Por Agroempresario.com
La reciente decisión de Estados Unidos de incrementar los aranceles a las importaciones extranjeras tendrá un impacto directo en la economía argentina, afectando especialmente a sectores estratégicos como el acero, el aluminio y la industria automotriz. La nueva política comercial, impulsada por la administración de Donald Trump, establece un impuesto mínimo del 10% sobre los productos importados, lo que generará un aumento en los costos de exportación para las empresas argentinas y una posible disminución de la competitividad en el mercado norteamericano.
A pesar de que aún faltan detalles normativos sobre el nuevo esquema arancelario, expertos en comercio internacional señalan que el porcentaje anunciado se sumará a las tasas que actualmente pagan los exportadores argentinos, incrementando significativamente los costos de ingreso al mercado estadounidense. Un informe de la Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense (AmCham) indicaba que el arancel promedio que pagan los productos argentinos en EE.UU. es del 1,2%, cifra que ahora se elevará considerablemente.
En términos sectoriales, la industria alimenticia enfrentará uno de los mayores desafíos, ya que sus productos actualmente tienen un arancel del 16% en Argentina, mientras que en EE.UU. la tasa era del 4,6%. Lo mismo ocurre con textiles (20,9% vs. 6,1%), calzado y cuero (19,8% vs. 7,1%), y metales (13,7% vs. 0,2%). En consecuencia, el aumento de costos afectará la capacidad de exportación y posicionamiento de los productos argentinos en ese mercado.
El sector más golpeado será el del aluminio, donde se prevé un incremento del arancel desde el 10% hasta el 25%, además de la eliminación del cupo de 180.000 toneladas permitido para exportación. Según la consultora Abeceb, EE.UU. representa el 62% de las exportaciones argentinas de aluminio, lo que hace que este nuevo esquema tarifario represente un riesgo significativo para la industria.
Por su parte, la industria automotriz y siderúrgica también sufrirán el impacto. Un aumento en los costos de importación de insumos esenciales podría encarecer la producción y reducir la competitividad de los productos terminados. A nivel global, este movimiento de EE.UU. podría generar un exceso de oferta en mercados alternativos, provocando una caída de los precios internacionales.
El incremento de los aranceles también tendrá repercusiones macroeconómicas. Analistas señalan que esta medida podría aumentar la inflación en EE.UU., retrasando la baja en la tasa de interés de la Reserva Federal. Esto impactaría en los precios de los commodities, clave para la economía argentina, y desalentaría inversiones en mercados emergentes.
El economista Marcelo Elizondo advierte que los exportadores argentinos deberán absorber parte del nuevo costo arancelario, reduciendo sus márgenes de ganancia o trasladando el incremento a los precios, lo que podría reducir la demanda en EE.UU. Además, la incertidumbre sobre la estabilidad de los mercados emergentes podría frenar proyectos de inversión en la región.
Por otro lado, Yanina Lojo, especialista en comercio internacional, señala que aunque la suba de aranceles resta competitividad, también abre oportunidades en ciertos sectores. Por ejemplo, si países europeos enfrentan aranceles aún más altos, Argentina podría posicionarse mejor en mercados como el del vino, desplazando a exportadores tradicionales como Francia.