El Cerro Corona, ubicado en las inmediaciones de Huinganco, en el norte de la provincia de Neuquén, se consolida como uno de los principales destinos de trekking de montaña de la región. El ascenso, elegido cada temporada por montañistas y aficionados a la actividad al aire libre, combina un recorrido físicamente exigente, una laguna de origen cordillerano con colores cambiantes y vistas abiertas de la Cordillera del Viento, en un contexto de crecimiento del turismo activo en el Alto Neuquén.
La experiencia comienza en Huinganco, localidad reconocida oficialmente como Capital Provincial del Senderismo, desde donde parte el acceso al cerro. A diferencia de otros destinos patagónicos donde la montaña aparece como un telón distante, aquí el relieve domina el paisaje desde el primer momento. El sendero se interna por la quebrada del arroyo Huinganco, acompañando su cauce durante buena parte del trayecto inicial y marcando el ritmo de la caminata.

El recorrido presenta una transición progresiva de ambientes. En los primeros tramos predominan sectores de bosque implantado de pinos, alternados con claros de estepa. A medida que se gana desnivel, el terreno se vuelve más abierto y rocoso, con pendientes sostenidas y mayor exposición al viento, una constante característica de la Cordillera del Viento. El cambio de paisaje no solo anticipa la altura, sino que también exige mayor atención y esfuerzo físico.
Uno de los puntos centrales del ascenso es la Laguna del Cerro Corona, ubicada aproximadamente a mitad del recorrido. Se trata de un espejo de agua de origen cordillerano que actúa como regulador natural del entorno y nacimiento del arroyo Huinganco. Su color varía según la hora del día y las condiciones climáticas: durante el mediodía suele presentarse con tonalidades turquesas y cristalinas, mientras que por la tarde, cuando el viento gana intensidad, adopta matices de azul profundo que contrastan con las laderas grises y ocres que la rodean. Para muchos caminantes, este punto funciona como instancia de descanso y evaluación antes de encarar el tramo final hacia la cumbre.
El ascenso al Cerro Corona cuenta con regulación municipal orientada a garantizar la seguridad de quienes realizan la actividad. No está permitido el pernocte en la zona y es obligatorio realizar un registro previo ante el área de Turismo local para coordinar el acceso, ya que parte del recorrido atraviesa terrenos privados. La recomendación general es realizar la travesía con guías habilitados, especialmente para quienes no cuentan con experiencia en montaña. Si bien es una actividad posible durante todo el año, las condiciones climáticas y el viento pueden modificar significativamente la dificultad del recorrido.

La cumbre del Cerro Corona alcanza los 2.992 metros sobre el nivel del mar, con un desnivel aproximado de 1.700 metros desde el punto de inicio. El tiempo estimado de ascenso es de alrededor de cuatro horas, con un descenso similar, aunque estas marcas pueden variar según el estado físico del grupo y las condiciones del día. El tramo final incluye una canaleta pronunciada que demanda atención técnica y resistencia, especialmente en jornadas ventosas.
Desde la cima, el paisaje se abre en un panorama amplio y continuo sobre el Norte Neuquino, con vistas que permiten dimensionar la extensión y el carácter agreste de la Cordillera del Viento. No hay estructuras ni señalizaciones en la cumbre: el entorno se presenta sin intermediaciones, reforzando una experiencia donde el esfuerzo físico y el silencio del paisaje son parte central del atractivo.

Más allá del ascenso, Huinganco se posiciona como base estratégica para múltiples actividades vinculadas al turismo de naturaleza. La localidad funciona como punto de partida para rutas de senderismo hacia otras cumbres y áreas de interés del Alto Neuquén, y también como escala para recorridos en vehículo por paisajes rurales, lagunas de altura y sitios de valor cultural. Esta diversificación de propuestas permite extender la estadía y articular el trekking con otras experiencias.
La identidad local también se expresa en la gastronomía. Tras la jornada en la montaña, la oferta culinaria de Huinganco incorpora productos y recetas vinculadas al territorio. Entre ellas, el Trifle Corona, elaborado con ñaco, frutos rojos y crema, se presenta como una síntesis de tradición y entorno, y como una forma de cierre para una experiencia marcada por el esfuerzo físico y el contacto con la naturaleza.

El crecimiento del interés por el Cerro Corona se inscribe en una tendencia más amplia: la búsqueda de destinos menos masivos, con propuestas auténticas y desafíos reales. En ese contexto, el norte neuquino aparece como una alternativa que combina aventura, paisaje y escala humana, lejos de los circuitos turísticos tradicionales de la Patagonia.
Caminar hacia la cumbre del Cerro Corona implica adaptarse al ritmo del terreno, al viento persistente y a un entorno que no ofrece concesiones. Esa combinación de exigencia y recompensa explica por qué esta montaña se convirtió en uno de los ascensos más valorados de la región. Para quienes buscan una experiencia de trekking completa, Huinganco y su cerro emblemático se afirman como una referencia ineludible del Alto Neuquén.