El ingeniero argentino Carlos Nerini encabeza desde Torino, Italia, una startup tecnológica que logró resolver un problema estructural de la industria automotriz global: medir con precisión el comportamiento real de los neumáticos en condiciones reales de conducción. El desarrollo, ya patentado a nivel internacional, abre una nueva etapa para el diseño de vehículos, la simulación avanzada, los sistemas de seguridad y la futura movilidad autónoma, en un sector que mueve miles de millones de dólares al año y depende, en última instancia, del contacto entre el neumático y el suelo.
La empresa, Wom Testing Technologies, fue fundada por Nerini junto a dos socios también argentinos y opera desde el corazón industrial del norte italiano. Su tecnología permite obtener datos directos del agarre (grip) del neumático en pista, algo que durante más de siete décadas la industria no pudo medir de manera precisa a bordo del vehículo. Esa limitación obligó históricamente a trabajar con datos de laboratorio, insuficientes para reproducir escenarios complejos como lluvia, nieve, hielo o superficies irregulares.
Según informó La Nación, en una nota firmada por Gabriela Origlia, el proyecto ya trabaja con multinacionales líderes del sector automotor y se posiciona como un proveedor estratégico para automotrices, fabricantes de neumáticos, empresas de autopartes, desarrolladores de software, equipos de competición y sectores como el transporte pesado, el agro y la industria aeroespacial.
El origen de esta vocación se remonta a la infancia de Nerini. El primer contacto con el karting, la fascinación temprana por la ciencia y la tecnología, y la influencia de sus abuelos sicilianos —que le transmitieron la mística de Fiat— marcaron una relación temprana con los motores. Esa combinación de curiosidad científica y pasión mecánica terminó convirtiéndose en una carrera profesional orientada a la innovación aplicada.
Formado como ingeniero mecánico en la Universidad de Buenos Aires (UBA), Nerini inició su trayectoria en 2011 dentro del Grupo PSA, donde trabajó en simulación y desarrollo. Más tarde fue enviado como expatriado a Brasil, una experiencia que fortaleció su perfil técnico y de gestión. A su regreso, asumió responsabilidades en pruebas en pista y amplió su recorrido profesional como consultor externo del equipo de Oreste Berta, uno de los nombres más influyentes de la ingeniería automotriz argentina.
La etapa junto a Oreste “el Mago” Berta, en las instalaciones de Alta Gracia conocidas como “la Fortaleza”, fue clave para su desarrollo. Allí participó en proyectos vinculados al automovilismo de competición y absorbió una cultura de ingeniería orientada a la resolución de problemas complejos. Ese paso también le permitió construir vínculos internacionales que luego serían determinantes para su desembarco en Italia.
El salto emprendedor no fue inmediato, pero sí constante. Con una fuerte impronta personal, Nerini mantuvo siempre una mentalidad emprendedora que terminó cristalizándose en Wom Testing Technologies. En sus primeros años, los socios invirtieron cerca de US$200.000 entre costos directos y horas de trabajo. Posteriormente, la startup recibió fondeo externo con una valuación inicial cercana a US$1 millón.
Hoy, con proyectos activos con grandes compañías, cinco iniciativas en marcha, nuevos presupuestos en evaluación y la internacionalización de su patente clave, la empresa estima un valor de mercado cercano a los US$5 millones. El crecimiento se apoya en una demanda concreta: la necesidad de contar con datos reales y confiables para diseñar vehículos cada vez más complejos.
Desde hace más de 70 años, el desarrollo automotor enfrenta una paradoja técnica. Para diseñar un vehículo moderno es indispensable la simulación virtual, pero esa simulación depende de modelos matemáticos. El más importante de ellos es el modelo de neumático, ya que define la física del vehículo en contacto con el suelo. Sin embargo, esos modelos se construyen con datos obtenidos en laboratorio, lo que introduce márgenes de error significativos.
La tecnología desarrollada por la startup argentina rompe con esa lógica. Su sistema permite medir directamente en el vehículo cómo interactúa el neumático con la superficie en condiciones reales. A partir de esos datos, se construyen gemelos digitales mucho más precisos, que mejoran el diseño, reducen costos de desarrollo y optimizan los sistemas de control y seguridad.
El impacto va más allá de la ingeniería tradicional. En un contexto marcado por el avance de la inteligencia artificial y la conducción autónoma, los datos de agarre se transforman en un activo estratégico. Los sistemas de asistencia y los vehículos autónomos toman decisiones en tiempo real basadas en información sobre frenado, aceleración y giro. Sin datos confiables, esos sistemas pierden eficacia y seguridad.
Cada año se desarrollan en el mundo cerca de 2.000 modelos de vehículos terrestres, y todos dependen del comportamiento de una superficie de caucho del tamaño de una mano en contacto con el asfalto. Esa interacción define desde el rendimiento hasta la seguridad. Para 2030, se estima que 2.000 millones de vehículos utilizarán, en mayor o menor medida, datos reales de agarre para operar de manera autónoma o asistida.
La propuesta de Wom Testing Technologies apunta justamente a convertir ese contacto invisible en inteligencia aplicada, integrando sensores, análisis de datos y modelos predictivos. La empresa no solo vende mediciones, sino conocimiento crítico para una industria que atraviesa una transformación profunda.
Desde Torino, uno de los polos históricos de la automoción europea, la startup liderada por un argentino demuestra cómo el talento formado en la Argentina, combinado con experiencia internacional y enfoque emprendedor, puede generar soluciones de alcance global. En un sector dominado por grandes corporaciones, el caso de Nerini se destaca por su capacidad de identificar una limitación histórica y transformarla en una oportunidad tecnológica y de negocio.
El recorrido de Wom Testing Technologies sintetiza una tendencia creciente: la de profesionales argentinos que, desde el exterior, desarrollan innovación de frontera con impacto directo en la economía real. En este caso, con una tecnología que promete redefinir la manera en que se diseñan, prueban y conducen los vehículos del futuro.