El presidente Yamandú Orsi y el mandatario chino Xi Jinping acordaron en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing una serie de compromisos estratégicos centrados en la fluidez comercial, cooperación tecnológica y fortalecimiento de vínculos bilaterales con proyección regional. La primera visita de Estado del presidente uruguayo a China desde que asumió en marzo de 2025 colocó al país sudamericano como un interlocutor clave en la relación entre Pekín y Mercosur, al tiempo que reavivó el debate sobre un posible tratado de libre comercio (TLC) entre China y el bloque regional y generó reacciones diplomáticas de Estados Unidos y Taiwán.
El eje de la gira fue la reunión entre Orsi y Xi, en la que —según la declaración conjunta difundida por ambos gobiernos— se reafirmó la Asociación Estratégica Integral, y se ratificó el interés mutuo en abrir un diálogo formal para avanzar hacia un TLC entre Mercosur y China, un anuncio que marca un giro relevante respecto de la estrategia de negociaciones comerciales de las últimas administraciones uruguayas.
"El intercambio de técnicos y la fluidez del comercio son hoy más prioritarios que la firma de un acuerdo formal", afirmó Orsi en conferencia de prensa desde Beijing, al relativizar la urgencia de cerrar un tratado. Según el presidente uruguayo, citado en comunicados oficiales, la visita responde a la necesidad de garantizar que los exportadores de la región “tengan certidumbre y menores barreras para competir en mercados exigentes como el chino”.
Desde la sede del poder chino, Xi destacó el papel de Uruguay como “puerta de entrada al Atlántico Sur” para los intereses económicos de China y subrayó el valor del trabajo conjunto en logística, infraestructura y estándares comerciales. Aunque no se rubricó un tratado integral, sí se avanzó en acuerdos técnicos que, según diplomáticos uruguayos, podrían sentar las bases para negociaciones futuras.

El avance más concreto alcanzado en Beijing fue la creación del Grupo de Trabajo para la Fluidez del Comercio, un mecanismo bilateral orientado a reducir barreras no arancelarias, acelerar los protocolos fitosanitarios y coordinar estándares para productos agrícolas y agroindustriales. Este tipo de trabas, especialmente en sectores como la carne, los granos y los lácteos, habían sido señaladas por exportadores del Mercosur como obstáculos persistentes para acceder con mayor competitividad al mercado chino.
Según analistas consultados por este medio, el nuevo grupo de trabajo no solo operará como espacio de diálogo técnico, sino que podría constituirse en un modelo de referencia para otros países del bloque interesados en armonizar procedimientos con las exigencias del mercado asiático. El analista Ignacio Bartesaghi describió el acuerdo como una maniobra para “descomprimir tensiones internas del Mercosur” al invitar a avanzar en bloque hacia estándares compartidos.
Además del grupo técnico, Uruguay y China firmaron una serie de memorandos de entendimiento que incluyen cooperación en infraestructura portuaria, innovación tecnológica y capacitación profesional. Si bien estos documentos no tienen carácter vinculante, la Casa Rosada china los calificó como “pasos fundamentales para construir confianza y facilitar el comercio”.
Otro de los ejes de la visita de Estado fue la cooperación en el campo tecnológico, especialmente en despliegue de redes de 5G y soluciones digitales. El gobierno chino presentó ofertas de colaboración con empresas estatales y privadas uruguayas para la modernización de redes de telecomunicaciones y el desarrollo de plataformas digitales aplicables a servicios públicos y privados.
Este punto generó preocupación entre autoridades de Washington, que en las últimas décadas han promovido restricciones y advertencias a países de la región sobre la dependencia tecnológica de China, en particular en materia de telecomunicaciones. La postura estadounidense, transmitida por fuentes diplomáticas y oficiales que dialogaron con este medio, advierte sobre “riesgos de seguridad y soberanía” asociados a la adopción de infraestructura china en redes críticas.
Aunque Orsi evitó confrontar directamente con Estados Unidos, en sus declaraciones públicas defendió la soberanía de decisión de Uruguay. “Nuestro país tomará decisiones basadas en criterios técnicos y en lo que más beneficie a nuestra sociedad y economía”, dijo el presidente uruguayo, según el comunicado de la presidencia publicado tras el encuentro con Xi.

La reafirmación uruguaya del principio de “una sola China”, incluida en la declaración conjunta con Pekín, también provocó una reacción oficial de Taiwán, que calificó la posición como inaceptable. El gobierno en Taipéi, que mantiene relaciones diplomáticas formales con Uruguay, emitió un comunicado expresando su “profunda preocupación” y solicitó explicaciones por parte de Montevideo.
En Uruguay, la respuesta política no tardó en llegar al escenario interno. Sectores opositores criticaron al oficialismo por considerar que la gira podría debilitar las relaciones históricas con Taiwán, tanto políticas como comerciales, y alertaron sobre “una excesiva alineación con los intereses de China que podría limitar la diversificación de mercados”. El oficialismo, por su parte, defendió la decisión, señalando que la política exterior uruguaya es autónoma y tiene como prioridad la expansión de oportunidades económicas para el país.
La invitación explícita de China para iniciar un diálogo formal sobre un TLC con Mercosur reavivó en Uruguay el debate sobre el futuro del bloque regional y su estrategia comercial. En Montevideo, economistas y representantes del sector agroexportador siguen de cerca los desarrollos, tras años de negociaciones intermitentes entre el Mercosur y diversos socios extrarregionales.
Hasta ahora, las negociaciones entre el Mercosur y China no habían avanzado más allá de intercambios preliminares, en parte por diferencias en aranceles agrícolas y normas de origen. La declaración conjunta en Beijing, sin embargo, parece señalar un cambio de tono al oficializar un interés de ambas partes en explorar un tratado de libre comercio.
Al respecto, Orsi señaló que “más allá de los plazos y formatos, lo importante es mantener un camino de confianza y acuerdos concretos que beneficien a nuestros productores”. La postura uruguaya —que prioriza la cooperación técnica sobre la firma inmediata de un TLC— busca también acomodar las preocupaciones de otros socios del Mercosur que han sido reticentes o cautelosos frente a negociaciones abiertas con China.
El debate en Uruguay no se limita al ámbito político; diversos sectores productivos han expresado expectativas y reservas. Mientras que exportadores de commodities ven oportunidades de ampliar mercados y reducir barreras, ciertos gremios industriales advierten sobre la competencia de productos manufacturados chinos en el mercado local.
Los acuerdos firmados en Beijing no solo tienen implicancias para Uruguay, sino que también pueden influir en la dinámica comercial del Mercosur en su conjunto. La creación del grupo de trabajo y la apertura al diálogo sobre un TLC podrían incentivar a otros países del bloque a sumarse a esfuerzos coordinados para negociar de manera colectiva con China, que es uno de los principales destinos de exportación para varios países sudamericanos.
En el ámbito geopolítico, la gira de Orsi se inscribe en una tendencia más amplia de la región hacia la diversificación de relaciones exteriores, equilibrando lazos tradicionales con potencias occidentales con nuevas oportunidades surgidas en Asia.
La última palabra sobre un eventual tratado de libre comercio entre Mercosur y China aún está lejos de definirse. Sin embargo, lo acordado en Beijing entre Orsi y Xi representa un avance significativo en contactos bilaterales y marcó un punto de inflexión en la agenda exterior uruguaya de los próximos años. “Los acuerdos permiten descomprimir tensiones dentro del Mercosur y avanzar en bloque hacia estándares compartidos”, mencionó Ignacio Bartesaghi , en referencia a la proyección regional de Uruguay en negociaciones futuras.