Rodeo sano es aquel capaz de expresar su completo potencial de producción en el medio ambiente donde se desarrolla y produce. El objetivo básico de todo productor es criar vacas rentables que permanezcan en el rodeo por varias lactancias; para maximizar esa rentabilidad, el rodeo debe tener la combinación racional, equilibrada y apropiada de un alto potencial genético junto con buena alimentación y correcto manejo reproductivo y sanitario.
El concepto de salud animal merece relacionarse con rodeo sano y no simplemente con ausencia de enfermedades o síntomas clínicos de enfermedades infecto-contagiosas y/o parasitarias. Cada rodeo requiere una atención individual, permanente y su manejo sanitario debe ser exclusivo y propio para cada establecimiento y particular para cada categoría de animales que integra ese rodeo (cría, recría, vaca adulta seca y en producción).
El análisis económico de las pérdidas ocasionadas por un deficiente estado sanitario de un rodeo lechero es importante para considerar la conveniencia de implementar un plan de lucha, control o erradicación, establecer puntualmente los perjuicios ocasionados y estimar los beneficios que se obtendrían con su control y/o erradicación, esto implica gastos que el productor debe afrontar si es consciente de las pérdidas económicas y productivas que sufre por no implementar las medidas sanitarias correctas.
Existen las denominadas enfermedades del “progreso”, de la “intensificación”, cuando la vaca recibe “presión” que a veces no puede compensar; es a través del manejo adecuado y adaptado a la región y al sistema que se puede resolver la situación de desbalance sanitario. Ejemplo: estrés calórico, pododermatitis, acidosis subclínica crónica, o IBR y DVB que son recurrentes ante ciertas situaciones de estrés. También neosporosis como consecuencia de un descontrol en el ingreso de animales seropositivos al rodeo.
Las pérdidas ocasionadas por un deficiente estado sanitario del rodeo de vacas adultas deben considerarse desde diversos puntos:
Para proponer un diagnóstico sanitario de su tambo, pensar en cada uno de los siguientes diez puntos:
Todo plan sanitario debe en la actualidad contemplar el control sanitario general y el control sanitario especial orientado a trastornos de salud que afectan directamente la producción:
Existen experiencias que demuestran que la corrección de factores sanitarios de importancia podrían incrementar en, por lo menos, un 30% la producción y lograr aumentos adicionales para mejorar los resultados de los sistemas. La relación costo/beneficio tiene un margen amplio, con relaciones de 1 a 4 como mínimo, es decir que por cada $1 que se invierte en sanidad, se ganan $4 por producción. Al respecto, la sanidad animal debe entenderse como salud productiva y considerarse una inversión y no un gasto.
Cuando el potencial de rendimiento lechero es amplio, gracias a la genética, con una buena base de manejo nutricional y un correcto manejo reproductivo, la salud del rodeo debe ser óptima para que el potencial productivo se transforme en producción real.
Según al tipo de enfermedades a analizar, el manejo sanitario puede orientarse hacia:
Enfermedades de la producción deben considerarse no sólo las tradicionales originadas por desequilibrios endócrino-nutricionales como hipocalcemia puerperal, cetosis o tetania hipomagnesémica, sino también aquellas afecciones clínicas o subclínicas ligadas a la cantidad y calidad de nutrientes, su interrelacionamiento, administración y niveles de producción y que están relacionadas con los sistemas de manejo para aumentar producciones individuales; estos trastornos tienen un origen metabólico-nutricional pero a veces aparecen de apariencia de tipo infeccioso, en otros casos, merecen un diagnóstico tipo infeccioso, en otros casos merecen un diagnóstico diferencial preciso (infiltración grasa hepática, afecciones pódales, mortalidad embrionaria, anestro, edema de ubre, retención de placenta, síndrome de vaca caída, etc.). La mayoría de estas enfermedades no son producidas por una etiología única, sino que obedecen de una u otra forma asociadas a un conjunto de errores de manejo, entre los cuales los desequilibrios nutricionales son una de las causas.
Cada una requiere: identificación, diagnóstico, control y prevención, causas predisponentes, epidemiología y estrategia de control, legislación oficial y plan de erradicación.
Entre las causas predisponentes se destacan el hacinamiento y la desprotección inmunológica. Factores climáticos como frío, humedad, radiación solar, polvo ambiental, condiciones higiénicas especialmente en la etapa de crianza y/o durante el desarrollo de la estrategia antiparasitaria, dependiendo de las pasturas, época del año, nivel nutricional previo, etc. También deben considerarse las condiciones nutricionales hiperproteicas e hipoenergéticas a las que están sujetos muchos rodeos, situación que se potencia cuando sufren estrés afectando su potencial productivo y condición sanitaria.
Por Claudio Glauber
Médico Veterinario