Con casi dos décadas de trayectoria, más de 15.000 metros cuadrados construidos y una identidad arquitectónica reconocible, Moirë Arquitectos inició una nueva etapa de crecimiento que apunta a trascender el ámbito local y posicionarse como una marca de arquitectura de alcance nacional. El estudio, fundado y dirigido por Ezequiel Muñoz y Mariel Cámara, busca capitalizar su experiencia en Mar del Plata para expandirse hacia Buenos Aires y otras plazas estratégicas, en un contexto de reactivación selectiva del mercado inmobiliario. La información surge de una entrevista publicada por Forbes.
La decisión de escalar no es casual. El estudio atraviesa uno de sus momentos de mayor actividad, con 10 edificios residenciales en desarrollo, además de proyectos comerciales y viviendas unifamiliares, en paralelo a una transformación profunda del perfil urbano de Mar del Plata. La ciudad volvió a atraer inversores, desarrolladores y compradores que priorizan no solo superficie, sino también calidad arquitectónica, diseño y experiencia de uso.
Fundado hace 18 años, Moirë Arquitectos nació en el ámbito de los concursos de arquitectura, una etapa que, según explicaron sus socios, fue clave para definir su enfoque conceptual. “Arrancamos con concursos de arquitectura, eso te permite entender que la importancia está en las ideas”, señalaron Muñoz y Cámara en diálogo con Forbes. Esa lógica marcó el ADN del estudio: proyectos donde el diseño no es accesorio, sino el eje que estructura cada decisión técnica y funcional.

Durante los primeros años, el trabajo se concentró en viviendas en la Costa Atlántica, para luego avanzar hacia el desarrollo y la dirección de edificios multifamiliares en Mar del Plata. El primer edificio llegó hace 12 años y marcó un punto de inflexión. A partir de allí, el estudio comenzó a trabajar de manera sostenida con desarrolladores locales, incorporando criterios de valor agregado arquitectónico en un mercado históricamente dominado por la lógica del costo y la repetición tipológica.
Ese valor agregado se expresa, según explicaron, en el diseño de espacios comunes funcionales, terrazas con dimensiones habitables y edificios que dialogan con el clima y el tejido urbano. El objetivo no es solo mejorar la experiencia del usuario, sino también elevar el estándar del entorno construido. “La clave es cómo diseñar los espacios comunes para que realmente den ganas de usarlos y aporten un valor extra”, explicaron a Forbes.
En paralelo, el estudio apostó a la profesionalización integral del proceso, desde el proyecto hasta la dirección de obra. Documentación técnica precisa, optimización de recursos y control de calidad forman parte de un sistema que busca garantizar coherencia entre la idea original y el resultado final. Esa metodología se volvió una ventaja competitiva en un contexto de márgenes ajustados y costos de construcción elevados.
El crecimiento de Moirë Arquitectos se da en sintonía con un cambio estructural en Mar del Plata. La ciudad experimentó un aumento poblacional y un renovado interés como destino de segunda vivienda o relocalización permanente. Ese fenómeno impulsó una demanda más exigente, orientada al diseño, la eficiencia y la calidad de los espacios. Para el estudio, este escenario funcionó como un laboratorio ideal para desarrollar una identidad propia antes de escalar a otros mercados.

Actualmente, el equipo está integrado por 10 arquitectos profesionales, distribuidos en áreas de proyecto, gestión y obra. Esa estructura responde a una concepción de la arquitectura como proceso colectivo, donde una idea atraviesa múltiples instancias antes de materializarse. “Nos importa producir un sistema integrado de proyecto, gestión y dirección de obra que garantice coherencia entre la idea y su ejecución”, indicaron los socios en la entrevista con Forbes.
Además de los edificios residenciales, el estudio desarrolla unos 5.000 m² en centros comerciales y entre dos y tres viviendas especiales por año, proyectos que suelen funcionar como espacios de experimentación formal y técnica. En paralelo, Muñoz y Cámara detectan la aparición incipiente de oficinas premium en Mar del Plata, un segmento que hasta hace pocos años prácticamente no existía en la ciudad.
En cuanto al contexto del real estate, los arquitectos señalaron que el inicio del año estuvo marcado por costos elevados que frenaron nuevos lanzamientos, aunque en los últimos meses se registró una reactivación de obras que habían quedado en pausa. Ese escenario, sostienen, favorece a los estudios con estructuras profesionales consolidadas, capaces de optimizar procesos y reducir desvíos.

Los reconocimientos obtenidos por Moirë Arquitectos también jugaron un rol en su posicionamiento. Si bien en los primeros años los premios estuvieron asociados a concursos y anteproyectos, en la actualidad los galardones llegan por obras construidas, un diferencial clave para los desarrolladores. Según explicaron a Forbes, estos premios funcionan como una validación externa no solo de las ideas, sino de la capacidad de ejecución, algo central en proyectos de gran escala.
Con la base consolidada en Mar del Plata, el próximo desafío es trasladar ese modelo a otras ciudades, sin perder identidad ni calidad. La apuesta es clara: convertir a Moirë Arquitectos en una marca reconocida a nivel nacional, capaz de competir en mercados más complejos como Buenos Aires, apoyada en una trayectoria que combina diseño, gestión y obra.
Para Muñoz y Cámara, la motivación última sigue siendo la misma que en los inicios: ver cómo una idea se transforma en ciudad. “La arquitectura transforma la vida de las personas y el paisaje urbano”, señalaron a Forbes. Ese principio, aseguran, será el que guíe la próxima etapa del estudio, ahora con una escala y un horizonte mucho más amplios.