Famatina, una pequeña localidad ubicada en el noroeste de la provincia de La Rioja, fue distinguida por ONU Turismo como uno de los mejores pueblos del mundo, un reconocimiento que pone en valor su compromiso con la sostenibilidad, la preservación cultural y el cuidado del entorno natural. La distinción se conoció en el marco del programa Best Tourism Villages, una iniciativa internacional que busca visibilizar a comunidades rurales que logran desarrollar el turismo sin resignar identidad ni equilibrio ambiental, según informó Gente.
El reconocimiento posiciona a Famatina en un mapa global de destinos que apuestan a un crecimiento ordenado y consciente. En un contexto donde el turismo masivo suele tensionar los recursos locales, la elección del pueblo riojano destaca una forma distinta de recibir visitantes: con respeto por el paisaje, las tradiciones y la vida cotidiana de la comunidad.
Ubicado al pie del Nevado del Famatina, uno de los cordones montañosos más imponentes del país, el pueblo se integra de manera natural al entorno que lo rodea. Los cerros de tonos rojizos, los valles fértiles y el cielo despejado definen un paisaje que marca el ritmo de la vida diaria. En Famatina, el tiempo parece transcurrir a otra velocidad, lejos del ruido de los grandes centros urbanos.

La geografía no solo es un marco visual, sino un elemento central en la identidad local. El contacto permanente con la montaña y la naturaleza se refleja en las actividades que forman parte de la experiencia del lugar: caminatas, trekking, cabalgatas y recorridos en bicicleta se desarrollan sin necesidad de grandes infraestructuras, aprovechando senderos y caminos históricos que conectan al visitante con el entorno.
Uno de los aspectos que más valoró ONU Turismo es la riqueza cultural e histórica de Famatina. El pueblo conserva vestigios de civilizaciones ancestrales y forma parte de antiguos recorridos como el Camino del Inca, que atraviesa la región y da cuenta de un pasado prehispánico aún presente en la memoria colectiva. Esa herencia no está limitada a espacios museísticos, sino que se expresa en las celebraciones, la arquitectura sencilla y el modo de vida de sus habitantes.
Las tradiciones se transmiten de generación en generación y siguen vigentes en las festividades locales, en las prácticas productivas y en el fuerte sentido de pertenencia que caracteriza a la comunidad. Esa autenticidad es uno de los principales diferenciales del pueblo frente a otros destinos turísticos y uno de los motivos centrales de su inclusión en el programa internacional.

El modelo de desarrollo turístico que impulsa Famatina se apoya en una premisa clara: crecer sin perder la esencia. La localidad no busca convertirse en un destino masivo ni en un polo de grandes inversiones hoteleras. Por el contrario, apuesta a un turismo de escala humana, donde los visitantes puedan integrarse al ritmo del lugar y generar un impacto positivo en la economía local sin alterar el equilibrio social y ambiental.
En ese sentido, el turismo funciona como una herramienta para fortalecer la identidad y generar oportunidades, más que como un fin en sí mismo. Emprendimientos familiares, propuestas de alojamiento pequeñas y servicios vinculados a la producción regional forman parte de una oferta que prioriza la calidad de la experiencia por sobre la cantidad de visitantes.
El programa Best Tourism Villages fue creado por ONU Turismo con el objetivo de reconocer a pueblos que utilizan el turismo como motor de desarrollo rural, al tiempo que protegen su patrimonio natural y cultural. La inclusión de Famatina en esta lista no solo implica un reconocimiento simbólico, sino también la posibilidad de acceder a redes de intercambio, asistencia técnica y visibilidad internacional.
Para la provincia de La Rioja, la distinción representa una oportunidad estratégica. El reconocimiento internacional contribuye a diversificar la oferta turística provincial, históricamente asociada a otros destinos, y posiciona a Famatina como un ejemplo de buenas prácticas en materia de desarrollo sostenible.

Lejos de los circuitos tradicionales y del turismo acelerado, Famatina ofrece una propuesta basada en el silencio, la montaña y la historia. No es un destino pensado para itinerarios apurados ni para grandes multitudes, sino para quienes buscan una experiencia más profunda, vinculada al paisaje y a la cultura local.
El pueblo mantiene una relación estrecha con su entorno natural, que se refleja también en el cuidado de los recursos y en la conciencia ambiental de la comunidad. El uso responsable del territorio y la defensa del paisaje forman parte del ADN local, un aspecto que fue clave en la evaluación realizada por los organismos internacionales.
El reconocimiento de ONU Turismo no modifica la esencia del lugar, pero sí refuerza una convicción compartida por sus habitantes: que es posible abrir las puertas al mundo sin resignar identidad. En ese equilibrio entre apertura y preservación se construye el presente y el futuro de Famatina.
Así, este rincón del noroeste argentino se suma a una selecta lista de pueblos destacados a nivel global, demostrando que el turismo puede ser una herramienta de desarrollo cuando se basa en el respeto por la comunidad y el entorno. Famatina, con su paisaje imponente y su historia viva, se consolida como un ejemplo de cómo crecer sin dejar de ser fiel a sí mismo.