Un equipo de investigadores liderado por Héctor E. Ramírez-Chaves, de la Universidad de Caldas, Colombia, confirmó la existencia de un nuevo género de venado, Andinocervus rufinus, en los Andes del norte, un hallazgo que cambia la comprensión de la fauna sudamericana y plantea desafíos urgentes para la conservación de la biodiversidad regional, según informó Infobae.
El venado, previamente identificado como Mazama rufina, fue reclasificado tras estudios de ADN y análisis morfológicos, que revelaron un linaje evolutivo completamente independiente de otras especies de su antiguo grupo. “La ciencia tuvo que crear un nuevo género para él”, señaló el Instituto Humboldt, destacando que su origen no se relaciona con otros ciervos conocidos en Sudamérica.
El Andinocervus rufinus presenta características físicas distintivas: un cráneo con una fosa lagrimal profunda, pelaje rojizo, patas negras y una máscara oscura en el rostro con manchas blancas en la barbilla y la nariz. Su tamaño es pequeño, con un peso de entre 10 y 15 kilogramos, y su rango altitudinal se extiende desde los 1.000 hasta los 3.700 metros sobre el nivel del mar, habitando bosques montanos y páramos en Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

El hallazgo tiene implicancias más allá de la taxonomía, ya que la especie enfrenta amenazas significativas: fragmentación de hábitats, atropellamientos, caza furtiva, deforestación y el impacto del cambio climático. El Instituto Humboldt destacó que las poblaciones son pequeñas y fragmentadas, lo que requiere estrategias de conservación adaptadas a sus necesidades ecológicas específicas.
Actualmente, Colombia reconoce cinco especies de venados agrupadas en tres géneros: Odocoileus, Mazama y el recién creado Andinocervus, consolidando al país como uno de los más diversos en cérvidos de Sudamérica. Los expertos advierten que el reconocimiento de este linaje único exige un enfoque renovado para la gestión de áreas protegidas y programas de conservación enfocados en mitigar los riesgos identificados.
El equipo multidisciplinario que validó el descubrimiento incluye, además de Ramírez-Chaves, a Darwin M. Morales-Martínez, Alexandra Cardona Giraldo, Óscar Castellanos, Óscar Ospina, Paula A. Ossa-López, Fredy A. Rivera-Pérez y Elkin A. Noguera-Urbano, quienes trabajaron conjuntamente con el Instituto Humboldt para caracterizar y documentar al nuevo género.

Este hallazgo resalta la importancia de la investigación científica en regiones remotas y la necesidad de conservar ecosistemas de alta montaña, donde especies como Andinocervus rufinus no solo representan un valor biológico único, sino que también son indicadores de la salud ambiental de los páramos andinos.
“El reconocimiento de este venado como un género distinto nos obliga a repensar estrategias de manejo y conservación en la región”, señaló el Instituto Humboldt, destacando que la protección de esta especie es clave para preservar la biodiversidad y garantizar la sostenibilidad de sus ecosistemas.