El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) declaró la emergencia fitosanitaria en la Isla Martín García, provincia de Buenos Aires, tras confirmarse la presencia del picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), una plaga de alto impacto para distintas especies de palmeras. La decisión fue oficializada el 5 de febrero de 2026, mediante la Resolución 133/2026, publicada en el Boletín Oficial, y responde a la necesidad de prevenir la dispersión del insecto y proteger un ecosistema considerado de alto valor ambiental, histórico y cultural. La información surge de datos oficiales difundidos por Argentina.gob.ar, a través del SENASA.
La detección del insecto se produjo a partir de una denuncia del Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, canalizada por el Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo (SINAVIMO), el mecanismo oficial que articula alertas tempranas sobre plagas y enfermedades que pueden afectar la producción agroalimentaria y el ambiente. A partir de esa notificación, el organismo sanitario nacional activó los protocolos previstos para este tipo de situaciones.

La resolución establece que el estado de emergencia tendrá vigencia hasta el 30 de junio de 2027, período durante el cual se implementará un Plan de Contingencia específico con medidas fitosanitarias obligatorias destinadas a contener y controlar la plaga en la zona afectada. El objetivo central es evitar que el picudo rojo se establezca de manera permanente o se propague hacia otras regiones del país.
Entre los puntos centrales de la normativa, se determina la obligación de dar aviso al SENASA a toda persona que detecte ejemplares compatibles con el insecto o daños sospechosos en palmeras que puedan estar asociados a su presencia. Esta notificación temprana es considerada clave para limitar el avance de la plaga y actuar de forma rápida y coordinada.
El picudo rojo de las palmeras es un insecto considerado una de las plagas más destructivas para diversas especies de palmeras a nivel mundial. Las larvas se desarrollan en el interior del tronco, lo que dificulta su detección en etapas tempranas y suele provocar la muerte de la planta cuando los síntomas externos se vuelven visibles. Por esta razón, los organismos sanitarios internacionales recomiendan estrategias preventivas estrictas y sistemas de vigilancia permanente.
En el caso argentino, la preocupación se centra no solo en el daño potencial al arbolado urbano y rural, sino también en la importancia cultural, histórica y biológica de las palmeras, especialmente en áreas protegidas, parques nacionales y sitios emblemáticos como la Isla Martín García. Desde el SENASA subrayan que la preservación de estos ejemplares resulta primordial e invaluable para las generaciones futuras.
La Resolución 133/2026 aprueba formalmente el Plan de Contingencia que deberá aplicarse ante la detección del insecto. El documento define los roles y responsabilidades de los distintos actores involucrados, tanto a nivel nacional como provincial, y establece los procedimientos para la vigilancia, el control y la erradicación, en caso de ser posible.
Entre las medidas previstas, la norma autoriza el uso de productos fitosanitarios específicos para tratamientos contra el picudo rojo de las palmeras, siempre bajo las condiciones y recomendaciones técnicas establecidas por la autoridad sanitaria. Estas acciones deberán realizarse de manera coordinada y con seguimiento oficial, para garantizar su eficacia y minimizar impactos ambientales no deseados.
El plan también contempla tareas de monitoreo sistemático, capacitación de personal técnico y acciones de concientización dirigidas a la población local, visitantes y responsables del manejo del arbolado. En un territorio insular como la Isla Martín García, el control de movimientos de material vegetal y residuos cobra un rol estratégico para reducir riesgos de dispersión.
La declaración de la emergencia se enmarca en una estrategia más amplia de trabajo conjunto entre el SENASA y otros organismos nacionales y provinciales. Según la información oficial, estas acciones buscan fortalecer la integridad sanitaria del patrimonio vegetal del país y anticiparse a amenazas que puedan comprometer ecosistemas sensibles.
La experiencia internacional demuestra que el manejo del picudo rojo requiere respuestas rápidas y coordinadas, ya que su capacidad de adaptación y propagación puede generar pérdidas significativas en poco tiempo. En ese sentido, el sistema de vigilancia SINAVIMO cumple un rol central al integrar denuncias, monitoreos y reportes técnicos en una base común de información.
La Isla Martín García posee un alto valor simbólico e histórico, además de características ambientales particulares que la convierten en un espacio de especial cuidado. La presencia de palmeras forma parte de su paisaje característico y de su biodiversidad, por lo que la detección de una plaga de estas características encendió las alertas sanitarias.
Desde el ámbito oficial señalan que la emergencia fitosanitaria no solo apunta a resolver un problema puntual, sino también a sentar precedentes en materia de prevención y respuesta ante amenazas similares en otras regiones del país. El seguimiento de la situación en la isla será clave para evaluar la efectividad de las medidas adoptadas y ajustar estrategias a futuro.
Con la entrada en vigencia de la resolución, el SENASA reforzó el mensaje sobre la responsabilidad compartida en la detección temprana de la plaga. La colaboración de organismos públicos, técnicos, responsables de áreas verdes y la comunidad en general resulta fundamental para evitar que el picudo rojo se convierta en un problema de mayor escala.
La declaración de la emergencia fitosanitaria en la Isla Martín García marca un hito en la política de sanidad vegetal, al poner el foco en la protección de especies que trascienden el valor productivo y se vinculan directamente con la identidad cultural y ambiental del país. Mientras se desarrollan las acciones previstas en el Plan de Contingencia, las autoridades mantienen la vigilancia activa y no descartan ampliar medidas si la situación lo requiere.