Suplementación estratégica en cabras: ensayos del INTA mejoran la producción en sistemas caprinos de zonas áridas

Investigaciones realizadas en La Rioja muestran que dietas balanceadas en gestación y lactancia aumentan el peso de los cabritos, mejoran la leche y reducen pérdidas invernales

Suplementación estratégica en cabras: ensayos del INTA mejoran la producción en sistemas caprinos de zonas áridas
martes 03 de febrero de 2026

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) confirmó que la suplementación estratégica de cabras durante el último tercio de gestación y el período de lactancia permite mejorar de manera significativa los resultados productivos en zonas áridas, especialmente en pariciones invernales. Los ensayos, realizados junto a productores caprinos de la provincia de La Rioja, demostraron incrementos en el peso de los cabritos al nacimiento, una mejor calidad y cantidad de leche y una reducción de pérdidas productivas en momentos del año en los que el monte natural no ofrece forraje suficiente, un dato clave para la sostenibilidad del sector.

La producción caprina en La Rioja presenta dos momentos bien definidos de parición. El primero ocurre entre fines de la primavera y comienzos del verano, cuando el monte natural se encuentra en crecimiento y, en general, las pariciones son uníparas. El segundo ciclo se extiende desde fines de otoño hasta mediados de invierno, período en el que predominan las pariciones múltiples y en el que la disponibilidad de forraje natural es muy limitada. Esta combinación genera un escenario de alto estrés nutricional para las cabras madres y compromete tanto la supervivencia como el desarrollo de los cabritos.

Frente a esta problemática recurrente, el equipo técnico del INTA La Rioja avanzó en el diseño y validación de estrategias de suplementación adaptadas a las condiciones productivas y ambientales de la región. El objetivo central fue asegurar una nutrición adecuada en etapas críticas del ciclo productivo sin provocar una caída marcada en la condición corporal de las cabras, uno de los factores que más incide en la eficiencia reproductiva y en la producción de leche.

Desde el organismo explicaron que los resultados obtenidos en los ensayos a campo muestran que las cabras suplementadas paren cabritos más pesados, con mejores perspectivas de crecimiento y mayor valor comercial. Además, el incremento en la producción láctea permite que los animales alcancen un peso adecuado para la venta en un plazo promedio de entre 35 y 45 días, incluso durante el invierno, cuando históricamente los sistemas caprinos enfrentan mayores dificultades.

En ese marco, Rebeca Méndez, extensionista del INTA La Rioja, señaló que “al suplementar se logra el nacimiento de cabritos con un mayor peso y una mejor producción de leche en las cabras suplementadas, lo que resulta en cabritos con calidad comercial en un período promedio de entre 35 y 45 días en el período invernal”. La técnica remarcó que estos avances permiten mejorar los ingresos de los productores y reducir pérdidas asociadas a la falta de alimento.

El equipo de investigación propuso diversas alternativas de suplementación, con el objetivo de que los productores puedan elegir la opción más adecuada según la disponibilidad local de insumos y los costos. Entre las recomendaciones se encuentra el uso de balanceados comerciales para engorde de rumiantes, en cantidades de 500 a 700 gramos por animal, como una de las opciones más simples de implementar.

Otra alternativa evaluada es la combinación de maíz, en proporciones aproximadas de 150 a 250 gramos por animal, como fuente energética, con 500 gramos por animal de distintos recursos forrajeros y proteicos disponibles en la región. Entre ellos se destacan la zampa, los verdeos de invierno, el silo de maíz o de sorgo, el pellet de alfalfa, el fardo de alfalfa o incluso la algarroba, todos insumos que aportan principalmente proteína, un nutriente clave en estas etapas fisiológicas.

Además, desde el INTA indicaron que es posible incorporar a la dieta uno a dos kilos de pencas, que contribuyen con vitaminas, minerales y agua, un aspecto relevante en ambientes áridos donde el acceso al recurso hídrico puede ser limitado. Esta combinación de ingredientes busca cubrir los requerimientos nutricionales sin generar desequilibrios que afecten la salud de los animales.

Junto con las alternativas de alimentación, los técnicos del INTA difundieron una serie de recomendaciones generales para una correcta implementación de la suplementación. Entre los puntos centrales se destaca la necesidad de separar los animales a suplementar y, cuando existan diferencias marcadas de tamaño o edad, conformar subgrupos, de modo de asegurar que todos consuman cantidades similares de alimento.

También se recomienda entregar siempre el suplemento en comederos, con el fin de evitar pérdidas por desperdicio o contaminación del alimento. Al inicio del proceso, es clave realizar un período de adaptación, ya que las cabras deben acostumbrarse gradualmente a la nueva dieta. En ese sentido, los especialistas sugieren comenzar con una cuarta parte de la ración durante la primera semana e incrementar progresivamente la cantidad en las dos o tres semanas siguientes.

Otro aspecto relevante es el monitoreo sanitario de los animales suplementados. Los técnicos aconsejan observar las heces y restringir la cantidad de alimento en caso de detectar diarreas, además de garantizar disponibilidad permanente de agua, ya que algunos suplementos pueden aumentar el consumo de líquidos. Asimismo, recordaron que la suplementación no reemplaza completamente al pastoreo: las cabras deben pastorear la misma cantidad de horas que los animales no suplementados, dado que el suplemento constituye solo una parte de la dieta total.

Las experiencias a campo se desarrollan actualmente en distintas zonas de La Rioja. En el área de Chamical, los ensayos se realizan con maíz y pellet de alfalfa; en la zona de El Portezuelo, con zampa y maíz; mientras que en San Martín se iniciaron pruebas con silo de sorgo combinado con maíz. Estos trabajos permiten ajustar las recomendaciones a las realidades productivas de cada territorio y generar información práctica para los productores.

Desde el INTA destacaron que la suplementación estratégica no solo mejora los indicadores productivos, sino que también fortalece la resiliencia de los sistemas caprinos frente a la variabilidad climática y la escasez forrajera. En regiones áridas y semiáridas, donde la ganadería caprina cumple un rol social y económico clave, estas herramientas resultan fundamentales para sostener la actividad y mejorar la rentabilidad.

Los resultados obtenidos refuerzan la importancia de la articulación entre el sistema científico-técnico y los productores, y muestran que la adopción de prácticas de manejo nutricional adecuadas puede marcar una diferencia sustancial en la productividad y en la estabilidad de los sistemas caprinos del oeste argentino.

 



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