Por Agroempresario.com
La gastronomía internacional suma un nuevo capítulo en la Argentina: la llegada de The Cheesecake Factory, la reconocida cadena estadounidense de restaurantes famosa por sus más de 30 variedades de tortas y postres. La marca, que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker CAKE, aterriza en Buenos Aires con un formato inicial acotado: porciones importadas de su división The Cheesecake Factory Bakery, disponibles en un espacio temporal (pop-up) en el shopping Alto Palermo.
La novedad fue confirmada a través de la cuenta local Proudly Serving The Cheesecake Factory Bakery in Argentina, que anticipó la activación comercial. Si bien no se trata aún de un restaurante de la marca, representa el primer paso formal de la compañía en el mercado argentino.
El esquema elegido es coherente con la estrategia global de la firma, que se expande internacionalmente mediante licencias y acuerdos con operadores locales. Según informó en su documentación corporativa, los licenciatarios adquieren productos de la división Bakery y pagan regalías por el uso de la marca, lo que permite evaluar el comportamiento del consumidor antes de una apuesta de mayor escala.
Fundada en 1978 en Beverly Hills, California, The Cheesecake Factory se consolidó como una de las cadenas de restaurantes más reconocidas de Estados Unidos. Su concepto original combinó platos de estilo americano con una carta inigualable de cheesecakes, lo que le permitió expandirse a nivel nacional e internacional.
En paralelo, la compañía desarrolló su división Bakery, encargada de elaborar los postres que abastecen tanto a los restaurantes propios como a terceros clientes y licenciatarios internacionales. Actualmente, mantiene tres acuerdos de licencia regionales —Medio Oriente, Asia y América Latina— que explican su presencia global.
En su último reporte financiero, la firma anunció que planea abrir hasta 25 nuevos restaurantes en 2025, cuatro de ellos bajo la marca The Cheesecake Factory, y que ya opera más de 30 locales fuera de Estados Unidos mediante socios estratégicos.
El desembarco en Argentina se inscribe dentro del acuerdo exclusivo que la cadena mantiene desde 2013 con Alsea, el operador de marcas gastronómicas líder en la región. Este convenio permitió la apertura de restaurantes en México y Chile, y dejó abierta la puerta para extenderse a Brasil, Colombia, Perú y Argentina.
En el mercado local, Alsea ya gestiona exitosamente otras marcas internacionales, como Starbucks, lo que constituye un antecedente sólido para un eventual desarrollo de The Cheesecake Factory más allá de la línea Bakery. Sin embargo, hasta ahora no hay confirmación oficial de que se abra un restaurante completo en el país.
Por el momento, los consumidores argentinos tendrán acceso únicamente a porciones individuales de cheesecake importadas, con packaging oficial de la marca. El precio de venta aún no fue informado, aunque en Estados Unidos cada porción ronda los USD 12.
La instalación del pop-up en el shopping Alto Palermo busca medir el interés del público argentino. Si la recepción es positiva, no se descarta que la compañía avance hacia un esquema más amplio, de la mano de un socio licenciatario regional.
El menú de cheesecakes de la compañía incluye variedades icónicas como Original Cheesecake, Oreo Dream Extreme, Chocolate Mousse y Red Velvet. Aunque no está confirmado qué sabores llegarán al país, se espera que la oferta inicial represente a los clásicos más reconocidos de la marca.
En Estados Unidos, The Cheesecake Factory no es solo un restaurante: es una experiencia gastronómica completa. Su carta incluye más de 250 platos elaborados al momento, que van desde pastas hasta hamburguesas gourmet, ensaladas, pizzas y pescados. Pero su gran diferencial siempre fueron las tortas: más de tres decenas de variedades de cheesecake, con recetas que combinan sabores tradicionales y propuestas innovadoras.
El prestigio internacional de la marca se apoya en esa dualidad: un menú amplio de cocina americana y una pastelería premium que se convirtió en su sello distintivo.
El desembarco de The Cheesecake Factory Bakery en Buenos Aires se da en un contexto de creciente interés por propuestas gastronómicas internacionales. El consumidor argentino, con alta afinidad por la repostería y las experiencias de marca globales, representa una oportunidad atractiva para compañías de este tipo.
La modalidad pop-up permite a la empresa evaluar la demanda, identificar segmentos de clientes y proyectar eventuales expansiones. A nivel de branding, el ingreso de la línea Bakery consolida la presencia de la marca en la región y mantiene abierta la posibilidad de evolucionar hacia un modelo de restaurante en el futuro.