Fernando Marull proyecta un crecimiento del 4,5% y destaca a la construcción como motor en 2026

El economista anticipó un escenario de expansión moderada para la economía argentina, con impulso del empleo, la inversión y sectores estratégicos

Fernando Marull proyecta un crecimiento del 4,5% y destaca a la construcción como motor en 2026
martes 06 de enero de 2026

La recuperación de la economía argentina en 2026 estará condicionada a la evolución del salario real y del empleo, y no podrá consolidarse si los ingresos continúan perdiendo frente a la inflación. Así lo afirmó el economista Fernando Marull, quien proyectó un crecimiento cercano al 4,5% para este año, con sectores dinámicos como la minería, el oil & gas, el agro y un posible rebote de la construcción, de acuerdo con declaraciones publicadas por La Nación.

Marull planteó que, tras un 2025 marcado por tensiones macroeconómicas, el escenario base para 2026 es “moderadamente optimista”, aunque atado a condiciones precisas. Entre ellas, destacó la necesidad de que el Gobierno logre sostener lo que definió como tres anclas clave: la política, los mercados y el clima social. “No hay rebote en el consumo ni 4% de crecimiento sin rebote en el empleo”, señaló el economista en diálogo con La Nación, al subrayar que el consumo representa cerca del 70% del PBI.

En su análisis, Marull explicó que el desempeño del dólar hacia fin de 2025 respondió a factores estacionales y financieros. Tras las elecciones, indicó, se registró un período de mayor calma cambiaria, impulsado por la liquidación del agro, colocaciones de deuda corporativa y provincial y una mayor demanda de pesos propia del cierre del año. Sin embargo, una vez superada esa etapa, la demanda de dólares volvió a crecer, lo que explicó el repunte observado en las últimas semanas.

Fernando Marull proyecta un crecimiento del 4,5% y destaca a la construcción como motor en 2026

Respecto de la decisión oficial de modificar el ajuste de la banda de flotación cambiaria, Marull consideró que el impacto fue acotado porque el mercado ya descontaba ese movimiento. Según detalló, la corrección elevó el techo de la banda desde niveles cercanos al 13% anual hasta alrededor del 25%, en línea con lo que ya reflejaban los contratos de futuros. En ese contexto, sostuvo que las expectativas de devaluación y de inflación aumentaron levemente, pero sin generar un cambio abrupto en los precios de los activos.

El economista afirmó que la corrección del esquema evitó un descalce mayor entre las pautas oficiales y las proyecciones privadas. “El mercado no le estaba creyendo a la banda ni a las pautas del presupuesto”, explicó, y agregó que el ajuste permitió alinear el tipo de cambio con una inflación esperada más cercana al 20% anual. En esa línea, consideró relevante la decisión del Banco Central de recomponer reservas, aunque advirtió que los objetivos más ambiciosos resultan difíciles de alcanzar.

De cara a 2026, Marull estimó que la autoridad monetaria podría comprar alrededor de US$7.000 a US$10.000 millones, siempre que se cumplan dos condiciones centrales: el rolleo total de los vencimientos de deuda externa, estimados en unos US$16.000 millones, y una mayor demanda de pesos por parte de los ahorristas, lo que implicaría una reducción de la dolarización mensual. Un escenario más optimista, con compras por encima de esos niveles, fue calificado como poco probable.

El análisis también incluyó la situación financiera del Tesoro, que enfrentó a comienzos de enero un pago relevante en moneda extranjera. Marull señaló que el Gobierno contaba con recursos provenientes de compras previas de divisas, colocaciones recientes y posibles operaciones con organismos internacionales y bancos, lo que permitiría cumplir con los compromisos inmediatos. En ese marco, interpretó los mensajes oficiales sobre la necesidad de reducir la dependencia del financiamiento externo como un intento de canalizar el ahorro en dólares disponible en el mercado local.

En cuanto al financiamiento, el economista remarcó la diferencia entre el costo al que acceden las empresas y el que enfrenta el Estado. Mientras las compañías locales logran colocar deuda a tasas cercanas al 6% anual, el soberano continúa pagando rendimientos significativamente más altos. Marull atribuyó esta brecha al historial crediticio del país y a la reputación construida por el sector privado, que, a su criterio, logró preservar mayor previsibilidad que la política económica en las últimas décadas.

Sobre la inversión extranjera directa, el director de la consultora FMyA sostuvo que su aporte sigue siendo limitado y que históricamente nunca representó una porción elevada del PBI. En cambio, explicó que gran parte de la inversión en Argentina se financia con recursos propios de las empresas, a partir de utilidades y flujo de caja, en un contexto donde el crédito sobre el producto continúa siendo bajo, pese a una leve recuperación reciente.

Fernando Marull proyecta un crecimiento del 4,5% y destaca a la construcción como motor en 2026

Al proyectar el desempeño sectorial para 2026, Marull identificó a la minería, los hidrocarburos y el agro como los principales motores del crecimiento, con tasas cercanas al 8%. A ese grupo se sumaría la construcción, para la que estimó un rebote del 12%, apoyado en la estabilidad de los costos en dólares y en una mejora gradual de los precios de las propiedades. También mencionó un mejor desempeño del mercado inmobiliario y de los bienes durables.

El economista aclaró que el repunte no implicará un retorno a los niveles de rentabilidad de años anteriores, cuando el costo de construcción medido en dólares era significativamente más bajo. No obstante, consideró que la combinación de precios de activos en recuperación y costos más estables podría reactivar proyectos que habían quedado en pausa.

Finalmente, Marull volvió a poner el foco en los salarios y el empleo como variables decisivas. Señaló que espera una leve mejora del salario real, con incrementos de uno a tres puntos por encima de la inflación, y defendió la idea de que la economía está generando puestos de trabajo, aunque en modalidades distintas a las tradicionales. Reconoció el crecimiento del empleo informal y del trabajo independiente, pero insistió en que, sin una mejora sostenida de los ingresos, no habrá una recuperación sólida del consumo ni del crecimiento económico. “Lo más importante es el salario y el empleo”, afirmó, en declaraciones a La Nación, al cerrar su diagnóstico sobre el año que comienza.



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