anuel García Quero, no disimula su inquietud. "Durante todo este tiempo hemos estados viviendo del acuífero inferior hasta que finalmente, en los dos extremos del acuífero, en donde el mar empieza a entrar, el agua es muy mala. Y, por lo tanto, es cuando vemos que el acuífero ya no resiste."
A medida que la actividad humana ha ido extrayendo el agua subterránea, el mar ha ido ocupando su lugar, contaminando el acuífero hasta superar los dos gramos y medio de sal por cada litro de agua.
Los acuíferos de la llamada huerta de Europa son cada vez más salinos. Si el agua de mar continúa penetrando en ellos, podría arruinar todos estos cultivos, que suponen el 40% del abastecimiento de hortalizas de invierno en los mercados europeos.
De los 95 acuíferos costeros de España, más de la mitad presentan algún tipo de intrusión marina. La sobreexplotación, la falta de precipitaciones y la subida del nivel del mar como consecuencia del cambio climático, amenazan con acelerar el proceso.
El hidrólogo Juan de Dios alertó del problema hace ya doce años. "Este incremento del nivel del mar... digamos que, al tener más presión de agua salada, esa cuña de agua salada avanzará tierra adentro. El agua subterránea se alimenta principalmente de la infiltración de agua de lluvia. Estamos perdiendo recursos, por un lado, desde la recarga, y por otro, desde el avance de la cuña de agua salada".
Los agricultores de El Ejido mezclan ahora el agua subterránea con agua desalada procedente del mar y de las depuradoras de agua residuales para reducir la salinidad del riego. De esta manera tratan también de recargar el acuífero para invertir la tendencia antes de que la subida del nivel del mar acabe por inundar las reservas hídricas.
Los agricultores dicen haber aprendido a confiar más en la tecnología que en la climatología, pero la ONU advierte de que estamos en un punto de no retorno. De cumplirse las previsiones el mar subirá hasta un metro para finales de siglo. Quedan 80 años, pero quizá mañana ya sea demasiado tarde.
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