La designada ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, Mireya Agüero, confirmó que el próximo gobierno de Nasry “Tito” Asfura, que asumirá este jueves en Tegucigalpa, tendrá como eje central de su política exterior una alianza estratégica con Estados Unidos, a la que definió como “indiscutible” por razones económicas, migratorias y geopolíticas. Además, consideró que la transición democrática en Venezuela será un proceso complejo y prolongado, aun después de la detención de Nicolás Maduro en Nueva York.
Las definiciones fueron realizadas durante una entrevista concedida a Infobae en la capital hondureña, a pocas horas de la asunción presidencial. Agüero, que ya ocupó en dos oportunidades la Cancillería, sostuvo que su primera tarea será la reconstrucción institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores, al que calificó como “diezmado” tras cuatro años de la administración de Xiomara Castro.
La futura canciller explicó que la llegada de Asfura al poder marcará un cambio de rumbo en la política exterior hondureña, luego de un período en el que el país se alineó con los intereses de China, Rusia e Irán. En ese sentido, adelantó que se revisarán las prioridades diplomáticas y se buscará reposicionar a Honduras en el escenario regional y global.
“Mi primera preocupación es el fortalecimiento, o más bien, la reconstrucción del Ministerio de Relaciones Exteriores. A esto hay que sumar la recomposición de la agenda bilateral, regional y multilateral”, señaló Agüero a Infobae. Según explicó, el objetivo será dejar atrás una diplomacia partidaria o meramente ceremonial y avanzar hacia una política exterior orientada al desarrollo económico.

En ese marco, la funcionaria remarcó la necesidad de impulsar una diplomacia comercial y de inversiones, enfocada en atraer capitales extranjeros y generar oportunidades para la población. “Si vamos a traer inversión, entonces hablamos de una diplomacia que sirva a nuestra gente”, afirmó.
Consultada sobre el lugar que ocupará Washington en la nueva estrategia internacional de Honduras, Agüero fue categórica. “Correcto, sin ninguna duda”, respondió al ser consultada por Infobae sobre si Estados Unidos será el principal aliado del país. Y fundamentó esa definición en datos concretos: Estados Unidos es el mayor socio comercial de Honduras y alberga a cerca de dos millones de hondureños, cuyas remesas representan aproximadamente el 27% del Producto Interno Bruto.
El alineamiento con Washington ya comenzó a delinearse durante una gira relámpago de Asfura por la capital estadounidense, en la que se establecieron las bases de una relación bilateral privilegiada. Ese acercamiento se produce en un contexto regional atravesado por la nueva doctrina de Seguridad Nacional que impulsa la Casa Blanca para América Latina, en medio de tensiones comerciales con Europa, la crisis en Medio Oriente y la guerra entre Rusia y Ucrania.
Además de la relación con Estados Unidos, Agüero anticipó que su gestión prestará especial atención a la situación política de Venezuela, tras la captura y detención de Nicolás Maduro en Nueva York. Según explicó, el escenario abre interrogantes sobre el futuro del país caribeño y la posibilidad de una salida democrática.
“Es una difícil pregunta”, admitió la futura canciller al ser consultada por Infobae sobre cómo debería darse la transición venezolana. “Creo que se da la posibilidad de que Venezuela, por ejemplo, tenga que concentrarse en su propia supervivencia”, sostuvo.

Ante la pregunta sobre si imagina una transición democrática que permita poner fin al régimen chavista, Agüero fue prudente: “Esperaría que sí, pero pienso que va a tomar bastante tiempo”. De ese modo, se distanció de visiones más optimistas y subrayó la complejidad del proceso político venezolano, incluso con la presión internacional y el rol activo de Estados Unidos.
La futura ministra también deberá enfrentar un escenario institucional complejo, marcado por la falta de una transición ordenada entre gobiernos. Agüero reconoció que aún desconoce en qué estado encontrará la Cancillería cuando asuma formalmente. “Mañana asumo. Veré qué encuentro en la Cancillería”, resumió con cautela.
Ese diagnóstico se inscribe en una crítica más amplia a la gestión saliente, a la que acusó de haber acompañado “sin hesitar” la agenda regional de potencias extrahemisféricas, en detrimento de los vínculos tradicionales de Honduras. La nueva administración buscará revertir ese esquema y recuperar la confianza de socios históricos.
Con experiencia previa en el cargo y conocimiento del tablero internacional, Agüero asume en un contexto global adverso, atravesado por disputas comerciales, conflictos armados y reconfiguraciones geopolíticas. Su desafío será reposicionar a Honduras sin quedar atrapada en las tensiones entre las grandes potencias.
El gobierno de Asfura apuesta a que ese giro diplomático contribuya a estabilizar la economía, fortalecer la institucionalidad y mejorar la imagen internacional del país. En ese camino, la Cancillería tendrá un rol central como articuladora de alianzas, promotora de inversiones y vocera de una nueva etapa política para Honduras.