a organización For Free Choice desenmascara las mentiras sobre el aceite de palma. Al contrario de lo instalado por gran parte de la industria alimenticia, la investigación llevada a cabo por esta plataforma demuestra que los productos con ingredientes de palma son más saludables y sostenibles que otros aceites.
El aceite de palma es el aceite vegetal más consumido del mundo. Presente en muchos productos alimenticios y no alimenticios, se trata de un ingrediente inodoro, de alto rendimiento, económico y atractivo para la industria de alimentos.
Según los resultados de un estudio realizado por For Free Choice, el mensaje “sin aceite de palma” en los productos alimenticios sería una gran mentira que beneficia a algunas empresas alimentarias: “Este tipo de mensajes o reclamaciones se utilizan para persuadir a los consumidores de que, en este caso, la ausencia de aceite de palma mejora el producto de alguna manera”, indica el informe.
El estudio de la organización estuvo centrado en el análisis de 96 productos comercializados como “libres de palma”. Los mismos se dividieron en diez categorías alimentarias para el análisis del contenido total de grasas saturadas cada cien gramos de producto. El mismo procedimiento se realizó con su homónimo de aceite de palma, evidenciando un nivel más bajo de grasas saturadas que los productos libres de esta grasa vegetal. Según las conclusiones de la investigación, “el 63% de los productos que contienen aceite de palma poseen niveles medios de grasas saturadas más reducidos que sus homónimos sin esta grasa vegetal”.
El aceite de palma se ha convertido en un aceite asociado a la deforestación y a la pérdida de biodiversidad. En este sentido, el citado estudio también se abocó al análisis de la sostenibilidad de los ingredientes sustitutos del aceite de palma, determinando que “algunos de ellos presentan un mayor impacto en el medioambiente y en la biodiversidad. Tanto las plantaciones de soja como de girasol y colza muestran rendimientos inferiores al del aceite de palma”. Esto demostraría que estas plantaciones necesitan de más tierra para producir el equivalente, provocando un mayor impacto en el medioambiente y la biodiversidad.
En este sentido, For Free Choice realizó dos evaluaciones comparativas del ciclo de vida de diferentes aceites vegetales a fin de determinar sus efectos en el medioambiente en cada etapa de sus ciclos de vida. Las conclusiones arrojaron que tratándose del impacto ambiental en general, el aceite de palma es mejor, siempre y cuando proceda de una plantación sostenible y se haya obtenido mediante un proceso que no supere los 200 grados centígrados de temperatura. Esto confirma que, en comparación con otras alternativas vegetales, la producción de aceite de palma puede obtener buenos resultados en cuanto a energía utilizada, emisiones de gases de efecto invernadero y explotación de tierras.
Sumado a esto, la investigación realizada en 2018 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) determinó que la producción de aceite de palma abarca el 6% de las tierras de cultivo destinadas a la producción de aceites vegetales, siendo un producto capaz de satisfacer el 38,7% de la demanda mundial.