El Gobierno de Brasil reactivó una investigación antidumping sobre las importaciones de leche en polvo provenientes de Argentina y Uruguay, un movimiento que podría derivar en la aplicación de sobretasas arancelarias y reabrir un foco de tensión comercial dentro del Mercosur. La decisión fue anunciada por el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC) a fines de diciembre de 2025, en respuesta al reclamo del sector tambero brasileño, que denuncia una fuerte pérdida de rentabilidad y caída de precios internos. La medida resulta relevante por el impacto potencial sobre el comercio intrarregional de lácteos y por las implicancias políticas y económicas para los países involucrados.

Según informó Infobae, la investigación podrá extenderse hasta junio de 2026, aunque en Brasil crecen las expectativas de que el Ejecutivo adopte medidas antidumping provisionales en el corto plazo. Estas acciones, que podrían implementarse durante un período inicial de cuatro meses, con posibilidad de prórroga por otros dos, funcionarían como una sobretasa aplicada a la leche importada, con el objetivo de frenar el ingreso de producto desde los socios del bloque.

El impulso a la investigación provino de la Comisión Nacional de Ganadería de Leche, dependiente de la Confederación Nacional de Agricultura y Ganadería (CNA), una de las entidades rurales más influyentes de Brasil. Desde ese ámbito describen la coyuntura del sector como “calamitosa” y sostienen que el ingreso de leche desde los países del Río de la Plata agravó una situación ya marcada por la sobreoferta y la baja del consumo interno. El reclamo también cuenta con el respaldo del Frente Parlamentario de Apoyo al Productor de Leche, que presiona para que el Gobierno avance con medidas de protección.

Uno de los elementos centrales del caso es la definición del producto bajo análisis. En esta oportunidad, el MDIC aceptó que la leche en polvo y la leche cruda no deben considerarse bienes distintos a los efectos de una investigación antidumping, al entender que la primera es, en esencia, leche deshidratada. Esa interpretación otorgó legitimidad a la CNA, que representa a productores de leche fresca, para impulsar la denuncia, un punto que había sido motivo de controversia en procesos anteriores.
La leche en polvo concentra la mayor parte de las importaciones brasileñas de lácteos y se transformó en el principal eje de disputa dentro del Mercosur. Para los productores locales, este producto compite de manera directa con la producción nacional, aun cuando existan diferencias en los procesos industriales y en los canales de comercialización. En ese contexto, un asesor técnico de la CNA afirmó que entre 2021 y 2023 la Argentina exportó leche en polvo a Brasil a precios sensiblemente inferiores a los del mercado interno argentino, lo que, según esa visión, constituiría un indicio relevante para sustentar una acusación de dumping.

La investigación deberá ahora demostrar no solo la existencia de precios de exportación por debajo del valor normal, sino también la presencia de daño a la industria local y un nexo causal entre ese perjuicio y las importaciones. El período analizado para las operaciones comerciales comprende desde enero hasta diciembre de 2023, mientras que el impacto económico sobre la cadena láctea brasileña será evaluado en el tramo 2021-2023.
Desde Argentina, la reapertura del proceso generó malestar en ámbitos oficiales y privados. Según la visión del Gobierno argentino, la denuncia carece de fundamentos técnicos sólidos y desconoce factores estructurales que explican la crisis del sector brasileño, como los altos costos internos y la evolución del consumo. Además, se cuestiona la interpretación de “producto similar” adoptada por Brasil, al considerar que la leche fresca y la leche en polvo presentan diferencias sustanciales en términos de industrialización, usos y mercados.
Uruguay también expresó objeciones formales. Las autoridades y el sector privado del país vecino sostienen que la leche en polvo es un producto industrializado, claramente distinto de la leche cruda, lo que invalidaría la comparación planteada por Brasil. En esa línea, el embajador uruguayo en Brasilia afirmó que “es absolutamente imposible que exista dumping de Uruguay en Brasil” y anticipó que la representación diplomática coordinará acciones con las empresas lácteas para evitar la imposición de medidas provisorias o nuevos aranceles.
El conflicto se desarrolla en un contexto interno especialmente delicado para el sector lechero brasileño. Durante 2025, los precios pagados al productor registraron una caída superior al 20%, presionados por una combinación de sobreoferta, aumento de importaciones y un consumo que no logró absorber el crecimiento de la producción. Como respuesta, el Gobierno brasileño anunció una intervención directa en el mercado, con la compra urgente de más de 2.500 toneladas de leche en polvo, una operación que demandará una inversión de hasta 106 millones de reales (alrededor de USD 19 millones) y será ejecutada por la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).
Este giro contrasta con lo ocurrido en agosto pasado, cuando Brasil había decidido no aplicar medidas antidumping contra la leche en polvo proveniente de Argentina y Uruguay, una resolución que fue leída entonces como un gesto favorable para el comercio regional. En 2023 y 2024, las exportaciones argentinas de lácteos hacia Brasil alcanzaron alrededor de USD 330 millones, con volúmenes anuales de entre 90.000 y 95.000 toneladas, cifras que reflejan la importancia del mercado brasileño para la industria local.
El escenario internacional tampoco resulta favorable. Los precios globales de los lácteos atraviesan un ciclo descendente como consecuencia de una producción mundial elevada y una demanda que crece a menor ritmo. En diciembre, el índice del Global Dairy Trade registró su novena baja consecutiva, confirmando una tendencia que ya lleva varios meses. En paralelo, China decidió aplicar aranceles de entre 21,9% y 42,7% a las importaciones de lácteos provenientes de la Unión Europea, en respuesta a un exceso de oferta interna derivado del aumento de la producción y la caída del consumo.

Analistas del sector advierten que, en contextos de precios deprimidos, suelen proliferar medidas proteccionistas, especialmente en países con menores niveles de eficiencia o con restricciones productivas. En ese marco, la investigación antidumping iniciada por Brasil aparece como un nuevo capítulo de las tensiones recurrentes dentro del Mercosur, donde los intereses nacionales chocan con los objetivos de integración económica.
Mientras el proceso avanza, empresas exportadoras y gobiernos deberán responder cuestionarios técnicos y participar de audiencias públicas. Si la investigación concluye con la confirmación de prácticas de dumping, Brasil quedará habilitado a imponer derechos antidumping definitivos, una decisión que podría alterar de manera significativa el flujo de comercio de lácteos en la región y reconfigurar la relación entre los principales socios del bloque.