La digitalización aplicada a la producción agropecuaria avanza en las economías regionales del NOA y el NEA, donde experiencias impulsadas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) muestran mejoras concretas en eficiencia productiva, gestión agronómica y toma de decisiones. Los avances, desarrollados durante los últimos años y consolidados en 2026, resultan relevantes porque amplían el alcance de la agricultura de precisión más allá de la zona núcleo y los cultivos extensivos tradicionales, incorporando tecnologías adaptadas a producciones como tabaco, caña de azúcar y yerba mate.
A través de los grupos AgTech, el INTA promueve la adopción de herramientas digitales accesibles, ajustadas a las particularidades productivas, sociales y económicas de cada región. “Tabaco, caña de azúcar y yerba mate —tres producciones emblemáticas del norte argentino— son hoy escenarios de validación tecnológica y de desarrollo de herramientas digitales que nos permiten optimizar labores, valorizar datos y mejorar la toma de decisiones en la finca”, explicó Gabriela Tallarico, coordinadora del Programa AgTech del INTA.
Según detalló la especialista, los equipos locales cuentan con una base sólida de conocimiento agronómico acumulado durante años de trabajo territorial. “A partir de la implementación, hace dos años, de los proyectos AgTech, se puso el foco en lo tecnológico, permitiendo avances específicos y fortaleciendo las sinergias con experiencias de otras regiones”, señaló Tallarico. Este enfoque busca integrar innovación digital sin perder de vista las realidades productivas de pequeña y mediana escala.
La incorporación de inteligencia artificial, sensores remotos y plataformas digitales en estos sistemas productivos muestra un potencial concreto para transformar la base tecnológica de los cultivos industriales del norte argentino. “En tabaco, el uso de redes neuronales y el monitoreo multiespectral habilita sistemas de alerta temprana que mejoran la gestión sanitaria y productiva. En caña de azúcar, la radiometría aérea permite una fertilización más eficiente y una implantación más uniforme. En yerba mate, la construcción de capacidades digitales sienta las bases para una adopción tecnológica más amplia en el mediano plazo”, ejemplificó Tallarico.
Más allá de la disponibilidad de herramientas, desde el INTA advierten que el principal desafío es acompañar la innovación con estrategias de transferencia y formación, adaptadas a cada contexto productivo. “Si la digitalización se consolida, puede convertirse en un motor para fortalecer la competitividad de las economías regionales”, subrayó la coordinadora del programa.

La provincia de Tucumán, principal polo cañero del país, es uno de los escenarios donde la AgTech comienza a mostrar resultados tangibles. En esta región, el equipo del INTA Famaillá trabaja en el desarrollo y validación de herramientas de bajo costo que facilitan el acceso a la agricultura de precisión para productores medianos y pequeños.
“El uso de sensores radiométricos montados en drones permite obtener información agronómica precisa sin depender exclusivamente de imágenes satelitales de alto costo”, explicó Ricardo Rodríguez, del INTA Famaillá. Según indicó, estos datos se integran en prácticas de manejo de precisión, como la fertilización nitrogenada por dosis variable, una estrategia que puede reducir el uso de insumos hasta en un 35%, con impacto directo en los costos y en el ambiente.
Además, el monitoreo aéreo facilita la detección temprana de fallas de brotación, un problema frecuente en el cultivo. En articulación con la Universidad Nacional de Catamarca, los equipos técnicos trabajan en sistemas que permiten identificar estos inconvenientes en etapas iniciales y corregirlos a tiempo, lo que se traduce en mejoras en el rendimiento final. Esta combinación de tecnologías demuestra que la digitalización es viable incluso en esquemas productivos que históricamente quedaron al margen de la agricultura de precisión.

En el NEA, la yerba mate transita un proceso gradual de modernización tecnológica. Desde la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA, en Misiones, se impulsa un programa orientado a incorporar monitoreo satelital y aéreo al sistema productivo, con foco en el análisis de vigor del cultivo, la detección temprana de plagas y la fertilización por ambientes.
“La cosecha mecanizada de yerba mate, junto con un censo espacio-temporal del rendimiento, nos permite generar mapas de gestión con tasa variable”, explicó Orlando Rodríguez Mata, integrante del Grupo de Yerba Mate y Té del INTA. Estas herramientas aportan información clave para ajustar prácticas de manejo y mejorar la eficiencia en un cultivo de alto valor cultural y económico para la región.
En paralelo, el organismo desarrolla el Taller Itinerante de Alfabetización AgTech, una iniciativa destinada a reducir la brecha digital en productores de menor escala. El programa recorre distintas localidades y ofrece capacitaciones prácticas en el uso de sistemas de gestión georreferenciada, aplicaciones móviles y asistentes virtuales para el diagnóstico agronómico y la toma de decisiones. El objetivo es que las herramientas digitales sean aplicables desde el primer día, sin requerir inversiones elevadas ni conocimientos técnicos avanzados.

En el Valle de Lerma, provincia de Salta, una de las principales zonas tabacaleras del país, el INTA avanza en la validación de herramientas AgTech aplicadas al Manejo Integrado de Cultivos (MIC). El trabajo se realiza desde el INTA Salta, en articulación con Coprotab, y se centra en el uso de drones equipados con cámaras multiespectrales y RGB.
A partir de los vuelos, se obtienen imágenes de alta resolución que son procesadas mediante algoritmos de visión artificial. La combinación del modelo de segmentación SAM con redes neuronales como YOLO permite identificar fallas de implantación, cuantificar cobertura vegetal y detectar situaciones de estrés de manera temprana.
“Estamos construyendo una herramienta sólida y concreta que puede escalarse al sistema productivo del tabaco”, explicó Emanuel Visentini, coordinador de la red de drones y especialista en Teledetección y Sistemas de Información Geográfica (SIG). El equipo trabaja en el desarrollo de una aplicación de alerta temprana, que permitirá a técnicos y productores acceder a información georreferenciada y recomendaciones específicas, avanzando hacia un sistema de monitoreo autónomo y predictivo.

Las experiencias del INTA en el NOA y el NEA muestran que la AgTech no es exclusiva de los grandes cultivos extensivos, sino una herramienta con potencial para transformar las economías regionales, mejorar la eficiencia en el uso de recursos y fortalecer la sustentabilidad de sistemas productivos clave para el desarrollo territorial. La consolidación de estos procesos dependerá, en adelante, de la continuidad de la inversión en innovación y de la capacidad de integrar tecnología, conocimiento y formación en cada región.