La jornada diplomática celebrada en la capital belga permitió que representantes de la UE y del Gobierno de Chile ratificaran su intención de avanzar en la implementación del acuerdo comercial provisional, en vigor mientras se completa la ratificación plena del acuerdo marco modernizado. Según el comunicado difundido por ambas delegaciones, el objetivo central es consolidar un vínculo económico “estable, predecible y basado en normas”, reforzando un marco de cooperación que ya es considerado estratégico para ambas partes.
En el terreno económico, los equipos destacaron la importancia de garantizar cadenas de suministro seguras y sostenibles, un aspecto particularmente relevante para sectores como las materias primas críticas, la energía y la industria tecnológica. Bruselas remarcó que la región sudamericana es un socio clave para avanzar en la independencia energética y la transición verde, mientras que Santiago reconoció que el vínculo con la UE abre oportunidades para diversificar exportaciones y atraer nuevas inversiones.
El encuentro también adquirió relevancia por la sintonía demostrada en torno a las posiciones internacionales compartidas. Una de las coincidencias más destacadas fue el apoyo explícito a la soberanía e integridad territorial de Ucrania, reafirmado por ambas delegaciones en medio de la continuidad del conflicto derivado de la invasión rusa. Tanto la UE como Chile condenaron “la guerra de agresión de Rusia” y reiteraron la necesidad de una paz “justa, integral y duradera”, basada en el Derecho Internacional y en la Carta de las Naciones Unidas.

La declaración conjunta añadió que la rendición de cuentas por violaciones de normas internacionales continúa siendo una prioridad común. En este punto, las partes enfatizaron que la defensa del orden multilateral solo puede sostenerse con instituciones fuertes y con el cumplimiento estricto de los compromisos multilaterales.
Otro de los ejes centrales del encuentro fue el análisis de la situación humanitaria y de seguridad en Gaza. Ambas delegaciones celebraron los avances obtenidos en la primera fase del plan de paz impulsado por la comunidad internacional e instaron a todas las partes involucradas a continuar las negociaciones para avanzar hacia una solución que permita reducir la tensión y garantizar la asistencia humanitaria. “La urgente necesidad de un acceso seguro y sin restricciones” fue uno de los puntos mencionados en el comunicado, junto con el compromiso de apoyar la reconstrucción y recuperación del enclave palestino.
A su vez, condenaron la escalada de violencia registrada en Cisjordania, defendiendo nuevamente la solución de dos Estados como vía indispensable para alcanzar la estabilidad en la región. La UE y Chile insistieron en que cualquier salida política debe sustentarse en el respeto a los derechos humanos y en la legalidad internacional.
En el plano bilateral, se destacó la realización del primer diálogo sobre seguridad y defensa entre Chile y la UE, celebrado en junio. Según lo expresado por ambas delegaciones, este espacio reafirmó el interés mutuo en profundizar la cooperación en un área que ha ganado relevancia ante el avance de amenazas globales como la ciberseguridad, el crimen organizado y los desafíos a la gobernanza internacional. Tanto la parte europea como la chilena coinciden en que la seguridad es un componente imprescindible para el desarrollo económico y social, por lo que sostener este tipo de mecanismos contribuye a reforzar la estabilidad regional.

Además del foco en comercio y seguridad, el encuentro incluyó una extensa agenda sobre sostenibilidad y transición verde. La UE y Chile reconocieron “la amenaza existencial” que representan fenómenos interconectados como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra y la contaminación, comprometiéndose a continuar impulsando políticas orientadas al desarrollo sostenible. Chile, uno de los países más activos en materia de energías renovables y descarbonización, reafirmó su interés en consolidar alianzas tecnológicas y financieras con Europa para acelerar su transición energética.
Desde Bruselas remarcaron que el acuerdo modernizado permitirá desarrollar marcos regulatorios más robustos para enfrentar estos desafíos, promoviendo prácticas responsables en el comercio, los flujos de inversión y la producción industrial. También se analizó la necesidad de avanzar en la digitalización y en sistemas de infraestructura que acompañen la transformación tecnológica en marcha.
El comunicado subrayó asimismo la importancia de que ambos actores continúen defendiendo un multilateralismo eficaz, con la ONU como estructura central para la gobernanza global. Según el documento, el escenario internacional actual —marcado por tensiones geopolíticas, crisis energéticas, desafíos económicos y conflictos armados— exige reforzar los mecanismos de cooperación que sostienen la estabilidad y el desarrollo.
En este punto, tanto la UE como Chile destacaron que el respeto al Derecho Internacional y a las instituciones multilaterales constituye un pilar que debe ser preservado. Para ambas partes, solo un sistema basado en normas puede garantizar una convivencia pacífica y proteger a los Estados frente a prácticas que vulneren los principios fundamentales del orden internacional.
La declaración también sirvió para reafirmar la voluntad de avanzar hacia la ratificación completa del acuerdo modernizado, lo que permitirá actualizar y ampliar los términos de una relación comercial que ha ido ganando protagonismo en los últimos años. Fuentes diplomáticas europeas señalaron que este proceso es clave para profundizar la cooperación en áreas estratégicas vinculadas a la energía, la minería sostenible y la innovación tecnológica.
El vínculo entre la UE y Chile se fortalece en un momento en que ambos actores buscan posicionarse de manera competitiva en un escenario económico global que experimenta transformaciones aceleradas. Para Europa, garantizar socios confiables es un paso indispensable para asegurar su autonomía estratégica, mientras que para Chile el acceso a mercados diversificados y a nuevas tecnologías resulta fundamental para consolidar su desarrollo.
El encuentro de Bruselas dejó así un mensaje contundente: en un mundo atravesado por tensiones crecientes, la cooperación entre democracias con valores compartidos se vuelve indispensable para sostener el comercio, la seguridad internacional y la transición hacia modelos de desarrollo más sostenibles, según destacó Infobae.