Lumb, el pueblo bonaerense detenido en el tiempo que sorprende a dos horas de Mar del Plata

Con pasado ferroviario y apenas un puñado de habitantes, esta localidad del interior bonaerense atrae a viajeros que buscan silencio, historia y paisaje rural

Lumb, el pueblo bonaerense detenido en el tiempo que sorprende a dos horas de Mar del Plata
lunes 05 de enero de 2026

A poco más de dos horas de Mar del Plata, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, se encuentra Lumb, una pequeña localidad rural del partido de Necochea que hoy es conocida como uno de los pueblos casi deshabitados más singulares del interior bonaerense. Con apenas unos pocos habitantes permanentes, construcciones abandonadas y una fuerte impronta ferroviaria, el lugar se convirtió en un destino inesperado para quienes buscan una escapada distinta, lejos del turismo masivo y del ruido urbano.

El interés por Lumb creció en los últimos años al ritmo de una tendencia que prioriza experiencias auténticas, vinculadas al patrimonio histórico y al paisaje pampeano. Viajeros, fotógrafos y curiosos llegan hasta este punto del mapa atraídos por su atmósfera silenciosa, sus calles vacías y los vestigios de un pasado que supo ser mucho más activo. La relevancia del pueblo radica justamente en ese contraste: lo que fue un centro dinámico del interior agrícola hoy funciona como una postal detenida en el tiempo.

El origen de Lumb está estrechamente ligado a la expansión del ferrocarril argentino a comienzos del siglo XX. La estación local, inaugurada en 1908, fue el motor del desarrollo de la zona y dio nombre al pueblo en homenaje al empresario ferroviario Edward Lumb. Durante décadas, el tren conectó la producción agropecuaria de la región con los grandes centros urbanos y sostuvo una comunidad que llegó a superar los 500 habitantes.

Lumb, el pueblo bonaerense detenido en el tiempo que sorprende a dos horas de Mar del Plata

En sus años de mayor actividad, el pueblo contaba con escuela, destacamento policial, correo, almacenes, galpones ferroviarios y una intensa vida social asociada al trabajo rural y al movimiento constante de cargas y pasajeros. Las familias se asentaban alrededor de la estación, que funcionaba como el corazón económico y social del lugar, en línea con lo que ocurrió en muchos pueblos del interior bonaerense.

El declive comenzó de manera gradual, a medida que el ferrocarril perdió protagonismo y se profundizó el éxodo rural. La reducción de servicios, el cierre de ramales y la migración hacia ciudades más grandes impactaron de lleno en la demografía local. Con el paso de los años, Lumb fue perdiendo población hasta quedar reducido a un puñado de residentes, muchos de ellos vinculados a tareas rurales en los campos cercanos.

Hoy, el paisaje urbano presenta un escenario casi desierto. Casas cerradas, edificaciones en desuso, viejos galpones y la estación ferroviaria abandonada conforman una imagen que remite a otra época. Lejos de ser un obstáculo, esta situación se transformó en uno de los principales atractivos del lugar. Para muchos visitantes, caminar por sus calles implica recorrer un museo a cielo abierto, donde cada estructura cuenta parte de la historia del interior productivo argentino.

Lumb, el pueblo bonaerense detenido en el tiempo que sorprende a dos horas de Mar del Plata

A diferencia de otros destinos turísticos, Lumb no ofrece infraestructura pensada para el visitante. No hay hoteles, restaurantes ni comercios abiertos al público. Sin embargo, esa carencia se resignifica como valor: la experiencia se basa en la observación, la contemplación y el contacto directo con el entorno. Las actividades más habituales incluyen caminatas por el casco urbano, recorridos por la antigua estación de tren, exploración de edificaciones históricas y sesiones fotográficas que capturan la quietud del lugar.

El silencio es uno de los rasgos más mencionados por quienes llegan por primera vez. La ausencia de tránsito, cartelería comercial y movimiento cotidiano genera una sensación de pausa poco habitual, incluso para quienes provienen de pequeñas ciudades. El paisaje pampeano, amplio y abierto, refuerza esa impresión de inmovilidad, interrumpida apenas por el viento o el paso ocasional de algún vehículo rural.

Llegar a Lumb desde Mar del Plata implica un viaje de aproximadamente dos horas en auto. El trayecto combina rutas provinciales con caminos rurales, especialmente en el tramo final, lo que vuelve recomendable consultar el estado de los accesos, sobre todo después de lluvias intensas. La mayoría de los visitantes opta por realizar una escapada de día, aunque también es frecuente alojarse en ciudades cercanas como Necochea o San Cayetano, que cuentan con servicios turísticos y funcionan como base para recorrer la zona.

El interés por pueblos como Lumb se enmarca en una revalorización del patrimonio rural y ferroviario. En distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, antiguas localidades nacidas al calor del tren atraviesan procesos similares: pérdida de población, abandono de infraestructura y, en algunos casos, redescubrimiento turístico. En este contexto, Lumb destaca por el alto grado de conservación de su fisonomía original y por la ausencia de intervenciones modernas que alteren su identidad.

Para muchos visitantes, la experiencia va más allá del paseo. Recorrer el pueblo invita a reflexionar sobre los cambios en la matriz productiva, el impacto del transporte en el desarrollo territorial y las transformaciones sociales del último siglo. Cada edificio cerrado y cada riel oxidado funcionan como testigos de un modelo de país que dejó huellas profundas en el interior bonaerense.

Lumb, el pueblo bonaerense detenido en el tiempo que sorprende a dos horas de Mar del Plata

Sin comercios ni distracciones, Lumb propone frenar el ritmo y observar. No hay itinerarios definidos ni actividades programadas. El atractivo está en la libertad de recorrer sin apuro, reconstruir historias a partir de lo que queda en pie y conectar con un paisaje que conserva la esencia de la llanura pampeana.

En un escenario donde el turismo busca cada vez más diferenciarse, este pueblo casi deshabitado se posiciona como una alternativa singular. Lumb no ofrece entretenimiento convencional ni servicios sofisticados, pero sí una experiencia genuina, marcada por la memoria, el silencio y el paso del tiempo. Para quienes buscan una escapada distinta, a poca distancia de la costa atlántica, este rincón del interior bonaerense se presenta como una invitación a mirar alrededor y entender cómo el pasado sigue dialogando con el presente.



Invertí en periodismo de calidad

En Agroempresario trabajamos para acercarte contenidos que agregan valor.
Quiero suscribirme

Todas las Categorías

¡Envianos tus Contenidos!

Difundí tus Ideas, Conocimientos, Experiencias, Opiniones y Proyectos.


¡Juntos el Campo es más fuerte!



















¡Juntos por la eliminación
de las Retenciones!

Te invitamos a contarle a todos los argentinos por qué es bueno eliminar las Retenciones.

¡Sumá tu Stand!

Publicá tu marca en la plataforma líder del agro y aumentá tus ventas hoy.

Recibí los mejores contenidos

Suscribite a nuestro Newsletter y sigamos agregando valor.

Agroempresrio

¡Contenidos que agregan valor!