Un vermouth 100% argentino logró en enero de 2026 un reconocimiento inédito para la industria local de bebidas: La Fuerza, elaborado en Mendoza, ingresó por segundo año consecutivo en los principales rankings internacionales que miden tendencia y volumen de ventas en la categoría a nivel global. El hito resulta relevante porque posiciona a una marca del “nuevo mundo” entre los nombres que históricamente dominaron el mercado, como Martini y Cinzano, y confirma el avance de propuestas con identidad local en un segmento tradicionalmente europeo.
El desempeño de La Fuerza se reflejó en dos listados clave del informe anual que evalúa el pulso del mercado global de vinos y spirits. En el ranking de marcas más influyentes del momento, el vermouth mendocino alcanzó el puesto 7, mientras que en la nómina de las más vendidas del mundo se ubicó en el puesto 10. En ambos casos, es la única etiqueta latinoamericana que aparece entre las diez primeras, un dato que subraya el alcance del fenómeno.
La presencia argentina en estos rankings se da en un contexto de renacimiento de la cultura del vermouth a escala internacional. En los últimos años, la categoría experimentó un crecimiento impulsado por bares especializados, coctelería de autor y consumidores que buscan productos con calidad, origen y narrativa. Este cambio de hábitos abrió espacio para proyectos artesanales que priorizan la trazabilidad, el trabajo con botánicos y la reinterpretación de estilos clásicos.

Fundada en 2018, La Fuerza se presenta como el primer vermouth de los Andes y basa su propuesta en una producción íntegramente mendocina. El proceso abarca desde la cosecha de la uva hasta la destilación y el embotellado, con una formulación que combina vino, botánicos y hierbas naturales, aguardiente de vino y mosto de uva. Las bases vínicas provienen de Malbec y Torrontés locales, a las que se suman hierbas silvestres recolectadas en zonas cercanas a la cordillera, un rasgo distintivo que aporta identidad sensorial y anclaje territorial.
El posicionamiento alcanzado por la marca no es casual. En una categoría dominada por firmas italianas y francesas, el proyecto mendocino apostó desde sus inicios a reinterpretar el vermouth desde el hemisferio sur, sin replicar fórmulas europeas. Esa estrategia le permitió construir un perfil propio y ganar espacio tanto en barras especializadas como en mercados internacionales exigentes.
A lo largo de su corta pero intensa trayectoria, La Fuerza sumó hitos que reforzaron su visibilidad global. Entre ellos se destaca la apertura de su bar en el barrio porteño de Chacarita, que fue reconocido por la revista Time como uno de los mejores destinos del mundo, un logro que potenció el vínculo entre la marca, la coctelería y la experiencia urbana. A esto se agregan lanzamientos que ampliaron su portafolio, como Primavera en los Andes, Valientes y La Fuerza Sideral, cada uno con un enfoque particular en estilos, botánicos y momentos de consumo.
Más recientemente, la compañía avanzó con el Proyecto Local, una iniciativa orientada a explorar vinos y botánicos de regiones específicas del país, profundizando el concepto de origen y diversidad. Esta línea de trabajo dialoga con una tendencia global que valora la procedencia y la singularidad de los ingredientes, y refuerza la idea de que el vermouth puede ser una plataforma para expresar territorios, al igual que el vino.

El impacto de La Fuerza en los rankings internacionales se vuelve más significativo al observar el contexto competitivo. En el listado de marcas más influyentes del mundo predominan etiquetas italianas y francesas con décadas —e incluso siglos— de historia, como Dolin, Antica Formula o Cinzano, junto a nombres consolidados de España y Alemania. En el ranking de ventas, la hegemonía europea es aún más marcada. En ese escenario, la irrupción de un producto argentino evidencia un cambio gradual en el mapa del vermouth, donde los consumidores comienzan a mirar más allá de los orígenes tradicionales.
Para la industria local, el logro tiene un efecto multiplicador. No solo posiciona a una marca, sino que visibiliza el potencial exportador de los vermouths argentinos y de las bebidas elaboradas a partir de vino. Mendoza, reconocida internacionalmente por su vitivinicultura, encuentra en este segmento una nueva vía para diversificar su oferta y agregar valor a la producción primaria mediante elaboraciones de mayor complejidad.
El reconocimiento también dialoga con una tendencia más amplia en el mundo de los spirits, donde los productos de nicho, con historias claras y procesos cuidados, ganan terreno frente a las grandes marcas industriales. En ese marco, el caso de La Fuerza muestra que es posible competir en calidad, volumen e influencia sin renunciar a una identidad local fuerte.
A nivel comercial, el ingreso sostenido al top ten global refuerza la presencia de la marca en mercados estratégicos y consolida su posicionamiento en bares y restaurantes de referencia. Al mismo tiempo, valida un modelo de crecimiento que combina artesanía, escala controlada y proyección internacional, una fórmula que otras marcas argentinas observan como referencia.
El avance de La Fuerza también coincide con un momento de mayor apertura del consumidor hacia bebidas con menor graduación alcohólica y perfiles aromáticos complejos, una característica que favorece al vermouth frente a destilados más tradicionales. Esta preferencia amplía las ocasiones de consumo y potencia su uso en coctelería clásica y contemporánea.
Con su presencia entre las marcas más vendidas y más influyentes del planeta, La Fuerza no solo consolida su propio recorrido, sino que contribuye a reposicionar a la Argentina en el escenario global de las bebidas. El vermouth mendocino se convierte así en un símbolo de cómo la combinación de origen, innovación y consistencia puede abrir puertas en mercados altamente competitivos y tradicionalistas.
En un rubro donde la historia pesa, el caso de este proyecto andino demuestra que el mapa del vermouth mundial ya no es exclusivo de Europa. La aparición sostenida de una marca argentina en la elite global confirma que la categoría atraviesa una transformación y que el “nuevo mundo” empieza a escribir su propio capítulo en una tradición centenaria.