A menos de 100 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Lima, una localidad del partido de Zárate, se posiciona este verano como una de las escapadas cortas más elegidas por quienes buscan descansar sin viajar largas distancias. Con playas sobre el río Paraná de las Palmas, parrillas al aire libre y un ritmo de vida pausado, el pueblo combina naturaleza, gastronomía y cercanía, en un contexto marcado por la alta demanda de destinos accesibles y de baja concurrencia durante la temporada estival.
El interés por Lima se explica por varios factores: su fácil acceso desde CABA, la posibilidad de disfrutar del río sin grandes costos y un perfil turístico alejado de los centros masivos. En pleno enero, cuando las rutas hacia la costa atlántica concentran el mayor caudal de tránsito, esta localidad bonaerense aparece como una opción viable tanto para una jornada como para un fin de semana corto.
Según informó El Cronista, Lima viene ganando visibilidad como destino de cercanía, especialmente entre familias y grupos de amigos que priorizan el descanso, el contacto con la naturaleza y la gastronomía tradicional.

Lima es una ciudad de dimensiones reducidas, con una vida social que gira en torno a su plaza principal y a la ribera del río. El casco urbano se organiza alrededor de la plaza Mitre, un espacio arbolado que funciona como punto de encuentro para vecinos y visitantes, especialmente durante las tardes de verano.
Desde allí, las calles conducen hacia la costa, donde se despliegan playas naturales y sectores preparados para pasar el día. El paisaje está dominado por la vegetación típica del Delta, el curso amplio del Paraná de las Palmas y una atmósfera tranquila, muy distinta al ritmo urbano del Área Metropolitana de Buenos Aires.

Uno de los puntos fuertes de Lima es su oferta gastronómica, especialmente ligada a la parrilla argentina. A lo largo del pueblo se pueden encontrar bodegones, parrillas familiares y comedores donde predominan los cortes a la brasa, las empanadas caseras y platos típicos de la cocina criolla.
La propuesta se completa con precios accesibles y un trato cercano, un aspecto que suele destacarse entre quienes visitan la localidad por primera vez. En muchos casos, las parrillas funcionan también como espacios de reunión social, reforzando el carácter comunitario del lugar.

El vínculo de Lima con el río es central. Las playas sobre el Paraná permiten pasar el día al aire libre, compartir mates, refrescarse y disfrutar de la vista abierta del agua. A diferencia de otros destinos ribereños más desarrollados, el entorno mantiene un perfil natural, con servicios básicos y amplios espacios sin urbanizar.
El Club de Pesca Lima es uno de los principales puntos de referencia para quienes buscan actividades vinculadas al río. El predio cuenta con muelles, sectores de playa, espacios para acampar y opciones de hospedaje simple.

Más allá del verano, Lima mantiene una agenda de actividades culturales que refuerzan su perfil como destino tranquilo pero activo. El carnaval es uno de los eventos más convocantes de la temporada estival, con participación de comparsas locales y visitantes de ciudades cercanas.
A lo largo del año, la municipalidad organiza espectáculos musicales, jornadas de danza y eventos recreativos en espacios públicos, que suelen coincidir con fines de semana largos o fechas especiales.

El acceso es uno de los principales diferenciales de Lima. Desde CABA, el viaje demanda alrededor de una hora, dependiendo del tránsito.
En automóvil, el recorrido más directo consiste en tomar la Ruta Nacional 9 en dirección a Zárate y luego enlazar con la Ruta Provincial 6, que conduce a la localidad. Para quienes optan por el transporte público, existen servicios de colectivos de media distancia, como la línea 194 desde Plaza Miserere, y servicios desde la terminal de Retiro.

En un verano marcado por la búsqueda de planes accesibles y cercanos, Lima se consolida como una opción que combina descanso, río y gastronomía sin alejarse demasiado de la ciudad, manteniendo su identidad y escala local.