin, en cuestiones del cuidado del planeta, las empresas deben actuar ya. Por eso, remarcó que también hay que considerar a los consumidores, quienes cada vez exigen más responsabilidad por parte de las empresas.