El trigo argentino consolida su liderazgo en Brasil y condiciona la próxima siembra del vecino país

Con precios altamente competitivos, el cereal argentino sigue marcando el costo de referencia en el mercado brasileño, mientras crecen las señales de desincentivo para la producción local

El trigo argentino consolida su liderazgo en Brasil y condiciona la próxima siembra del vecino país
miércoles 14 de enero de 2026

El trigo argentino mantiene en 2026 un rol central en el mercado de Brasil, su principal destino de exportación, gracias a una competitividad de precios que lo posiciona como referencia para los molinos y condiciona las decisiones productivas del país vecino. Así lo reflejan análisis y proyecciones difundidos por consultoras y organismos técnicos, que advierten que la presión del grano importado podría reducir el área de siembra brasileña y sostener la dependencia de las importaciones en el corto y mediano plazo. La información fue difundida por Infobae, a partir de un relevamiento de fuentes del sector agroindustrial.

Los valores actuales del trigo argentino continúan entre los más bajos del mercado internacional. Luego de tocar mínimos en torno de USD 160-165 por tonelada, el disponible mostró una recuperación hacia niveles cercanos a USD 180, con premios que pueden elevar el precio a USD 200-203 para partidas con 10,5% de proteína y hasta USD 205-208 cuando alcanzan 11%. Ese comportamiento mejora el escenario para el productor local, aunque no elimina todos los factores de presión sobre la rentabilidad.

El trigo argentino consolida su liderazgo en Brasil y condiciona la próxima siembra del vecino país

Los precios locales en derredor de los 180 dólares por tonelada empiezan a generar interés vendedor. Con una cosecha tan grande y la abundante oferta mundial, son valores que resultan interesantes”, afirmó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, en declaraciones reproducidas por Infobae. La afirmación refleja un cambio respecto de semanas anteriores, cuando predominaba una percepción más negativa sobre las cotizaciones.

Sin embargo, persiste un condicionante relevante: la calidad del trigo argentino en la última campaña, especialmente por el menor contenido de proteína. Según explicó Romano, esa característica genera descuentos de entre 5% y 8% en el precio recibido por el productor y obliga a redireccionar parte de los embarques hacia destinos forrajeros. “Esto implica descuentos de entre 5% y 8% en el precio recibido por el hombre de campo, y obliga al exportador a buscar destinos forrajeros. Aun así, los altos rindes logrados compensan esos descuentos y colaboran para cerrar las cuentas a pesar de estos niveles de precios”, sostuvo.

El contexto internacional tampoco ofrece un impulso claro. Las abundantes cosechas en Estados Unidos, Canadá, la región del Mar Negro, Australia y la propia Argentina mantienen elevada la oferta global y presionan las cotizaciones. A eso se suman decisiones recientes de países exportadores —como Rusia, Ucrania y Argentina— orientadas a reducir impuestos o restricciones a las ventas externas, lo que incentiva una mayor presencia de grano en el mercado internacional.

En paralelo, en Estados Unidos crece la preocupación por el impacto del trigo argentino no tanto sobre su propio cereal, sino sobre el maíz forrajero, debido a la posibilidad de que el trigo barato gane participación como insumo para alimentación animal en distintos destinos. Ese dato ilustra hasta qué punto la competitividad del producto argentino empieza a alterar equilibrios más amplios del mercado de granos.

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La situación del mercado brasileño es clave en este escenario. Brasil absorbe históricamente la mayor parte de las exportaciones argentinas de trigo y su dinámica interna tiene impacto directo sobre los precios y el flujo comercial. De acuerdo con la consultora Safras & Mercado, la evolución del primer semestre de 2026 dependerá de los fundamentos de la campaña 2025/26, mientras que en la segunda mitad del año comenzarán a pesar las expectativas vinculadas a la cosecha 2026/27 tanto en Brasil como a nivel global.

El análisis de Safras indica que los precios en Brasil estarán condicionados por una combinación de existencias iniciales elevadas, transición entre cosechas, aumento de los riesgos climáticos a lo largo del año y alta sensibilidad al tipo de cambio. A ese cuadro se suma una postura más defensiva por parte de los molinos, que operan con menor urgencia de compra y con negociaciones centradas en ventanas puntuales de oportunidad, muy atentas a la paridad de importación.

