Argentina avanza hacia la habilitación de EE. UU. para exportar naranjas y mandarinas y el sector proyecta un salto comercial

La apertura del mercado estadounidense podría redefinir la competitividad citrícola argentina y ampliar de forma sostenida sus exportaciones

Argentina avanza hacia la habilitación de EE. UU. para exportar naranjas y mandarinas y el sector proyecta un salto comercial
domingo 30 de noviembre de 2025

La Argentina espera la inminente habilitación de Estados Unidos para importar naranjas y mandarinas frescas, un avance considerado clave por productores y exportadores que anticipan un impacto profundo en la competitividad del sector. La información fue difundida por Más Producción y ratificada por José Carbonell, presidente de la Federación Argentina de Cítricos (Federcitrus), quien aseguró que las negociaciones con las autoridades fitosanitarias estadounidenses están próximas a una resolución favorable, con efectos que podrían extenderse a toda la cadena productiva.

El eventual acceso al mercado norteamericano —un destino consolidado para los limones argentinos desde 2018— representa una oportunidad estratégica por su volumen de consumo, la valorización de la fruta fresca y la complementación estacional que permite aprovechar los períodos de menor oferta local. Según remarcó Carbonell en declaraciones citadas por Más Producción, existe una “confianza fundada” en la aprobación del protocolo de importación, que abriría un escenario de crecimiento exportador, diversificación de destinos y mayor estabilidad comercial para los productores.

Argentina avanza hacia la habilitación de EE. UU. para exportar naranjas y mandarinas y el sector proyecta un salto comercial

En la actualidad, la mayor parte de la producción de cítricos dulces del país —especialmente naranjas y mandarinas— se destina al mercado interno o a la industria procesadora, que elabora jugos, aceites esenciales, cáscaras deshidratadas y otros derivados con inserción internacional. No obstante, el aumento en la capacidad productiva y la necesidad de recuperar mercados perdidos llevaron al sector a intensificar negociaciones comerciales en busca de nuevos horizontes.

En los últimos años, la Argentina concretó envíos de fruta fresca a Ecuador y mantiene conversaciones con destinos asiáticos, pero la apertura estadounidense se considera el paso más relevante. Para las entidades empresarias, Estados Unidos no solo podría absorber mayores volúmenes, sino que además ofrecería mejores precios y mayor previsibilidad en plazos largos, aspectos clave para sostener inversiones en origen.

La actividad citrícola se desarrolla principalmente en el Noreste (NEA) y el Noroeste argentino (NOA), regiones que mostraron una recuperación productiva reciente, aunque condicionada por eventos adversos. En el NEA, una helada severa redujo la disponibilidad de fruta y afectó a productores de Argentina y Uruguay, un fenómeno que se repite con mayor frecuencia y obliga a revisar estrategias de manejo y planificación ante un escenario climático más inestable.

A los problemas climáticos se suman desafíos comerciales. La Argentina perdió presencia en mercados históricamente importantes como Indonesia, Filipinas y Canadá, y enfrenta mayores restricciones en la Unión Europea por las medidas sanitarias vinculadas a la mancha negra (Black Spot), una enfermedad que generó debates y controles más estrictos dentro del bloque. Frente a esta situación, la apertura de Estados Unidos se presenta como una oportunidad para recuperar terreno y equilibrar la balanza de destinos.

Uno de los principales argumentos del optimismo exportador es el antecedente del limón argentino, cuyo retorno al mercado estadounidense en 2018 lo posicionó rápidamente entre los principales proveedores. Los exportadores sostienen que la experiencia positiva en ese rubro agiliza la aprobación técnica para sumar naranjas y mandarinas, dado que la infraestructura de inspección y control ya está operativa.

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Expertos del sector consideran que la ventana de contraestación es una ventaja comparativa determinante. Mientras la producción estadounidense disminuye en ciertos meses, la oferta argentina alcanza su punto máximo, lo que permite abastecer el mercado norteamericano con fruta fresca de calidad y mejorar los precios de exportación. Además, la región del NOA —especialmente Tucumán— cuenta con una red de empaques, instalaciones frigoríficas y trazabilidad que permiten responder a mayores exigencias comerciales.

La posible habilitación también generaría efectos positivos en la industria del procesamiento, según analizaron desde Federcitrus. Si bien la negociación actual se centra en fruta fresca, un aumento general de la actividad elevaría la disponibilidad de subproductos, potenciando rubros como jugos concentrados, aceites esenciales y cáscaras utilizadas por la industria alimentaria y cosmética.

La demanda global de cítricos se mantiene firme, impulsada por la preferencia por alimentos naturales, frescos y ricos en vitamina C. Este contexto, sumado a la necesidad de diversificar destinos frente a la volatilidad del comercio internacional, refuerza la importancia de consolidar la presencia argentina en mercados de alto valor.

Carbonell destacó que el ingreso a Estados Unidos sería un paso fundamental para retomar el camino de expansión interrumpido por factores climáticos, sanitarios y comerciales. Según remarcó el dirigente a Más Producción, el país dispone de volúmenes suficientes y calidad para abastecer la demanda, siempre que se confirme el acceso en los plazos previstos.

El sector citrícola argentino, fundamental para las economías regionales, genera miles de empleos en producción, cosecha, empaque y logística. La apertura del mercado estadounidense podría fortalecer la rentabilidad de los productores, sostener puestos de trabajo y dinamizar inversiones en zonas rurales donde la actividad es clave para el desarrollo local.

Argentina avanza hacia la habilitación de EE. UU. para exportar naranjas y mandarinas y el sector proyecta un salto comercial

En un contexto de reconfiguración del comercio agroalimentario global, la Argentina busca recuperar competitividad y reafirmar su presencia en mercados estratégicos. La expectativa por la decisión estadounidense, respaldada por antecedentes favorables y por el interés de los exportadores, marca un posible punto de despegue para la citricultura nacional.

Si la habilitación se concreta, el país iniciará una etapa de mayor integración comercial, con un horizonte de crecimiento sostenido y mejores condiciones para competir en el mercado mundial de naranjas y mandarinas frescas.



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