Por Agroempresario.com
En una reciente exposición organizada por SyC Inversiones, Ricardo Arriazu, uno de los economistas más influyentes y referente cercano al dirigente político Javier Milei, detalló las posibles alternativas para la política cambiaria en Argentina tras el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En su análisis, Arriazu destacó las tensiones macroeconómicas tanto globales como locales, y presentó cuatro escenarios para el futuro del dólar en el contexto actual.
El economista estructuró los posibles caminos para la política cambiaria a partir de la continuidad o modificación del régimen actual de devaluación gradual, conocido como crawling peg. Según explicó, las opciones son las siguientes:
Arriazu subrayó la importancia de mantener una política cambiaria estable para controlar la inflación y sostener la demanda interna. “En un país como Argentina, donde el dólar actúa como unidad de cuenta, la volatilidad del tipo de cambio puede desencadenar fuertes desequilibrios”, enfatizó. También explicó que el esquema cambiario está influido por los precios relativos, como las tarifas de servicios públicos y los salarios, que actúan como restricciones estructurales.
Para mantener la estabilidad, el economista destacó la necesidad de reservas disponibles y el manejo eficiente de los recursos. Señaló que, históricamente, la falta de acceso a reservas libres ha limitado la capacidad del gobierno para intervenir eficazmente en el mercado cambiario.
En cuanto a la inflación, Arriazu presentó una actualización de sus proyecciones para 2025. Bajo supuestos de estabilidad en los precios internacionales, una reducción del ritmo de devaluación y un ajuste tarifario moderado, estimó que la inflación podría ubicarse en torno al 18% anual. No obstante, advirtió que cualquier alteración en estas variables podría modificar las previsiones.
Respecto al crecimiento económico, el economista proyectó un incremento del Producto Bruto Interno (PBI) del 5,9% en 2025. Esta recuperación estaría impulsada por una mejora en la actividad agropecuaria tras las sequías recientes y por un aumento en el crédito interno. Sin embargo, alertó sobre la necesidad de seguir de cerca la evolución de la demanda agregada, especialmente en un contexto global incierto.
Durante su exposición, Arriazu también abordó las tensiones económicas internacionales, incluyendo las políticas comerciales de Estados Unidos y su impacto en países como China. Según explicó, estas dinámicas pueden generar tanto desafíos como oportunidades para Argentina, especialmente en el sector de aceites y subproductos de soja, donde el país tiene ventajas competitivas.
El economista recordó lecciones de crisis previas, como la Gran Depresión de 1930 y la crisis financiera de 2008, destacando que las guerras comerciales y las burbujas de activos son factores que pueden tener consecuencias globales graves si coinciden en el tiempo.
En un contexto complejo tanto a nivel local como internacional, Ricardo Arriazu ofreció un análisis profundo de las opciones disponibles para la política cambiaria argentina. Su enfoque en la estabilidad y la previsión busca mitigar los riesgos económicos y sociales, al tiempo que resalta las oportunidades para fortalecer sectores clave de la economía nacional. Para Arriazu, el camino hacia una recuperación sostenible exige decisiones estratégicas que equilibren las demandas locales con los desafíos globales.