Agro Alimentos / Carnicerías

El consumo de carnes volvió a crecer en 2025 y marcó el nivel más alto de los últimos cinco años

Según datos oficiales, el consumo per cápita alcanzó los 116,4 kilos por habitante, impulsado por la carne porcina y aviar y una dieta más diversificada

El consumo de carnes volvió a crecer en 2025 y marcó el nivel más alto de los últimos cinco años
jueves 05 de febrero de 2026

El consumo per cápita de carnes en la Argentina aumentó durante 2025, alcanzó los 116,4 kilos por habitante y registró el nivel más alto de los últimos cinco años, de acuerdo con datos difundidos este 5 de febrero de 2026 por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación. El incremento, que se verificó en todo el territorio nacional, resulta relevante porque consolida una tendencia de recuperación del consumo interno y de diversificación de las proteínas animales, con un rol destacado de las carnes porcina y aviar.

Según la información oficial elaborada por la Dirección Nacional de Producción Ganadera, el consumo total de carnes creció un 3,85 % interanual en comparación con 2024. En términos per cápita, el promedio pasó de 112,16 kilos por habitante en 2024 a 116,4 kilos en 2025, lo que confirma una suba sostenida luego de varios años marcados por cambios en los hábitos alimentarios y restricciones en el poder adquisitivo.

El consumo de carnes volvió a crecer en 2025 y marcó el nivel más alto de los últimos cinco años

El aumento no se concentró en un solo tipo de carne, sino que se observó en las tres principales categorías que componen la dieta cárnica de los argentinos: bovina, porcina y aviar. Este comportamiento homogéneo es uno de los datos más relevantes del informe, ya que evidencia un crecimiento generalizado del consumo y no un simple desplazamiento entre proteínas.

En el caso de la carne bovina, el consumo per cápita se incrementó de 48,49 kilos en 2024 a 49,92 kilos en 2025, lo que representa una suba del 2,94 %. Si bien el aumento es más moderado en relación con otras carnes, el dato resulta significativo en un país donde la carne vacuna sigue ocupando un lugar central en la cultura alimentaria y donde, en años previos, se habían registrado retrocesos en el consumo interno.

La carne porcina fue una de las grandes protagonistas del año. De acuerdo con el relevamiento oficial, el consumo per cápita pasó de 17,42 kilos a 18,89 kilos, lo que implica un crecimiento del 8,44 % interanual. En términos absolutos, el incremento fue de 1,47 kilos por habitante, el más alto entre todas las categorías, consolidando una tendencia de expansión que se viene observando de manera sostenida en la última década.

Un comportamiento similar mostró la carne aviar, cuyo consumo aumentó de 46,25 kilos por habitante en 2024 a 47,68 kilos en 2025, con una suba del 3,07 %. El crecimiento interanual fue de 1,42 kilos per cápita, ubicando a este segmento como el segundo mayor impulsor del aumento total del consumo de carnes.

Desde la Secretaría de Agricultura destacaron que el incremento registrado en 2025 es el más alto de toda la serie 2020–2025, lo que permite hablar de un punto de inflexión en el mercado interno de carnes. La combinación de una mayor oferta, mejoras en los niveles de producción y una paulatina recomposición del consumo aparece como uno de los factores centrales para explicar esta evolución.

Diversificación de la dieta y cambios estructurales

Los datos oficiales reflejan, además, una mayor diversificación en la ingesta de proteínas animales por parte de la población. Aunque la carne vacuna mantiene su peso relativo, las carnes porcina y aviar continúan ganando participación en la canasta alimentaria, impulsadas por precios más competitivos, cambios en los hábitos de consumo y una mayor disponibilidad de productos elaborados.

En este sentido, el informe subraya que el desempeño de la carne porcina y aviar fue clave para dinamizar el consumo total. El crecimiento combinado de ambos segmentos explica una porción sustancial del aumento global y consolida una tendencia estructural que se viene profundizando en los últimos años, con un consumo más equilibrado entre las distintas proteínas.

Este proceso no implica un desplazamiento abrupto de la carne bovina, sino una reconfiguración gradual del patrón de consumo. La Argentina sigue ubicándose entre los países con mayor consumo de carne vacuna per cápita del mundo, pero con una dieta cada vez más diversificada y alineada con tendencias internacionales.

Producción, competitividad y acceso a alimentos

Desde el Gobierno nacional señalaron que los resultados de 2025 están asociados al trabajo realizado para fortalecer la producción ganadera, mejorar la competitividad de las cadenas cárnicas y garantizar el acceso de la población a alimentos de calidad nutricional. En particular, se destacó el impacto de las políticas orientadas a aumentar la eficiencia productiva, promover inversiones y acompañar el desarrollo de los distintos eslabones de la cadena.

La expansión del consumo interno también se da en un contexto en el que las carnes argentinas mantienen una fuerte presencia en los mercados externos. Este doble objetivo —abastecer el mercado local y sostener las exportaciones— plantea desafíos permanentes para el sector, que debe equilibrar precios, volúmenes y rentabilidad.

En el caso de la carne porcina y aviar, el crecimiento del consumo local está estrechamente vinculado con un aumento sostenido de la producción nacional, lo que permitió evitar tensiones significativas en la oferta. En ambos sectores, la incorporación de tecnología, la mejora genética y la integración de las cadenas productivas jugaron un rol central.

Un indicador clave del mercado interno

El nivel de consumo per cápita es considerado uno de los indicadores más sensibles del mercado interno, ya que refleja de manera directa la relación entre precios, ingresos y preferencias de los consumidores. En este marco, el dato de 2025 aparece como una señal positiva para el sector agroindustrial y para la economía en general, al mostrar una recuperación del consumo de alimentos de alto valor nutricional.

Especialistas del sector señalan que la continuidad de esta tendencia dependerá de múltiples factores, entre ellos la evolución del poder adquisitivo, los costos de producción, la dinámica de precios y el comportamiento de las exportaciones. No obstante, coinciden en que la diversificación observada en los últimos años constituye un cambio estructural difícil de revertir.

Con el cierre de 2025, la Argentina no solo consolidó un mayor consumo total de carnes, sino que también avanzó hacia un esquema más equilibrado entre las distintas proteínas animales. Los datos oficiales confirman así un escenario en el que la carne bovina, porcina y aviar conviven con mayor protagonismo, en un mercado interno que vuelve a mostrar señales de expansión tras años de ajustes y transformaciones.

 



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