Por Agroempresario.com
Después de un periodo de escasez coyuntural, el mercado de la soja en Argentina ha comenzado a normalizarse. Las recientes lluvias que habían detenido la cosecha y las dificultades logísticas para el ingreso de soja paraguaya a los puertos del Gran Rosario habían impulsado los precios de la oleaginosa. Sin embargo, con la reactivación de la cosecha y las señales de una mayor fluidez en el transporte, los valores comenzaron a ceder este martes.
El especialista en agronegocios de la Universidad Austral, Dante Romano, explica que la semana pasada se agudizó la escasez de soja disponible para la industria debido a problemas en la navegación del tramo superior de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Esta vía es clave para el abastecimiento de las fábricas aceiteras del sur de Santa Fe, ya que permite la llegada de soja paraguaya, un insumo fundamental para la producción local.
Las lluvias recientes habían retrasado el ingreso de la nueva cosecha argentina, lo que sumado a las dificultades en el tránsito fluvial impulsó los precios del grano en el mercado local. Sin embargo, las perspectivas han cambiado. Se espera que en los próximos días aumente significativamente el ingreso de camiones a los puertos, lo que garantizaría una mayor disponibilidad de la materia prima para la industria.
El transporte fluvial enfrenta uno de los mayores desafíos logísticos de los últimos años. Paraguay Fluvial reporta que más de 500 embarcaciones, entre barcazas y remolcadores, han quedado varadas en un tramo de aproximadamente 350 kilómetros, desde Villeta hasta Paso de Patria. La acumulación de sedimentos en la desembocadura del río Bermejo ha generado una congestión sin precedentes, afectando directamente el comercio internacional de la región.
Para enfrentar esta crisis, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones del Paraguay ha decidido suspender temporalmente las tareas de dragado con el objetivo de permitir el paso de las embarcaciones retenidas. Hasta el momento, se han removido 250.000 metros cúbicos de sedimentos, aunque el problema persiste. Según Paraguay Fluvial, muchas de las barcazas en espera están vacías, lo que agrava aún más la logística fluvial.
Las lluvias recientes han generado una ligera mejora en los niveles del río Paraguay, lo que ha facilitado el tránsito de algunas embarcaciones. No obstante, se insiste en la necesidad de una estrategia integral de dragado y una mayor inversión en infraestructura fluvial para evitar futuros bloqueos en la principal vía de transporte del comercio paraguayo.
En Argentina, las precipitaciones han mejorado las condiciones hídricas en los lotes más tardíos, aunque su impacto en la calidad de los cultivos ha sido limitado debido a que estos se encuentran en su fase final de desarrollo. Sin embargo, las lluvias han provocado retrasos en la recolección de soja, lo que ha generado especulación en los mercados internacionales.
Afortunadamente, los pronósticos climáticos indican un periodo seco de al menos siete días, lo que permitiría avanzar sin contratiempos en la cosecha. Este escenario ha sido clave en la reciente baja de los precios de la soja disponible en los mercados locales.
Romano señala que en la última semana se registró un pico de ventas de soja con entrega en mayo de 2026, alcanzando las 580.000 toneladas, cuando lo habitual en esta época del año es de menos de 400.000 toneladas. No obstante, el volumen total comercializado sigue siendo bajo, con un acumulado de apenas 3 millones de toneladas, lo que representa solo el 6% del total esperado, cuando la cifra ideal se ubicaría en torno al 10%.
Además, aún quedan 11 millones de toneladas en manos de los productores y 3 millones adicionales pendientes de fijación de precio. Esta retención podría deberse a la inestabilidad del tipo de cambio y a la expectativa de posibles modificaciones en los derechos de exportación.
Uno de los factores que más influye en la toma de decisiones de los productores es la política de retenciones. Actualmente, la reducción en los derechos de exportación tiene vigencia hasta el 30 de junio, pero existe una fuerte expectativa en el sector de que esta medida sea prorrogada hasta fin de año.
A esto se suma la incertidumbre sobre la estrategia cambiaria del gobierno, que podría modificar los incentivos a la comercialización. En este contexto, muchos productores optan por postergar la venta de su producción a la espera de mejores condiciones de mercado.
Con una cosecha que finalmente comienza a tomar ritmo y la expectativa de una mayor disponibilidad de soja en los puertos, el mercado atraviesa un periodo de transición. La clave estará en cómo evolucionen las condiciones logísticas y climáticas en las próximas semanas, así como en las decisiones políticas que puedan influir en la dinámica comercial del sector.