La organización Aves Argentinas concretó en 2026 una de las operaciones de conservación privada más relevantes del país al adquirir 47.600 hectáreas en el noroeste de Córdoba, con el objetivo de donarlas al Estado nacional y avanzar en la ampliación del Parque Nacional Traslasierra. La iniciativa, detallada por InfoNegocios en un informe firmado por Juliana Pino, busca asegurar la protección a largo plazo de un área estratégica del Chaco Seco, una de las ecorregiones menos representadas dentro del sistema nacional de áreas protegidas.
Las tierras pertenecían a la histórica Estancia Pinas y su incorporación al parque permitirá consolidar un corredor ambiental clave en una región sometida a una fuerte presión sobre los bosques nativos. La operación introduce una lógica que excede la preservación ambiental clásica y plantea la conservación como una decisión estratégica de largo plazo, con impacto en biodiversidad, ordenamiento territorial y desarrollo regional.
Desde Aves Argentinas explicaron que la compra respondió a una oportunidad única para garantizar la continuidad ecológica del área. “La oportunidad de adquirir estas tierras permitió garantizar la protección a perpetuidad de un ecosistema crítico y consolidar la ampliación del Parque Nacional Traslasierra mediante su futura donación al Estado Nacional”, señaló Martín Cascone, coordinador del Programa Tierras de Aves Argentinas para Córdoba, en declaraciones a InfoNegocios.
El Chaco Seco es uno de los ambientes más amenazados del país, con altos niveles de deforestación histórica y escasa representación en el sistema de áreas protegidas. En ese contexto, la ampliación del Parque Nacional Traslasierra permitirá fortalecer la conservación de especies nativas y mejorar la resiliencia del ecosistema frente al cambio climático.
Con más de 100 años de historia, Aves Argentinas nació como una asociación de naturalistas y observadores de aves y evolucionó hacia una organización de alcance nacional, con más de 4.000 socios, equipos técnicos y proyectos distribuidos en distintas regiones del país. Su trabajo combina conservación, investigación científica, educación ambiental y gestión territorial, con un fuerte énfasis en la implementación concreta de soluciones.
“El diferencial de Aves Argentinas es la capacidad de pasar del diagnóstico a la acción, identificando áreas clave para la biodiversidad y promoviendo su protección efectiva”, explicó Cascone. La organización integra además la red internacional BirdLife International, lo que le permite articular proyectos locales con estándares globales y acceder a financiamiento externo.
La compra de tierras en Traslasierra es un ejemplo de conservación aplicada, que incluye la adquisición de superficies estratégicas, la restauración de hábitats y el trabajo articulado con comunidades y organismos públicos. Para la ONG, conservar implica no solo proteger, sino también generar condiciones para que esas áreas se integren de manera estable al sistema de políticas públicas.
Detrás de la operación hubo un esquema de financiamiento mixto, basado en aportes de socios, donaciones y cooperación internacional. “Es muy difícil concretar proyectos de esta escala solo con recursos locales. El apoyo internacional fue clave para asegurar la protección a perpetuidad del área”, reconoció Cascone.
Desde la organización destacan que este tipo de iniciativas también puede generar turismo de naturaleza, empleo local y desarrollo sostenible, fortaleciendo el vínculo entre conservación ambiental y economía regional.
Lejos de ser un hecho aislado, Traslasierra se presenta como un antecedente replicable. Aves Argentinas trabaja en proyectos similares, entre ellos el fortalecimiento del Parque Nacional Ansenuza, también en Córdoba, con la misma lógica de adquirir tierras estratégicas para luego integrarlas al sistema nacional de parques.