Las acciones de Google (Alphabet) llegan a 2026 con expectativas elevadas y señales de advertencia. Tras cerrar 2025 con una suba del 65%, el mejor desempeño dentro del grupo de grandes tecnológicas, los inversores analizan ahora si la compañía podrá sostener el impulso en un contexto de valuación exigente, inversiones millonarias en inteligencia artificial y un frente regulatorio que todavía genera incertidumbre. Así lo indicó un análisis publicado por Forbes, que repasó los factores que explican el rally reciente y los desafíos que enfrenta el gigante tecnológico.
El desempeño bursátil de Google fue notable incluso frente al promedio del mercado: mientras el S&P 500 avanzó 16% en 2025, los papeles de la compañía casi cuadruplicaron ese rendimiento. Si se amplía la mirada al inicio de 2024, la suba acumulada alcanza el 135%, una cifra que refleja tanto la mejora en resultados como un cambio profundo en la percepción del mercado sobre su potencial de crecimiento.
Gran parte de esa revalorización se explica por la expansión de los múltiplos de valuación. La relación precio-ventas pasó de 5,7 veces a 10,3 veces, lo que aportó cerca del 82% de la ganancia total. A eso se sumó el crecimiento de los ingresos, que contribuyó con otro 25%, al pasar de US$ 307.000 millones a US$ 385.000 millones. Las recompras de acciones completaron el cuadro: desde 2023, Google recompró títulos por más de US$ 160.000 millones, reduciendo en torno al 3% la cantidad de acciones en circulación.

El motor principal del crecimiento operativo fue el avance de Google Cloud, que se consolidó como una de las unidades estratégicas del grupo. Entre 2024 y 2025, el negocio de la nube mostró tasas de expansión interanual de entre 28% y 35%. Hacia septiembre de 2025, la compañía informó que Cloud y YouTube alcanzaron en conjunto una tasa anualizada de ingresos de US$ 122.000 millones, un dato que refuerza el peso creciente de estas divisiones dentro del ecosistema de Alphabet.
La publicidad en búsquedas también mantuvo un buen desempeño, con crecimientos interanuales de entre 12% y 15% en los últimos trimestres. La compañía atribuye parte de ese impulso a la incorporación de herramientas potenciadas por IA, como las vistas generales y el modo de búsqueda inteligente, que incrementaron el volumen de consultas. En paralelo, los ingresos publicitarios de YouTube crecieron entre 12% y 16%, mientras que el rendimiento de los anuncios en Shorts ya se acerca al de los formatos tradicionales en Estados Unidos.
La mejora operativa se tradujo en una mayor rentabilidad. El margen neto pasó de 24% en 2023 a 32,2% en los últimos doce meses, un salto que reforzó la confianza del mercado en la capacidad de Google para transformar sus inversiones en inteligencia artificial en resultados concretos. Las campañas publicitarias impulsadas por IA, como Demand Gen, mostraron mejoras medibles: las empresas que las utilizan registraron un aumento promedio del 26% en las conversiones por cada dólar invertido.

Otro factor que alivió la presión sobre la acción fue el desenlace parcial del frente judicial. En septiembre de 2025, el juez federal Amit Mehta descartó las sanciones más severas en una de las causas antimonopolio que enfrenta la compañía y rechazó la posibilidad de forzar la venta de Chrome. Aunque ordenó eliminar acuerdos de exclusividad y compartir ciertos datos de búsqueda con competidores, el fallo fue considerado más leve de lo que muchos inversores temían.
Sin embargo, el escenario para 2026 no está exento de riesgos. El principal interrogante gira en torno a la valuación. Con un ratio precio-ventas cercano a 10 veces, el nivel actual se ubica alrededor de 67% por encima del promedio de los últimos cinco años, que rondó las 6 veces. Para sostener estos precios, el mercado exige que el crecimiento impulsado por la inteligencia artificial continúe y que las inversiones actuales se traduzcan en ingresos y márgenes crecientes.
Justamente, el volumen de inversión es otro punto sensible. En 2024, Google destinó US$ 52.500 millones a gastos de capital. A mediados de 2025, la empresa elevó esa previsión a US$ 85.000 millones, y en octubre volvió a ajustarla a un rango de entre US$ 91.000 y US$ 93.000 millones, con ejecutivos que anticiparon nuevos incrementos en 2026. En apenas dos años, el desembolso acumulado podría superar los US$ 145.000 millones, una cifra que plantea dudas sobre el retorno efectivo de ese esfuerzo financiero.
La historia reciente también muestra que las acciones de Google tienden a amplificar los movimientos del mercado. En 2022, en medio de la crisis inflacionaria global, los papeles cayeron 44,6%, frente a un retroceso del 25,4% del S&P 500. A comienzos de 2025, el temor a una guerra comercial generó otra baja cercana al 30%, superior al descenso promedio del mercado. Esa volatilidad es un factor que los inversores deben considerar al proyectar escenarios para 2026.

El frente regulatorio tampoco está completamente despejado. En otro proceso judicial vinculado al negocio de publicidad digital, la compañía fue declarada culpable de prácticas anticompetitivas. Aunque aún restan instancias de apelación, el caso podría derivar en exigencias más severas, incluida la posibilidad de separar su división de tecnología publicitaria, un negocio clave dentro del modelo de ingresos de Alphabet.
Con este panorama, el balance para 2026 aparece equilibrado entre oportunidades y riesgos. Google llega fortalecida por su posición en inteligencia artificial, el crecimiento de la nube, el dinamismo de YouTube y una rentabilidad en alza. Al mismo tiempo, enfrenta una valuación exigente, niveles de inversión históricos y un entorno regulatorio que sigue bajo observación.
Para los inversores de largo plazo, el atractivo de la acción dependerá de la confianza en que la compañía logre convertir su liderazgo tecnológico en resultados sostenibles. Para quienes buscan menor volatilidad, el recorrido reciente y los antecedentes de fuertes correcciones funcionan como advertencia. Lo cierto es que, tras el rally de 2025, Google se convirtió en uno de los activos más observados del mercado global en este inicio de 2026.