Brasil arrastra además un escenario de oferta holgada, producto de las existencias industriales heredadas del ciclo anterior y de las importaciones realizadas, en gran medida, desde la Argentina. Esa situación reduce la presión compradora y fortalece el poder de negociación de los compradores frente a los vendedores.

El Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea) de la Universidad de San Pablo advirtió que la fuerte caída de precios registrada durante 2025 debería restar atractivo al cultivo para los productores brasileños. Ese factor, según el organismo, tenderá a sostener la dependencia estructural de Brasil respecto de las importaciones para abastecer su mercado interno.

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Las proyecciones oficiales de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) refuerzan esa visión. El organismo estima que las importaciones brasileñas de trigo entre agosto de 2025 y julio de 2026 alcanzarán 6,7 millones de toneladas, con un ritmo más intenso de compras externas entre diciembre de 2025 y julio de 2026 que el observado en los primeros meses de la campaña. En paralelo, se proyecta una disponibilidad interna superior a 16 millones de toneladas en el mismo período, un volumen 5,3% mayor al del ciclo anterior.

De ese total, cerca de 11,8 millones de toneladas se destinarían al consumo interno y alrededor de 2,24 millones de toneladas a exportaciones. Aun así, las existencias finales estimadas para mediados de 2026 rondan los 2 millones de toneladas, equivalentes a 8,7 semanas de consumo, el nivel más alto desde 2020. Esa acumulación de stock contribuye a explicar por qué los precios internos en Brasil encuentran dificultades para recuperarse.

Safras & Mercado también destacó la falta de urgencia de los compradores y la dificultad para construir referencias firmes en el mercado. “Los compradores están a la defensiva, dados los altos niveles de existencias y la competitividad del trigo importado. La percepción es que el mercado ya tocó fondo, con un mínimo identificado cerca de los R$ 1.000 por tonelada (USD 190)”, señalaron desde la consultora, según consignó Infobae.

En este contexto, los investigadores de Cepea no prevén una recuperación consistente de precios durante la primera parte de 2026. Por el contrario, consideran que las importaciones seguirán ejerciendo presión durante todo el año, dado que el trigo extranjero —con el argentino a la cabeza— continuará compitiendo de manera directa con la producción local.

El trigo argentino consolida su liderazgo en Brasil y condiciona la próxima siembra del vecino país

Para Safras, el trigo argentino seguirá cumpliendo un rol clave como referencia de costos en Brasil, especialmente mientras la cosecha récord continúe disponible y conserve su competitividad en el mercado internacional. Más adelante, hacia la segunda mitad del año, comenzarán a ganar peso otros factores, como la evolución climática en Sudamérica, el desarrollo de los cultivos de invierno en el hemisferio norte y las intenciones de siembra tanto en Brasil como en Argentina.

El inicio de la cosecha en el hemisferio norte, previsto para junio, suele marcar un punto de inflexión en los mercados. A partir de ese momento, los fundamentos globales tienden a tener mayor influencia sobre las cotizaciones. En el último tramo del año, además, volverán a cobrar protagonismo las expectativas sobre la nueva campaña argentina, cuyo volumen y calidad definirán en buena medida si el país seguirá actuando como un factor de contención para los precios en Brasil.

Otro elemento que agrega incertidumbre es el tipo de cambio brasileño. En un año atravesado por el calendario político y las elecciones presidenciales, los movimientos del real frente al dólar pueden modificar con rapidez la ecuación de costos del trigo importado. Históricamente, esas fluctuaciones han actuado alternativamente como factor de sostén o de presión sobre los precios internos, incluso al margen de lo que ocurra en los mercados internacionales.

La combinación de todos estos factores permite anticipar un escenario en el que el trigo argentino continuará teniendo un peso decisivo en la formación de precios en Brasil. Para la Argentina, ese protagonismo representa una oportunidad comercial relevante, pero también plantea desafíos en términos de calidad, logística y estrategia exportadora. Para Brasil, en cambio, la creciente dependencia del cereal importado vuelve a poner en discusión la sustentabilidad de su esquema productivo y las políticas necesarias para estimular su propia producción.



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