La competencia por las próximas grandes obras de Vaca Muerta volvió a poner en primer plano al Grupo Techint, que se prepara para disputar una serie de licitaciones estratégicas luego de haber quedado fuera de la provisión de caños en el gasoducto impulsado por Southern Energy. El escenario se desarrolla en 2026, en la cuenca neuquina y áreas de influencia, con proyectos clave para el transporte de gas y petróleo, y resulta relevante porque definirá quiénes liderarán la infraestructura necesaria para escalar la producción y las exportaciones de hidrocarburos en la Argentina.
La derrota frente a la empresa india Welspun en el proyecto de Southern Energy no marcó el final del camino para el holding que conduce Paolo Rocca, sino el inicio de una nueva etapa de competencia. En un contexto de expansión acelerada de la producción no convencional, la cartera de obras en carpeta incluye gasoductos dedicados al GNL, nuevos oleoductos y poliductos para líquidos, además de plantas compresoras y estaciones de bombeo que demandarán inversiones multimillonarias.
La primera señal de recuperación para Techint llegó con la adjudicación del Duplicar Norte, un oleoducto de más de 200 kilómetros que permitirá transportar hasta 220.000 barriles diarios desde el norte de Neuquén hacia la estación de Allen, en Río Negro. El proyecto, que implica una inversión cercana a los 400 millones de dólares, refuerza la infraestructura de evacuación de crudo y se integra a la estrategia de ampliación de la capacidad exportadora del país. Para el grupo industrial, esta obra funcionó como un primer golpe de efecto tras el revés inicial.

Sin embargo, el núcleo de la disputa está puesto en los proyectos vinculados al gas natural licuado, considerados decisivos para el salto exportador de la Argentina. En ese marco, tanto el emprendimiento de Southern Energy como el que lidera YPF junto a ENI y ADNOC concentran la atención de las principales constructoras y proveedoras de insumos del mundo. Aunque Techint quedó afuera de la provisión de los tubos del primer gasoducto dedicado al GNL, aún conserva chances concretas de quedarse con la obra civil, a través de su constructora y en asociación con SACDE.
La experiencia previa aparece como uno de los principales activos del grupo. La UTE Techint–SACDE ya ejecutó las obras más relevantes de la cuenca en los últimos años, como el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), la Reversión del Gasoducto Norte y el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que ya supera el 50% de avance. En el sector consideran que ese historial técnico y operativo podría inclinar la balanza frente a otros competidores en las próximas adjudicaciones.
Aun así, la competencia será intensa. Entre los interesados figuran grandes jugadores internacionales, como la estadounidense Pumpco, que viene participando de distintas licitaciones en Vaca Muerta, aunque con resultados adversos frente a Techint en varias oportunidades. El calendario marca que algunas de estas definiciones deberían resolverse hacia fines de marzo, un plazo clave para ordenar las inversiones previstas para el segundo semestre del año.
En paralelo, YPF avanza con sus propios procesos licitatorios. La petrolera estatal tiene en carpeta un gasoducto de 48 pulgadas destinado al GNL, un nuevo oleoducto paralelo al VMOS y un poliducto para la exportación de líquidos asociados al gas. En todos los casos, el esquema de contratación replicará una lógica ya conocida: por un lado, la provisión de caños, un rubro de alto interés para el Grupo Techint; por el otro, la obra civil, que incluye infraestructura complementaria crítica para el funcionamiento de los sistemas de transporte.
Uno de los puntos que genera mayor expectativa en el sector es el criterio que adoptarán YPF, ENI y ADNOC respecto de la posibilidad de otorgar un derecho de primera mejora o first refusal a Techint. Esta herramienta, debatida en el proyecto de Southern Energy, permitiría a la empresa igualar la mejor oferta presentada en una licitación. En aquel caso, la alternativa fue finalmente descartada por el directorio de la sociedad encargada del proyecto, pero el debate podría reabrirse en las próximas compulsa.

El contexto político también se cuela en la discusión. La relación entre el Gobierno nacional y el holding industrial atravesó momentos de tensión, luego de declaraciones públicas del presidente Javier Milei dirigidas a Paolo Rocca. En el sector energético no descartan que ese clima influya, directa o indirectamente, en las decisiones corporativas y en la dinámica de las licitaciones, aunque oficialmente los proyectos se rigen por criterios técnicos y económicos.
Más allá de los cruces y las disputas, lo que está en juego es el ritmo de desarrollo de Vaca Muerta en una etapa decisiva. La ampliación de la infraestructura de transporte es condición indispensable para sostener el crecimiento de la producción, evitar cuellos de botella y habilitar nuevos mercados externos. En ese tablero, Techint busca reafirmar su rol histórico como uno de los principales proveedores industriales y constructores del sector energético argentino.
El desenlace de las licitaciones que se definirán en los próximos meses marcará no solo el futuro inmediato del grupo, sino también el mapa de actores que liderarán la expansión del petróleo y el gas no convencional en la Argentina. Para Techint, la revancha está en marcha y Vaca Muerta vuelve a ser el escenario central de una pulseada empresarial de alcance global.