La logística argentina muestra eficiencia, pero enfrenta desafíos para potenciar su competitividad

Referentes del sector advierten que la actividad es productiva y tecnológica, aunque limitada por la infraestructura y la carga impositiva

La logística argentina muestra eficiencia, pero enfrenta desafíos para potenciar su competitividad
lunes 12 de enero de 2026

La logística argentina dejó de ser una actividad meramente operativa para consolidarse como un factor central de la competitividad económica del país. En un contexto de transición macroeconómica y expectativas moderadas de crecimiento, el sector aparece como un termómetro clave para medir la recuperación de la actividad productiva, el comercio y el consumo. Así lo plantea Hernán Sánchez, director de Celsur Logística y presidente de distintas entidades empresarias vinculadas al transporte y la logística, quien analizó el presente y las perspectivas del rubro en una entrevista publicada por Forbes.

El diagnóstico parte de una particularidad estructural: Argentina es uno de los países con mayor extensión territorial del mundo, pero con una fuerte concentración poblacional en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Esa combinación obliga a pensar la logística con criterios propios y a discutir modelos que no siempre se ajustan a la realidad local. En ese esquema, el transporte por camión cumple un rol decisivo, especialmente para el abastecimiento del consumo y el funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas.

La logística argentina muestra eficiencia, pero enfrenta desafíos para potenciar su competitividad

Según Sánchez, existe una percepción extendida de que la falta de trenes explica buena parte de las ineficiencias del sistema. Sin embargo, sostiene que esa mirada simplifica un problema más complejo. Para la logística de consumo, el camión sigue siendo el medio más eficiente, mientras que el ferrocarril y las hidrovías resultan más adecuados para el transporte de commodities agrícolas o cargas de gran volumen y bajo valor agregado. En ese sentido, advierte que muchas veces se responsabiliza a la logística por problemas que tienen origen en otras variables de la economía.

Uno de los ejes centrales del análisis es la infraestructura. El sector privado cuenta con capacidad para invertir en flotas modernas y tecnología, como los bitrenes, pero enfrenta restricciones para su circulación plena en el territorio. En los últimos meses, se registraron cambios regulatorios que ampliaron la habilitación de rutas, pasando de un esquema de corredores específicos a uno más flexible, lo que fue bien recibido por los operadores. No obstante, persisten cuellos de botella en rutas clave y accesos urbanos que limitan la productividad.

La discusión sobre la obra pública también atraviesa al sector. Si bien el actual enfoque del Gobierno apunta a reducir la inversión estatal directa, desde la logística advierten que ciertos proyectos no pueden depender exclusivamente del capital privado. En ese marco, se plantea la necesidad de esquemas mixtos que combinen inversión pública y concesiones, especialmente en rutas estratégicas para el transporte de cargas y la integración regional.

La logística argentina muestra eficiencia, pero enfrenta desafíos para potenciar su competitividad

En cuanto a los costos logísticos, Sánchez rechaza la idea de que la logística argentina sea particularmente cara en comparación internacional. De acuerdo con su análisis, el costo del servicio logístico integral representa entre el 7% y el 8% del valor final de un producto industrial, una proporción similar a la de otros países. Aun así, reconoce que el peso de los impuestos distorsivos, como Ingresos Brutos, eleva el costo total y afecta la competitividad de toda la cadena productiva.

El combustible y la mano de obra concentran gran parte de los costos del sector. En el caso del combustible, la carga impositiva representa cerca de la mitad del precio final, mientras que los salarios reflejan un nivel de profesionalización alto y comparable con el promedio regional. Para el sector, estos factores no constituyen una anomalía, sino una condición estructural que requiere previsibilidad y reglas claras para planificar inversiones de largo plazo.

La tecnología es otro de los pilares de la transformación logística. En los últimos años, la digitalización de documentos, la gestión de flotas mediante sistemas inteligentes y el uso de analítica de datos permitieron mejorar la eficiencia y reducir errores. La incorporación de herramientas de inteligencia artificial avanza principalmente en procesos de atención al cliente, control de mercadería y optimización de recorridos, aunque los referentes del sector reconocen que aún existe margen para una adopción más profunda.

En materia de sustentabilidad, la logística argentina enfrenta un dilema. Si bien los objetivos ambientales están claros y las exigencias globales avanzan, la transición hacia tecnologías menos contaminantes implica mayores costos y requiere financiamiento. La incorporación de vehículos eléctricos o combustibles alternativos aparece como una tendencia inevitable, pero condicionada por la situación económica general y por las prioridades sociales del país.

El vínculo con el Gobierno se describe como correcto, aunque con margen para un mayor diálogo sectorial. Las entidades logísticas destacan avances en materia laboral, reducción de litigios y mayor previsibilidad normativa, factores que contribuyen a mejorar la competitividad del sector formal. Sin embargo, señalan que la recuperación plena de la actividad dependerá de la reactivación del consumo interno, todavía afectado por la recesión y la pérdida de poder adquisitivo.

La logística argentina muestra eficiencia, pero enfrenta desafíos para potenciar su competitividad

Las perspectivas para el próximo año muestran un crecimiento moderado. La logística, como actividad derivada, no genera carga propia, sino que acompaña la dinámica de otros sectores. En ese sentido, el e-commerce y la logística de última milla aparecen como los segmentos más dinámicos, con inversiones sostenidas incluso en contextos de menor actividad general.

En el plano internacional, el reordenamiento de las cadenas globales de suministro y fenómenos como el nearshoring abren oportunidades para Argentina. La combinación de alimentos, energía, minería y diversidad climática posiciona al país como un proveedor estratégico, pese a las desventajas geográficas. Desde el sector logístico consideran que, con mejoras en infraestructura, estabilidad macroeconómica y reducción de la pobreza, el potencial de crecimiento podría ser exponencial.

La conclusión es clara: la logística argentina es productiva y cuenta con tecnología y capital humano de calidad, pero enfrenta límites estructurales que impiden desplegar todo su potencial. Superar esas barreras podría convertirla en uno de los motores silenciosos de la competitividad y el desarrollo económico en los próximos años.



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