Un grupo de científicos del CONICET y la Universidad Nacional del Sur desarrolló en el sur de la provincia de Buenos Aires la primera salsa de ostras producida en Argentina, elaborada a partir de la ostra del Pacífico, una especie invasora que desde hace décadas afecta ecosistemas costeros de la región. Según informo Clarin.
El proyecto se lleva adelante en el área de Bahía Blanca y el partido de Patagones, donde esta especie se expandió de manera sostenida desde los años 80. Durante mucho tiempo fue considerada únicamente un problema ambiental, pero ahora investigadores buscan transformarla en un recurso productivo capaz de generar valor agregado y empleo local.
La iniciativa combina investigación científica, desarrollo industrial y economía regional. La idea central es aprovechar la gran cantidad de biomasa disponible para crear alimentos mientras se reduce el impacto ecológico que genera la proliferación del molusco.
La especie en cuestión es Crassostrea gigas, conocida como ostra del Pacífico, originaria de Asia. Su llegada a la costa bonaerense se produjo de manera ilegal a comienzos de los años 80 en la zona de Bahía San Blas.
Con el paso de los años, la especie logró expandirse por diferentes sectores de la costa sur de la provincia. Su presencia masiva modificó el equilibrio de los ecosistemas locales.
Entre los impactos más relevantes se destacan la competencia con especies nativas, la alteración de hábitats costeros y la formación de grandes bancos de valvas que pueden resultar cortantes en playas utilizadas con fines recreativos.

También se registraron efectos en áreas sensibles como el estuario de Bahía Blanca, donde la acumulación de estos moluscos modificó las dinámicas naturales del ambiente.
Frente a este escenario, investigadores comenzaron a analizar alternativas que permitieran manejar la invasión sin limitarse únicamente a la erradicación.
El proyecto fue desarrollado por especialistas del Instituto Argentino de Oceanografía, el PLAPIQUI y el INBIOSUR, centros de investigación vinculados al CONICET y la Universidad Nacional del Sur.
La iniciativa también cuenta con la participación de la empresa regional Cultivo Ostras SAS, lo que permitió avanzar en el diseño de un proceso productivo con escala industrial.
El objetivo fue crear un sistema que permita extraer biomasa de manera intensiva y controlada, aprovechando el recurso disponible sin afectar la seguridad alimentaria.
Para ello, se desarrollaron protocolos sanitarios, estudios nutricionales y pruebas técnicas para garantizar la calidad del producto final.

La materia prima utilizada proviene de zonas certificadas por SENASA, ubicadas entre Los Pocitos y Bahía San Blas.
El resultado del trabajo es una salsa de ostras producida en Argentina, un alimento muy utilizado en la gastronomía asiática que hasta ahora debía importarse.
Actualmente el proyecto se encuentra en la etapa final de evaluaciones regulatorias y análisis de vida útil, pasos necesarios antes de su eventual comercialización.
El enfoque de la iniciativa apunta a resolver dos desafíos al mismo tiempo.
Por un lado, la extracción de ejemplares para uso industrial ayuda a disminuir la densidad poblacional de la especie invasora, lo que contribuye a reducir su presión sobre los ecosistemas costeros.
Por otro, el proyecto abre nuevas oportunidades para la economía regional, especialmente en áreas con poca diversificación productiva.
La producción de derivados de la ostra puede impulsar capacitación técnica, empleo local y articulación entre instituciones científicas y empresas.
Este tipo de estrategia representa un enfoque poco habitual en el país: utilizar el desarrollo industrial como herramienta de control biológico de especies invasoras.

Si la experiencia piloto logra consolidarse, el modelo podría replicarse en otras zonas donde la ostra del Pacífico ya se encuentra instalada.
De esta manera, un fenómeno que durante años fue visto exclusivamente como un problema ambiental comienza a ser abordado desde una perspectiva diferente.
La combinación de ciencia aplicada, innovación productiva y manejo sostenible de recursos abre una nueva posibilidad para transformar un desafío ecológico en una oportunidad económica.
