El presidente de Paraguay, Santiago Peña, afirmó este viernes en Asunción que la inminente firma del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur marcará “el inicio de una nueva etapa” para Suramérica, al destacar su impacto en el comercio, la atracción de inversiones y la previsibilidad económica. La declaración se produjo luego de que el Consejo de la UE diera luz verde política al tratado tras más de 27 años de negociaciones, un avance considerado clave para la integración birregional. La información fue difundida por Infobae.
Peña confirmó que la capital paraguaya será sede de la ceremonia de firma del acuerdo el próximo 17 de enero, en el Palacio de López, sede del Gobierno. El mandatario subrayó el valor simbólico de que el acto se realice en la misma ciudad donde, en 1991, se firmó el Tratado de Asunción que dio origen al Mercosur.
“Este es un paso trascendental que marca el inicio de una nueva etapa para nuestra región”, expresó el jefe de Estado en la red social X, según consignó Infobae. Para el presidente paraguayo, el entendimiento con la UE consolida un proceso largamente esperado por los países sudamericanos y abre un escenario con mayores oportunidades económicas y políticas.
La postura de Peña se apoya en el alcance estratégico del acuerdo. Según explicó, el pacto permitirá acceder a un mercado de más de 450 millones de consumidores y fortalecer el acceso preferencial de los productos sudamericanos a uno de los bloques económicos más relevantes del mundo. En ese marco, consideró que el tratado no solo ampliará las exportaciones, sino que también ofrecerá condiciones más estables para la planificación de inversiones de largo plazo.

Desde la Cancillería paraguaya informaron que la ceremonia de firma se organizará durante la presidencia pro tempore que actualmente ejerce Paraguay dentro del Mercosur. El Gobierno busca convertir ese evento en un hito diplomático para el país y en una señal de liderazgo regional en un momento clave para la proyección internacional del bloque.
En sus declaraciones públicas, Peña sostuvo que el acuerdo con la UE es “clave” porque, además de ampliar mercados, “impulsa la radicación de inversiones, promueve la transferencia de tecnología y brinda reglas claras y previsibles para el comercio”. Según su visión, estos factores se traducirán en efectos concretos sobre la economía real: mayor generación de empleo, aumento de la competitividad y un sendero de desarrollo más sostenible para Paraguay y para el conjunto de la región.
El respaldo del mandatario paraguayo se conoció el mismo día en que el Consejo de la Unión Europea —organismo que representa a los gobiernos de los 27 Estados miembros— aprobó por mayoría cualificada avanzar hacia la firma del acuerdo. Ese mecanismo exige el apoyo de al menos el 55% de los países, que representen como mínimo el 65% de la población del bloque. La votación favorable permitió destrabar un proceso que durante años enfrentó resistencias internas, en especial de países con fuertes sectores agropecuarios.
Las negociaciones entre la UE y el Mercosur comenzaron formalmente a fines de la década de 1990 y atravesaron múltiples interrupciones, cambios de contexto político y revisiones técnicas. El entendimiento alcanzado contempla la creación de una de las mayores áreas de libre comercio del mundo y la eliminación progresiva de aranceles para una parte sustancial del intercambio de bienes y servicios entre ambos bloques.
Uno de los puntos más sensibles del proceso estuvo vinculado a la oposición de sectores agrícolas europeos, particularmente en países como Francia e Irlanda, que advirtieron sobre el impacto que podría generar el ingreso de productos sudamericanos más competitivos. Para atender esas preocupaciones, las autoridades comunitarias incorporaron durante las negociaciones internas una serie de salvaguardas y mecanismos de protección para determinados mercados.
Sin embargo, el canciller paraguayo, Rubén Ramírez, aclaró que esas salvaguardas negociadas dentro de la UE no forman parte del texto que se firmará con el Mercosur. Según explicó, el acuerdo contempla mecanismos de solución de controversias en caso de que se activen medidas que puedan afectar el equilibrio del tratado, lo que abre un margen institucional para canalizar eventuales conflictos comerciales.
Para Paraguay, el acuerdo representa una oportunidad estratégica. La economía del país depende en gran medida de sus exportaciones agroindustriales y de su capacidad para insertarse en cadenas globales de valor. El acceso preferencial al mercado europeo podría favorecer sectores como la producción de alimentos, la industria forestal y determinados rubros industriales con potencial exportador.
A nivel regional, el entendimiento también es interpretado como una señal política. En un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, proteccionismo selectivo y reconfiguración de alianzas económicas, el acuerdo UE–Mercosur aparece como una apuesta por el multilateralismo y por reglas estables para el comercio global. En ese sentido, las declaraciones de Peña buscan posicionar al Mercosur como un actor relevante y confiable en el escenario internacional.
La firma prevista en Asunción no implicará la entrada en vigor inmediata del acuerdo. En Europa, el tratado deberá atravesar aún instancias de ratificación institucional, incluyendo el debate en el Parlamento Europeo y, eventualmente, en algunos parlamentos nacionales. No obstante, el aval político otorgado por el Consejo de la UE constituye el avance más significativo en décadas y reaviva las expectativas de concreción.
Para el Gobierno paraguayo, el desafío ahora será capitalizar políticamente ese momento. La organización de la firma en Asunción apunta a reforzar la imagen del país como anfitrión de un acuerdo histórico y como impulsor de la integración regional. En paralelo, el Ejecutivo buscará preparar al sector productivo para aprovechar las oportunidades que podría abrir el nuevo marco comercial.
Las palabras de Peña reflejan, en ese sentido, una lectura optimista del proceso. Su énfasis en la inversión, la tecnología y la previsibilidad económica busca diferenciar al acuerdo no solo como un instrumento comercial, sino como una herramienta de transformación estructural para la región. La expectativa oficial es que el entendimiento con la UE se convierta en un punto de inflexión para el desarrollo del Mercosur en el mediano y largo plazo.a