Por Agroempresario.com
Gastón Ricardo, empresario del sector agropecuario y multirubros, comenzó su recorrido desde muy joven. A los 11 años fue canillita en Carmen de Areco, y a los 13 vendía helados en los veranos, logrando juntar dinero suficiente para comprarse su primera moto. Ese temprano contacto con los negocios lo marcó y lo condujo a convertirse en el dueño de 24 empresas, que abarcan desde maquinaria agrícola hasta campos en distintas provincias argentinas.
“Pasar hambre fue lo peor”, recuerda Ricardo sobre su infancia. El esfuerzo y la creatividad fueron su guía. Viviendo en una pensión en Callao y Sarmiento mientras estudiaba, comenzó a trabajar en un negocio de revelado de fotos y en una revista. A los 26 años se casó, vendió su empresa y retomó la carrera universitaria. Hoy, además de su formación como contador público, lidera Indecar, una empresa de maquinaria agrícola que produce sembradoras, fertilizadoras y desparramadoras, con exportaciones a Italia, Alemania, Armenia, Bulgaria y Ucrania.
Ricardo asegura que “ya no trabaja por el dinero, sino para crear e innovar”. Entre sus negocios, destacan un hotel en Miami que funciona de manera autónoma y campos en Salto y Carmen de Areco, donde multiplican semillas y desarrollan ensayos agrotecnológicos. Su grupo emplea a 700 personas en clínicas, laboratorios y droguerías; 170 de ellas vinculadas al agro. Recientemente lanzó el PT Farm, un campo experimental que busca generar tecnología y desarrollo privado similar al trabajo del INTA, pero sin financiamiento público.
Gastón Ricardo también tuvo experiencia en la gestión pública, asesorando a Julio De Vido en el Ministerio de Planificación y a Débora Giorgi en Industria. “Aprendí cómo funciona la industria automotriz y los problemas de un pequeño fabricante de calzado. Entendí que la mejor política pública falla sin equipo y capacidad de gestión”, aseguró.
En 2014, estuvo involucrado en una causa judicial que incluyó siete allanamientos. Aunque fue sobreseído, el episodio reforzó su enfoque en la credibilidad y la continuidad en los negocios.
En 2023, Ricardo invirtió US$2,5 millones en una nave industrial de 2.000 m², incorporando corte láser y automatización en soldadura. La planta pasó de 50 a 80 empleados con doble turno, y el objetivo es duplicar la producción, diversificar modelos y mejorar la eficiencia. La empresa desarrolló la sembradora Neo, en colaboración con el INTA, optimizando costos y reduciendo precios en el mercado hasta un 30%.
“La tecnología no tiene techo. Recién estamos hablando de un tractor robot, y hoy existen robots que operan con humanos. Vamos camino a que la semilla la ponga solo un robot”, expresó Ricardo.
Gastón Ricardo observa oportunidades para el país. “Tenemos talento, campo e industria, pero faltan reglas claras, previsibilidad e infraestructura. El productor argentino es de los más eficientes del mundo, pero no puede solo”, indicó. Su receta para el crecimiento: menos grieta y más trabajo. “Si producís, exportás y generás empleo, sos parte de la solución”, afirmó.
Aboga por un pacto de políticas de Estado, crédito productivo real, inversión en caminos y puertos, previsibilidad fiscal y reglas estables. “El mundo nos espera. Tenemos litio, energía, alimentos y conocimiento. Lo que falta es orden interno. El mundo no va a frenar a esperarnos”, agregó.
A lo largo de su trayectoria, Ricardo ha aprendido la importancia del esfuerzo, la ética y la innovación. “Me enseñaron que podés perder plata o trabajo, pero no la palabra ni la dignidad”, sostuvo. Su historia refleja un enfoque pragmático, basado en crear valor, diversificar inversiones y mantener la consistencia frente a las dificultades.
Gastón Ricardo también proyecta su legado: “Soy un tipo común que trabaja, arma equipos y quiere dejar algo bueno para los que vienen atrás. Lo único que quiero es que mis hijos —y los hijos de todos— vivan en un país mejor, que sientan orgullo de ser argentinos. Por eso sigo, incluso después de los golpes; no me bajé cuando me pegaron y no lo voy a hacer ahora”.
Entre sus 24 empresas se destacan:
El enfoque del empresario combina la tradición del trabajo duro, la innovación tecnológica y la diversificación estratégica. Su historia demuestra cómo la resiliencia y la visión pueden transformar desafíos personales en éxito empresarial sostenido.