El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) confirmó la detección del picudo rojo de las palmeras en la Isla Martín García, en la provincia de Buenos Aires, tras el análisis de una muestra recolectada en una palmera canaria. El hallazgo, diagnosticado por el Laboratorio Nacional del SENASA a partir de un envío del Ministerio de Ambiente bonaerense, constituye la primera confirmación oficial de esta plaga en territorio argentino y activó de inmediato un plan de contingencia para contener el foco y prevenir su propagación.
La detección se produjo luego de que una palmera Phoenix canariensis ubicada en la isla presentara síntomas compatibles con el ataque del insecto. La sospecha fue reportada al Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO), que canalizó el procedimiento correspondiente para el análisis de laboratorio. Tras los estudios realizados, el SENASA confirmó que se trataba de Rhynchophorus ferrugineus, una plaga ausente hasta el momento en el país y considerada de alto impacto por su capacidad de afectar a más de 35 especies de palmeras.
El organismo sanitario recordó que desde 2024 se encuentra vigente en todo el país un alerta fitosanitario por esta plaga, establecido mediante la Resolución SENASA N.º 1218/2024, en función de su expansión regional y del riesgo que representa para los sistemas productivos, urbanos y ambientales. La confirmación del foco en la Isla Martín García refuerza la importancia de los sistemas de vigilancia temprana y de la notificación inmediata ante la detección de síntomas sospechosos.
A partir de la confirmación, equipos técnicos del SENASA y de los ministerios de Desarrollo Agrario y de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires comenzaron a coordinar acciones conjuntas para implementar un plan de contingencia. El objetivo central es controlar el foco detectado, delimitar el área afectada y evitar la dispersión del insecto hacia el continente u otras regiones del país. Las medidas incluyen tareas de monitoreo intensivo, manejo sanitario del ejemplar afectado y refuerzo de las acciones de concientización dirigidas a organismos públicos, viveros, productores y población en general.
La Isla Martín García, por sus características geográficas y su valor ambiental y patrimonial, representa un punto sensible ante la introducción de plagas exóticas. En ese contexto, las autoridades sanitarias subrayaron que la detección temprana permitió activar rápidamente los protocolos previstos, lo que resulta clave para minimizar el impacto potencial del insecto.
El picudo rojo de las palmeras es un insecto de comportamiento gregario, es decir, vive y se desarrolla en grupos, lo que acelera el deterioro de las plantas infestadas. Puede atacar a las palmeras en cualquier estado de desarrollo, desde ejemplares jóvenes hasta adultos, y provoca daños severos que van desde la caída de hojas y el debilitamiento estructural hasta la muerte de la planta. Uno de los principales problemas asociados a esta plaga es que los síntomas suelen manifestarse cuando el daño interno ya es avanzado, lo que dificulta su detección temprana sin monitoreo especializado.
Desde el punto de vista morfológico, el insecto presenta una cabeza estrecha con un pico largo y delgado, similar al del resto de su cuerpo. Su coloración varía entre tonos rojizos y anaranjados, con manchas negras, y puede alcanzar hasta cinco centímetros de longitud. Las larvas se desarrollan en el interior del tronco de la palmera, alimentándose de sus tejidos y comprometiendo la supervivencia del ejemplar.
Las autoridades sanitarias aclararon que el picudo rojo no afecta la salud de las personas ni de los animales, pero sí representa una amenaza significativa para el arbolado urbano, los espacios públicos, los paisajes naturales y determinadas actividades productivas vinculadas a las palmeras ornamentales y a especies de valor económico y cultural.
La presencia del insecto en la región no es un hecho aislado. La plaga se encuentra presente en Uruguay, donde ha mostrado una rápida expansión de su área de distribución. Ese antecedente regional incrementó la presión de ingreso hacia la Argentina, motivo por el cual el SENASA había reforzado en los últimos años los controles, la vigilancia fitosanitaria y las campañas de información destinadas a la detección precoz.
En este escenario, el organismo nacional reiteró la importancia de la participación activa de la comunidad en la vigilancia sanitaria. La notificación temprana de síntomas sospechosos en palmeras —como marchitamiento anormal, perforaciones en el tronco, presencia de galerías, restos fibrosos o ruidos internos— resulta clave para contener posibles focos iniciales. Ante cualquier indicio compatible con la presencia del insecto, se recomienda no manipular ni trasladar material vegetal y dar aviso inmediato a las autoridades competentes.
Para canalizar estas notificaciones, el SENASA recordó que se encuentra disponible el Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO), a través del cual productores, técnicos, organismos y ciudadanos pueden reportar sospechas y acceder a información actualizada sobre la plaga y las medidas de prevención vigentes.
La confirmación del picudo rojo en la Isla Martín García marca un hito sanitario para la Argentina y pone a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de vigilancia y control. Mientras avanzan las acciones de contención, las autoridades destacan que la detección temprana, la coordinación interinstitucional y la responsabilidad en el manejo del material vegetal serán determinantes para evitar que esta plaga se establezca y se disperse en el territorio nacional.