La campaña de alcohol del complejo sucroenergético del Noroeste Argentino (NOA) avanza con registros inéditos y ya superó, a mediados de enero de 2026, el volumen total producido durante toda la campaña anterior. El crecimiento involucra a Tucumán, Salta y Jujuy, donde los ingenios mantienen un alto nivel de actividad y proyectan cerrar el ciclo 2025/2026 con un nuevo récord histórico, en un contexto clave para el abastecimiento de bioetanol y la matriz energética nacional.
Según datos oficiales del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat), al 14 de enero la región acumulaba 579,4 millones de litros de alcohol hidratado, lo que representa un incremento del 6% respecto del total registrado en toda la campaña 2024. La cifra confirma una tendencia sostenida al alza y consolida al NOA como el principal polo productor de alcohol a partir de caña de azúcar en el país.
La producción continúa impulsada por el proceso de destilación de melaza y azúcares obtenidos durante la molienda 2025, que se mantiene activa en varios ingenios de la región. En este tramo de la campaña, las plantas de Ledesma, en Jujuy, y Leales, en Tucumán, continúan produciendo alcohol hidratado, mientras que el ingenio Santa Rosa finalizó su actividad el 9 de enero, tras completar su cronograma previsto.
En paralelo, el aporte del sector al sistema energético sigue siendo relevante. Permanecen operativas las plantas deshidratadoras de Ledesma, La Florida, Concepción y Leales, encargadas de transformar el alcohol hidratado en alcohol anhidro, destinado a la mezcla obligatoria con naftas. Este segmento explica una parte sustancial del crecimiento interanual y refuerza el rol estratégico del complejo sucroenergético en la política de biocombustibles.
El desempeño de Tucumán resulta determinante en el balance regional. Tras 264 días de actividad, la provincia alcanzó una producción de 352,38 millones de litros de alcohol hidratado, con un incremento interanual del 4,8%. De ese total, 238,6 millones de litros, equivalentes al 60%, fueron derivados a la elaboración de alcohol anhidro con destino energético, lo que refleja una fuerte orientación hacia el mercado de bioetanol.
En Salta y Jujuy, la producción conjunta llegó a 227,05 millones de litros de alcohol hidratado, con un crecimiento del 7,8% en comparación con la campaña pasada. En estas provincias, el perfil energético es aún más marcado: el 77% del alcohol producido fue transformado en bioetanol, alcanzando un volumen de 173,39 millones de litros destinados a la mezcla con combustibles fósiles.
A nivel regional, el impacto del crecimiento se observa con mayor claridad en el volumen total de alcohol anhidro. Según el Ipaat, el NOA acumuló 411,99 millones de litros destinados a la mezcla con naftas, lo que implica un salto interanual del 24,8%. Este aumento no solo refleja una mayor capacidad productiva, sino también una mayor eficiencia en el uso de la materia prima disponible.
Las proyecciones para el cierre de la campaña refuerzan el optimismo del sector. Si el ritmo actual se mantiene durante los próximos meses, la producción regional podría superar los 610.000 metros cúbicos de alcohol hidratado, estableciendo un nuevo máximo histórico para el complejo sucroenergético del NOA. El dato adquiere relevancia en un contexto de creciente demanda de combustibles renovables y de debate sobre la diversificación de la matriz energética.
Más allá de los números, el avance de la campaña confirma la consolidación de un modelo productivo integrado, en el que la industria azucarera combina la producción de azúcar, alcohol y bioetanol, maximizando el aprovechamiento de la caña y mejorando la sustentabilidad económica del sistema. La posibilidad de transformar subproductos como la melaza en energía agrega valor y reduce desperdicios, una variable cada vez más observada por el mercado.
El desempeño de la campaña también tiene impacto directo en las economías regionales del NOA. La actividad del complejo sucroenergético genera empleo industrial, movimiento logístico y encadenamientos productivos en provincias donde la caña de azúcar sigue siendo un pilar económico. En ese sentido, la continuidad de las plantas y el alto nivel de producción aportan previsibilidad a la actividad.
Con una campaña que ya superó los registros del ciclo anterior y un cierre que promete cifras inéditas, el complejo sucroenergético del NOA atraviesa uno de sus mejores momentos productivos. La combinación de volumen, eficiencia y destino energético posiciona al sector como un actor central tanto en la industria alimentaria como en el esquema de biocombustibles, en un escenario donde la producción de alcohol vuelve a ganar protagonismo estratégico.