El presidente Yamandú Orsi viajó a Pekín para reunirse con su par Xi Jinping, en un encuentro que consolidó una serie de acuerdos económicos y de cooperación entre China y Uruguay. La visita se produce en un contexto en el que Argentina y otros países latinoamericanos han mostrado una mayor sintonía con la política exterior de Estados Unidos bajo Donald Trump, mientras naciones como Brasil y Colombia enfrentan sanciones comerciales o restricciones de visado por no alinearse con Washington.
El viaje de Orsi —acompañado por una delegación empresarial de 150 personas— busca diversificar las relaciones económicas y estratégicas de Uruguay en un entorno internacional polarizado. En el Gran Salón del Pueblo, ambos mandatarios firmaron más de diez acuerdos en inversión, comercio y cooperación científica, y emitieron una declaración conjunta de 32 puntos, que incluye la promoción de un tratado de libre comercio entre China y el Mercosur.
Orsi destacó la relevancia de “intensificar el comercio de bienes” entre ambos países, resaltando la importancia de China como principal destino de las exportaciones uruguayas, especialmente de celulosa, soja y carne. Xi Jinping, por su parte, subrayó la necesidad de un “mundo multipolar e inclusivo” y reafirmó la voluntad de Pekín de trabajar con Uruguay y otros países latinoamericanos para profundizar la cooperación económica y estratégica.

Analistas internacionales coinciden en que este acercamiento ocurre en un momento en que América Latina se ha convertido en un terreno de disputa diplomática y económica entre potencias globales, con Estados Unidos utilizando incentivos y sanciones para consolidar su influencia.
La política exterior estadounidense bajo Trump ha generado divisiones entre los gobiernos regionales. Argentina, por ejemplo, ha mostrado un alineamiento más cercano con Washington, mientras que Brasil y Colombia han enfrentado amenazas de aranceles y restricciones de visado por no adherirse a la agenda estadounidense.
Uruguay también se vio afectado por medidas de Estados Unidos contra visados de inmigrantes, lo que, aunque de impacto limitado en términos de volumen, genera inquietud por la señal política que envía sobre las prioridades de Washington en la región.

Pese al acercamiento con Pekín, Uruguay busca equilibrar sus vínculos económicos con China sin tensar las relaciones con Estados Unidos. Sectores industriales locales han manifestado preocupación por el panorama comercial global, marcado por aranceles y represalias, aunque reconocen que China sigue siendo un socio estratégico para las exportaciones del país.
El contraste entre la estrategia estadounidense y la cooperación china refleja un desafío para Uruguay y otros países de la región: maximizar oportunidades de inversión y comercio sin comprometer la soberanía ni las relaciones con potencias extranjeras.
La relación entre China y Uruguay ha crecido en los últimos años, incluyendo acuerdos de comercio, cooperación tecnológica y facilidades para la movilidad de personas. En paralelo, la política de aranceles y presión diplomática de Estados Unidos ha reconfigurado el comercio regional, generando incertidumbre sobre el acceso a mercados clave y la estabilidad de las cadenas de suministro.

En este escenario, la gira de Orsi por China marca un momento clave en el que América Latina redefine sus alianzas estratégicas y busca equilibrar las demandas de dos potencias con agendas a menudo contradictorias.