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El consumo de carne porcina repuntó en diciembre y permitió cerrar 2025 con crecimiento

Un fuerte rebote de las ventas en el último mes del año impulsó un balance positivo del consumo porcino, favorecido por precios que subieron menos que la carne vacuna

El consumo de carne porcina repuntó en diciembre y permitió cerrar 2025 con crecimiento
lunes 02 de febrero de 2026

El consumo de carne porcina y chacinados en la Argentina logró cerrar 2025 con un crecimiento interanual, impulsado por un marcado repunte en diciembre, en un contexto de precios relativos favorables frente a la carne vacuna y de crecientes desafíos en el comercio exterior. Así lo reflejó el último informe de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (CAICHA), difundido esta semana, que destacó una recuperación de las ventas minoristas hacia el cierre del año y un balance anual positivo para el sector, segun AgriTotal.

De acuerdo con los datos de la entidad, durante diciembre de 2025 las ventas minoristas de carne porcina y chacinados aumentaron 29,1% respecto de noviembre y registraron un crecimiento interanual del 2,7%. Ese impulso de fin de año permitió revertir la caída del mes previo y consolidar un resultado favorable en el acumulado anual: entre enero y diciembre, el consumo cerró 2,4% por encima de 2024.

El desempeño del último mes fue clave para explicar el resultado del año. Diciembre suele ser un período de mayor dinamismo en el consumo de alimentos, pero en este caso el repunte estuvo reforzado por un factor central: la evolución de los precios, que posicionó al cerdo como una alternativa más competitiva frente a otras proteínas animales, especialmente la carne vacuna.

Según el Índice de Precios al Consumidor Porcino, elaborado por CAICHA, los precios del sector acumularon en 2025 una suba del 29,4%, mientras que en diciembre el aumento fue del 2,0%. Ese registro quedó por debajo de la inflación de alimentos informada por el INDEC para ese mes (3,1%) y muy lejos del comportamiento de la carne vacuna, que en diciembre subió 6,5%.

La comparación anual refuerza esa diferencia: la carne vacuna aumentó 56,8% en 2025, el pollo 19,2% y el cerdo 29,4%, lo que consolidó a la carne porcina como una proteína de precio intermedio, con una relación valor-calidad que favoreció su incorporación en el consumo de los hogares.

Este diferencial de precios explica buena parte del salto registrado en diciembre, un mes en el que la demanda suele intensificarse por razones estacionales y en el que muchos consumidores optaron por sustituir carne vacuna por cerdo, luego de un año marcado por fuertes aumentos en el mostrador de la carnicería tradicional. En ese sentido, el informe de CAICHA señaló que el consumo de diciembre de 2025 fue 14,1% superior al de diciembre de 2023, un dato que sugiere que el porcino no solo ganó terreno en la coyuntura, sino que consolidó un piso de consumo más elevado en el cierre de año.

Desde el sector industrial destacaron el esfuerzo realizado para sostener esa competitividad. El presidente de CAICHA, Gustavo Lazzari, afirmó que “el desempeño de 2025 muestra que la carne de cerdo y los chacinados lograron sostener el consumo y ganar competitividad frente a otras carnes, aun en un contexto económico complejo para el consumo”. En la misma línea, agregó que “el sector hizo un esfuerzo permanente por equilibrar precios y absorber costos sin perder mercado”, según expresó la entidad.

No obstante, el propio Lazzari advirtió que el crecimiento no está garantizado hacia adelante. “Hacia adelante, la evolución del consumo estará muy vinculada a la recuperación del poder adquisitivo y a la estabilidad de los precios relativos, factores clave para consolidar este crecimiento”, señaló, en referencia a un escenario macroeconómico que sigue condicionando las decisiones de compra de los hogares.

El análisis de los precios por categoría muestra un comportamiento heterogéneo dentro del universo porcino. La carne fresca registró la menor suba acumulada del año, con un incremento del 21,9%, lo que fortaleció su competitividad en góndola. En cambio, los chacinados frescos y los fiambres mostraron aumentos más elevados, en torno al 33% y 31%, respectivamente. Las mayores subas se concentraron en menudencias y subproductos, con incrementos del 33% y 39%.

En diciembre, más allá de esas diferencias anuales, los precios se ajustaron de manera generalizada, con aumentos en la mayoría de las categorías y de los cortes relevados. Sin embargo, el nivel de los incrementos fue suficiente para sostener la demanda sin desalentar el consumo, algo que no ocurrió en otros momentos del año.

El rebote de diciembre permitió cerrar 2025 con un balance positivo, pero el comportamiento irregular de los últimos meses dejó en evidencia una demanda frágil, altamente sensible al poder adquisitivo y a los precios relativos. En términos prácticos, el cerdo gana participación cuando la relación precio-calidad lo favorece, aunque la fidelidad del consumo aún depende de un contexto económico que no termina de estabilizarse.

El escenario externo agregó complejidad al balance del año. Durante 2025, las importaciones de cortes frescos de carne porcina crecieron 147% interanual, mientras que las exportaciones cayeron 29%, de acuerdo con los datos relevados por CAICHA. En números, se importaron 50.618,8 toneladas por un valor de 145,2 millones de dólares, con Brasil y Dinamarca como principales países de origen.

Del lado de las ventas externas, las exportaciones totalizaron 11.696,1 toneladas por 10,84 millones de dólares, con un perfil concentrado en cortes de menor valor, menudencias y subproductos, destinados principalmente a China, Costa de Marfil, Hong Kong y Ghana, entre otros mercados.

En el segmento de productos elaborados, las importaciones alcanzaron 72.542,2 kilos por 7,70 millones de dólares, lo que implicó un salto interanual del 164%. En contraste, las exportaciones de elaborados sumaron 225.838 kilos por 1,21 millones de dólares, con una caída del 37% respecto del año anterior.

Si bien el aumento de las importaciones aún no configura una señal de alarma inmediata para el sector, volvió a poner en el centro del debate la competitividad de la industria local, la necesidad de reformas estructurales, el acceso al crédito, y la importancia de avanzar en una mayor apertura sanitaria y comercial para ampliar destinos de exportación con mayor valor agregado.

El cierre de 2025 dejó así una foto con claroscuros. Cuando el precio jugó a favor, el consumo respondió, como ocurrió en diciembre. Con valores que subieron por debajo de la inflación general y muy lejos de la carne vacuna, el cerdo logró consolidarse como una alternativa relevante en la mesa de los argentinos. Sin embargo, la irregularidad mensual, la presión importadora y la debilidad de las exportaciones muestran que el equilibrio sigue siendo delicado.

De cara a 2026, el desafío del sector será mantener la competitividad sin resignar rentabilidad, fortalecer el mercado interno y ordenar el frente externo, en un contexto en el que las importaciones crecen y las exportaciones requieren mejores condiciones para recuperar volumen y valor.

 



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