ecientemente, los mercados agrícolas han transitado un cambio en la dinámica formadora de precios: falta de humedad durante el período crítico de los cultivos de maíz y girasol en Rusia y Ucrania; un tornado que azotó varias regiones del cinturón sojero y maicero de Estados Unidos; y la confirmación de un año Niña para la primavera del hemisferio sur y su posible impacto negativo en los rindes de soja, maíz y trigo en Sudamérica.
Así lo enumeró Agustín Baqué, asesor en comercialización de commodities agrícolas para productores y empresas del sector, a lo que agregó: “Por el lado de la demanda, China se mostró muy agresiva en su actitud compradora de commodities agrícolas, cuya economía parece haberse reactivado y haber dejado atrás los problemas de la peste porcina africana (significó sacrificar casi la mitad de la población de cerdos); los impactos del COVID-19; y un dólar devaluado que mejora la capacidad de compra del resto de los países importadores”.
Todos estos factores, tal como explica Baqué, impulsaron los precios internacionales a los niveles más altos del último año. “No debemos olvidar que las principales economías del mundo continúan muy golpeadas debido a la caída de la actividad producto del coronavirus y que, a pesar de los estímulos de los bancos centrales para generar una reactivación, la falta de una fecha cierta para la solución a la propagación del virus deja un manto de incertidumbre”, sostiene el especialista.
Pero, ¿qué hacer en este escenario de altos precios y volatilidad? De acuerdo con Baqué, se debe reaccionar de la misma manera que a la hora de comprar un coche. “Pensamos en tomar un seguro que nos cubra de una eventualidad negativa o, en el caso de un productor, una cobertura de granizo y/o viento que le permita tener la tranquilidad de haber asegurado su producción ante un imprevisto climático. Las opciones de precios son una herramienta para reducir la exposición ante una situación inesperada que pueda poner en riesgo la rentabilidad del negocio”, añadió.
Hoy, el gran volumen de operaciones en el mercado local de futuros, producto de la fusión del MATBA y el Rofex, permite tener un abanico interesante de alternativas para cubrir los precios de producción agrícola.
“En un año que se presenta complicado desde el punto de vista climático en varias zonas de nuestro país por la falta de lluvias, una alternativa muy atractiva es contar con instrumentos que aseguren una rentabilidad positiva sin tener que comprometer la mercadería física. Para esto, existen las opciones puts que, por una prima de riesgo, nos permiten establecer un piso de precios a la producción. Poder captar un precio de trigo para el mes de marzo de US$181 (precio de ejercicio a US$185 y una prima de US$4 por tonelada) y quedar abierto a una eventual suba, resulta interesante y atractivo”, detalla el asesor.
Por otro lado, Baqué explica que existen alternativas de opciones call para quien quiera captar estos precios y tener la posibilidad de acompañar una posible futura suba en los precios. Lo expresado para trigo se puede replicar para soja y maíz.
“Un contexto global volátil exige tomar decisiones y hoy tenemos la chance de utilizar estas herramientas que ofrece el mercado y que nos permiten reducir nuestra exposición a un cambio en la tendencia de precios. No tomar ninguna acción puede ser la opción más peligrosa en este momento”, concluyó.