na situación sin precedentes se extiende desde junio en los puertos de Rosario y San Lorenzo a causa de una reglamentación que emitió el gobierno de Mauricio Macri en relación a los controles de residuos en buques de ultramar.
Es que desde que dejó de estar vigente la Resolución 714/10 – que contaba con convenios de colaboración con el Ministerio de Salud de la Nación en Sanidad de Fronteras- y comenzó a regir la Resolución conjunta 1/2019 de la Secretaría de Control y Monitoreo Ambiental y Senasa, quedó una especie de “vacío operativo” por el cual solamente Prefectura se encarga de los controles de residuos en los buques.
Hay preocupación no solamente por parte de las empresas que se encargan del tratamiento de residuos patogénicos, sino de todo el sector en general. Es que desde junio que todos los barcos que ingresan a cualquiera de los puertos de la zona no disponen de sus residuos como lo indica la ley, salvo algunas excepciones porque se lo requieren otras terminales del país o del exterior.
“Los residuos de buques de ultramar desde junio llegan a los puertos de la zona de Rosario y San Lorenzo no tienen trato diferencial y se descargan informalmente, sin cumplir con la barrera sanitaria. Parte de los mismos se comercializan en mercados informales, o directamente se desechan por caminos informales”.
Lo que sucede es que en esa zona existe un tráfico muy significativo de buques de carga: aproximadamente hay más de 200 por mes en temporada alta. En muchos casos, la tripulación es asiática y el destino es principalmente China. Los viajes, en general, son de ida y vuelta.
En ese escenario, desde 2002 que Senasa hacía las auditorías en los buques que llegaban a la región y se encargaba de proteger la frontera al hacer desembarcar los residuos para compatibilizarlos con los residuos domiciliarios a través de un tratamiento por autoclave, es decir, de esterilización. En ese control, también intervenían Prefectura y Aduana.
Ahora, con la nueva reglamentación, los inspectores especializados en sanidad del organismo se retiraron de los puertos y no suben más a los buques. “No hay más control”, aseguró la fuente, al tiempo que resaltó que Prefectura “nunca tomó el caso con la seriedad que merece”.
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