La actividad económica de la Ciudad de Buenos Aires registró un crecimiento interanual del 4,7% en el tercer trimestre de 2025, de acuerdo con la estimación preliminar del Producto Geográfico Bruto (PGB) elaborada por el Instituto de Estadística y Censos porteño. El dato confirma una recuperación sostenida del nivel de actividad en el distrito, con un desempeño positivo acumulado en los primeros nueve meses del año y una mejora también en la comparación trimestral, en un contexto marcado por comportamientos sectoriales heterogéneos. Según informó Infobae, el avance estuvo explicado principalmente por el fuerte impulso de la intermediación financiera.
El informe oficial indicó que, en la comparación desestacionalizada, la economía porteña creció 1,4% respecto del segundo trimestre de 2025, lo que refleja una continuidad en la recuperación iniciada a comienzos del año. A su vez, el acumulado entre enero y septiembre mostró un incremento del 5,2% frente al mismo período de 2024, cuando la actividad había registrado una caída significativa. Estos resultados posicionan al tercer trimestre como uno de los períodos de mayor dinamismo del año en términos de crecimiento económico.

Medido a precios constantes de 2004, el PGB trimestral de la Ciudad alcanzó los 154.367 millones de pesos, superando tanto el nivel del trimestre previo, que había sido de 149.140 millones, como el del mismo período del año anterior, cuando se ubicó en 147.391 millones. La evolución de estas cifras da cuenta de una expansión real de la economía porteña, aunque con diferencias marcadas entre los distintos sectores productivos.
Uno de los principales motores del crecimiento fue la intermediación financiera, que exhibió una variación interanual del 33%, la más alta desde 2004. Este sector explicó 3,78 puntos porcentuales del crecimiento total del PGB, que fue de 4,73 puntos en términos interanuales. Dentro de este rubro se destacaron la intermediación monetaria y financiera, tanto bancaria como no bancaria, así como la actividad de las sociedades gerentes de fondos comunes de inversión y de los agentes y sociedades de bolsa. El fuerte desempeño del sector financiero resultó clave para compensar la debilidad observada en otras ramas de la economía.
Además de las finanzas, otros sectores mostraron avances relevantes durante el tercer trimestre. Los servicios de transporte, almacenamiento y comunicaciones crecieron 3,8% interanual, impulsados principalmente por los servicios de gestión y logística vinculados al transporte de mercaderías. También se destacó el desempeño de los servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler, que registraron un incremento del 3,6%, explicado en gran medida por la expansión de los servicios informáticos y actividades conexas, un segmento que continúa ganando peso dentro de la estructura productiva de la Ciudad.
El comercio presentó un crecimiento interanual más moderado, del 1,5%, luego de haber mostrado subas de dos dígitos en los dos trimestres anteriores. A precios constantes, el nivel de actividad del sector alcanzó los 22.849 millones de pesos, por encima de los 22.138 millones del segundo trimestre y también superior a los 22.509 millones registrados en el tercer trimestre de 2024. Este comportamiento sugiere una desaceleración relativa del consumo, aunque con niveles de actividad que se mantienen por encima de los del año previo.
Otros rubros vinculados a los servicios también mostraron variaciones positivas. La enseñanza registró un crecimiento interanual del 1,0%, mientras que los servicios sociales y de salud avanzaron 2,0%, consolidando una tendencia de recuperación gradual en actividades asociadas al bienestar y al capital humano.
En contraste, algunos sectores exhibieron resultados negativos durante el período analizado. La industria manufacturera cayó 2,2% interanual, con una incidencia significativa de la fabricación de prendas de vestir, según precisó el informe oficial. A pesar de esta baja interanual, a precios constantes la industria manufacturera alcanzó los 19.288 millones de pesos en el tercer trimestre, frente a los 18.568 millones del trimestre anterior, lo que muestra una mejora en la comparación trimestral.
También se observaron retrocesos en los servicios de hotelería y restaurantes, que registraron una caída del 1,2% interanual, y en los servicios comunitarios, sociales y personales no clasificados en otra parte, con una baja del 2,6%. El sector de electricidad, gas y agua presentó una disminución más marcada, del 11,0% interanual, mientras que la construcción mostró una variación nula respecto del mismo trimestre de 2024, evidenciando un estancamiento en ese rubro.
En cuanto al sector público, la administración pública, defensa y seguridad social obligatoria registró una leve caída interanual del 0,3%, manteniéndose prácticamente estable en términos de nivel de actividad. Este comportamiento refleja un escenario de moderación en el gasto público real dentro del ámbito de la Ciudad.

Medido a precios corrientes, el PGB porteño ascendió a 156.292.232 millones de pesos en el tercer trimestre de 2025, frente a los 144.196.111 millones del trimestre previo. En esta medición, la intermediación financiera y otros servicios financieros alcanzaron los 25.628.569 millones de pesos, consolidándose como uno de los principales componentes del producto de la Ciudad y reforzando su rol central en la dinámica económica local.
La serie histórica incluida en el informe muestra que la variación interanual acumulada entre enero y septiembre de 2025 fue del 5,2%, luego de una contracción del 6,3% en igual período de 2024. En términos desestacionalizados, la evolución trimestral del PGB refleja una secuencia de incrementos sostenidos a lo largo del año, con subas del 1,0% en el primer trimestre, 0,4% en el segundo y 1,4% en el tercero, lo que confirma una trayectoria de recuperación progresiva.
En conjunto, los datos del tercer trimestre muestran un balance general positivo para la economía de la Ciudad de Buenos Aires, con un crecimiento apoyado en los servicios financieros y empresariales, pero con desafíos pendientes en sectores como la industria, la construcción y algunas actividades vinculadas al turismo y los servicios personales. La evolución futura dependerá de la capacidad de sostener el dinamismo en los sectores líderes y de revertir las caídas en aquellos rubros que aún muestran signos de debilidad.