a energía mareomotriz que podría ser producida en la Península de Valdés ayudaría, en buena medida, a reemplazar a los combustibles no renovables. Pero el lugar más propicio para instalar la usina es un santuario de ballenas francas y podría provocar una polémica con los ambientalistas. Desde hace 45 años, una ley promueve la instalación, pero jamás se llevó a cabo
Es decir que les tocará vivir la inevitable sustitución de las fuentes energéticas del mundo. Las reservas de petróleo, gas y carbón, si bien han sido y siguen siendo una palanca formidable para la economía mundial, paulatinamente se van agotando. Y eso marcará un límite físico para su utilización.
Pero además van quedando de lado por el impacto ambiental que produce la explotación de los combustibles fósiles. Eso ha generado una resistencia cultural que está muy arraigada en las nuevas generaciones.
El tema crucial del mundo contemporáneo, de cara a los próximos años. Científicos y políticos, historiadores y funcionarios, todos los expertos están discutiendo de qué manera se va a mitigar la producción de gases de efecto invernadero.
Pero aquí viene la gran noticia, que lejos de ser una primicia es un dato estructural de la Argentina: nuestro país podría prescindir perfectamente de los hidrocarburos porque posee todos los recursos renovables que -más temprano que tarde- van a sustituir a los no renovables.
Estamos hablando de la energía hidráulica, de la energía solar y de la energía eólica. Y también de la energía geotérmica -la del calor de la tierra- que tuvo en el país a un defensor incansable que fue el ingeniero Ítalo Simonatto, inolvidable funcionario de YPF.
Pero a todas esas fuentes hay que agregar la mareomotriz, que es la energía que resulta del movimiento de las mareas. La eterna influencia de la Luna sobre el mar produce el movimiento alternativo de pleamar y bajamar, en varios períodos a lo largo día.
Infobae